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Por qué no es bueno bañar a los bebés todos los días y consejos para cuidar su piel

Las primeras semanas de vida, la piel de un bebé pasa por muchos cambios que pueden alejar su textura de aquella perfectamente suave que vemos en comerciales de televisión. Y aunque a veces las familias simplemente siguen las costumbres de cuidado de la piel que madres y abuelas han seguido durante generaciones para conservar su tersura, estas no siempre son las mejores. Por ejemplo, en los últimos años, se ha descubierto que retrasar el primer baño del bebé puede ayudar a establecer la lactancia y el vínculo materno.

En Genial.guru, investigamos algunos consejos al respecto que pueden ayudar a los padres y cuidadores de un bebé a lograr que su piel se mantenga sana y rozagante. Por eso aquí te los compartimos.

Por qué no bañarlos a diario

Durante su primer año de vida, los bebés no necesitan bañarse todos los días. Al contrario de un adulto, su piel no suda y es mucho más sensible, así que los baños frecuentes pueden provocarles resequedad.

Es recomendable que el primer baño del bebé después de nacido se haga luego de haber transcurrido por lo menos 12 horas, e incluso, si se espera hasta 48 horas después de su nacimiento para esa primera limpieza, esto ayudará a mantener la temperatura de su cuerpo y promover el desarrollo de la piel.

Después de eso, lo mejor hasta que su cordón umbilical se caiga es continuar su rutina de baño sin sumergirlo en agua, solamente pasando una toalla húmeda por su cuerpo y especialmente cuidando los pliegues de la piel.

Luego de que el cordón se haya caído, se puede empezar a bañar de una o dos veces por semana, poniendo agua dentro de su tina, para lo cual 5 centímetros será cantidad suficiente. Cuando los bebés empiezan a disfrutar más el agua, si se quiere, se pueden bañar más de dos veces, pero procurando que solo una o dos de esas veces vayan acompañadas de jabón.

Atención a las bacterias insospechadas

A la hora del baño, es importante prestar atención a aquellos elementos con los que nuestro bebé interactúa, ya que algunos de ellos podrían ser promotores de bacterias indeseadas que pueden afectar la piel.

Los juguetes de baño, como patitos de hule que tienen orificios para dejar entrar y salir el agua, pueden retener cierta cantidad en su interior que, si no se logra extraer del todo y secar completamente, acaban por convertirse en moho. Lo mejor es preferir aquellos juguetes que no tengan orificios dentro de los que se quede estancada el agua.

Lo mismo pasa con las esponjas, que si bien pueden ser divertidas para los bebés, deben secarse bien antes del siguiente baño para evitar que sean cultivo de bacterias.

Se puede omitir la crema hidratante

Los bebés no siempre necesitan que se les aplique crema corporal después del baño. Esta solo se debe usar en caso de notar que su piel sea muy seca. Si eso sucede, se debe usar una pequeña cantidad de loción hidratante sin perfume en el área seca.

Durante los primeros meses de vida, cuando el sistema inmune del bebé está aún en desarrollo, la cantidad de loción aplicada debe mantenerse a lo más mínimo posible.

Componentes que se deben evitar

Para escoger los productos cosméticos más amables con la piel del bebé, no hay que guiarse por el hecho de que en la etiqueta aparezcan palabras como “hipoalergénico”, “natural”, “suave” u “orgánico”. En vez de eso, se deben revisar sus componentes y preferir aquellos que no contengan los siguientes:

  • fragancias, que pueden aparecer como: perfume, mezcla de aceites esenciales o aroma;
  • colorantes sintéticos;
  • parabenos;
  • ftalatos y sulfatos;
  • propilenglicol.

El rostro no se debe lavar

En cuanto a esta parte del cuerpo, es conveniente no lavarla con jabón, sino solamente limpiarla con un paño o algodón húmedo, removiendo con cuidado cualquier secreción de sus ojos y nariz desde la parte interna hacia afuera.

Yendo un poco más hacia sus orejas, no se deben usar cotonetes para limpiarlas, incluso si se alcanzan a asomar partículas de cera. Para limpiarlas, simplemente se debe pasar un paño húmedo por la parte externa y nunca ingresando algún elemento en el canal del oído.

No limpiar excesivamente la costra láctea

La costra láctea es una condición muy común que normalmente desarrollan los bebés entre las 3 semanas y los 3 meses de edad. Se caracteriza por ser verse como placas o parches de color amarillento alrededor de la cabeza del bebé o también en su frente, cejas y alrededor de las orejas.

Para limpiarla, no hace falta frotar con fuerza la zona donde se encuentra. Tan solo aplicar una pequeña cantidad de aceite mineral sobre la cabeza del bebé antes de lavarla con un champú suave ayudará a mejorarla.

Cuándo usar protector solar

En la medida de lo posible, se debe evitar aplicar bloqueador solar sobre la piel de los bebés menores de 6 meses. Por eso, en esos primeros meses de vida, la mejor protección contra los rayos del sol es evitar la exposición. Así, cuando el bebé salga de paseo, es bueno cubrirlo con ropa, sombreros o la cubierta de la carriola.

Si no se puede evitar la exposición al sol, entonces se debe optar por protectores que sean libres de fragancia y cuyos activos principales sean el óxido de zinc o el óxido de titanio. Esto asegura que sean bloqueadores del tipo físico, cuya acción bloquea los rayos UV sin ser absorbidos por la piel, contrario a los de tipo químico, cuyos componentes pueden ser absorbidos por el cuerpo a través de la piel.

¿Qué otra recomendación has escuchado que ayude a proteger la piel de los más pequeñitos? Compártela en los comentarios

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