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10 Formas de hacer que nuestros hijos se conviertan en adultos seguros e independientes

La confianza en nosotros mismos viene desde adentro. Así que, por mucho que nuestros familiares y amigos nos hayan llenado de elogios cuando de niños lográbamos una hazaña, si realmente no percibíamos nuestras cualidades, competencias y habilidades, puede que hoy seamos personas algo inseguras. Pero eso no significa que si hoy tenemos hijos o niños en nuestra familia, no podamos darles herramientas para que construyan, como un edificio alto y fuerte, esa confianza en sí mismos.

En Genial.guru investigamos sobre algunas cosas cotidianas con las que podemos contribuir como padres, para que nuestros pequeñines, mañana, sean adultos llenos de seguridad.

1. Permitir que los niños fracasen

Querer proteger a nuestros hijo del fracaso es algo normal. Sin embargo, la forma en que los niños aprenden es ensayando y equivocándose, así que cuando no alcanzan una meta, se dan cuenta de que no es algo fatal y que, por el contrario, tienen en ese momento la oportunidad de volver a intentarlo y esforzarse más para lograrlo. Esto es una habilidad que de adultos les puede ayudar ante situaciones similares.

2. No angustiarse si no son los mejores

La confianza se forma aprendiendo a ser resiliente y no teniendo siempre éxito en todo. Cuando los niños cometen errores o parecen quedarse atrás en relación a sus compañeros, no debemos angustiarnos y transmitirles ese sentimiento. En cambio, se puede aprovechar para trabajar en la perseverancia, reconociendo sus esfuerzos.

Intentar sobornarlos con algún premio a cambio de que sea el primero, es algo que se debe evitar siempre. Por ejemplo, ofrecerles el último videojuego si son el mejor de su clase, o un castigo si no lo hacen. Puede que en el corto plazo funcione, pero a largo plazo no les hará bien.

3. Animarlos a probar cosas nuevas

Cuando los niños encuentran su pasión, pueden desarrollar un sentido de identidad que es esencial en el fortalecimiento de la confianza. Pero también la robustece el animarlos a diversificar sus actividades, atreverse a probar otras y asumir los riesgos que ellas traigan. Así, adquieren nuevas habilidades que les dan la confianza para hacer frente a cualquier cosa.

4. Establecer metas

Enseñar a los niños a ponerse metas, sin importar si son grandes o pequeñas, y luego acompañarlos a alcanzarlas, hace que los niños se sientan fuertes. Una forma de ayudarlos a convertir esos sueños y deseos en realidad, es poniéndolos por escrito.

Lo primero es hacer una lista de las cosas que les gustaría lograr, luego dividir las metas de largo plazo en objetivos más cercanos, para que se vuelvan alcanzables. Esto los preparará para alcanzar metas a lo largo de su vida.

5. Permitirles compartir con adultos

Claro que a los niños les gusta pasar tiempo con amigos de su edad, pero también es importante que se rodeen de una buena variedad de adultos. Esto expande el mundo de nuestros hijos, ya que los obliga a hablar con adultos diferentes a sus padres y les proporciona modos de pensar distintos. Además, algunos estudios han demostrado que los niños que se han relacionado de forma cercana y estable con un adulto, demuestran ser más resilientes.

6. Que el juego con ellos sea importante

El tiempo que pasamos jugando con nuestros hijos y la forma en que lo hacemos, puede ser una gran manera de demostrarles que son valiosos y que se merecen ese tiempo que les estamos dedicando. Por eso, cuando tengamos ese espacio de juego, debemos centrar nuestra atención en lo que estamos compartiendo con los niños, ya que ellos van a notar si nuestra mente está en otro lado o no.

Demostrarles que les estamos prestando atención refuerza su autoestima. y esto es algo que se consigue con gestos simples como mirarlos a los ojos cuando nos hablan, parar lo que estamos haciendo para escucharlos o compartiendo con ellos nuestros sentimientos.

7. Elogiar más el esfuerzo que los logros

Es muy bueno felicitar a los niños cuando triunfan en algo, pero, para construir su confianza, es importante hacerles saber que estamos orgullosos de sus esfuerzos, sin importar el resultado. En eso radica la diferencia entre estimular y elogiar.

Cuando se elogia el logro, se está reconociendo solo a la persona, dándole la impresión al niño de que únicamente es valorado cuando hace algo bien. Por el otro lado, cuando se resalta el empeño que el niño ha puesto, se está dando un estímulo a todo el trabajo que los pequeños hicieron.

8. No molestarse por los errores

Nuestra actitud ante las fallas de los niños es determinante en su proceso de formación como personas seguras. Ante ese tipo de situaciones, enojarse por lo sucedido no ayudará, como sí lo puede hacer dejarles ver que todos cometemos errores y que lo importante es aprender de ellos. De esa forma les estaremos dejando como mensaje que no hay que temer al fracaso, sino reaccionar a ello con calma.

9. Permitirles tomar decisiones

Desde que son bebés y a medida que crecen, a los hijos se les debe ir dando más y más oportunidades de demostrar que son personas confiables. Y, si bien no podemos siempre tener la certeza de que un niño tomará las mejores decisiones, sí podemos guiarlo al momento de que considere las opciones que tiene, para que elija la mejor. Pueden ser cosas del día a día, como la comida, las compras o la ropa.

Es importante que las opciones sean limitadas y dentro de lo que nos sintamos cómodos dejando a elección de ellos. Si a los niños no se les empodera con confianza, no aprenderán a confiar en sí mismos y les costará ser independientes.

10. Darles tareas en la casa

Tareas sencillas como doblar la ropa o lavar los platos, son para ellos el momento ideal de mostrar sus habilidades y sentirse orgullosos de ellas. Mejor aún si esas tareas se las asignamos teniendo en cuenta sus intereses. Por ejemplo, si vemos que a nuestro hijo le gusta organizar, entonces podemos darle la misión de ordenar los juguetes en espacios específicos.

Al crecer confiando en sus destrezas, puede llegar a ser una persona asertiva, que exprese sus ideas con convicción, sin tener que estar buscando llamar la atención todo el tiempo.

¿Qué era lo que más temías enfrentar de niño, en la escuela? ¿Qué estrategia aplicabas para ganar confianza en esos momentos?

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