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10 Hábitos de mamás primerizas que molestan a los demás

Para las mujeres que recientemente se han iniciado en el papel de madre, el mundo cambia por completo y todo se vuelve del revés. Por eso, no sorprende que algunas de ellas cometan errores en su nueva faceta de la vida, sin darse cuenta de que el comportamiento tan natural para ellas, a menudo molesta a los demás o los deja perplejos.

Genial.guru revisó foros y redes sociales en busca de las acciones de madres primerizas que generan rechazo en los demás. Creemos que, en algunos casos, vale la pena mostrarse comprensivos, siendo un poco más indulgentes con aquellas que se están estrenando en el papel de madre.

1. Olfatear un pañal usado

Cualquier desviación de la norma en la vida del recién nacido se percibe por las mamás como un desastre. Luchan con todas sus fuerzas para ser buenas madres y quieren mantenerse al tanto en las cuestiones relacionadas con la salud de su pequeño. Por eso, algunas de ellas, cada vez examinan cuidadosamente el contenido del pañal, olisqueándolo y analizándolo desde todos los ángulos para no dejar escapar cualquier “manifestación” de posible enfermedad en su bebé. Pero este comportamiento en un lugar público puede generar miradas de asombro y rechazo por parte de aquellas personas especialmente escrupulosas.

2. Cambiar el pañal en lugares no destinados para tal fin

Por supuesto, el bebé no va a contener sus necesidades físicas. Y ninguna madre cariñosa permitirá que su hijo pase mucho tiempo con un pañal sucio emanando un olor desagradable: eso debe cambiarse. Pero mejor será hacerlo con delicadeza. Si en las proximidades no se encuentra una sala habilitada especialmente para esto, entonces, al menos, debe encontrarse algún rincón discreto. Cambiar al bebé a la vista de todo el mundo en una cafetería donde la gente come, o sobre la mesa plegable de un avión, es una decisión francamente desacertada.

3. Lamer el chupete que se ha caído antes de dárselo al bebé

Muy a menudo en la calle, en el transporte público o en el parque infantil, se puede ver la siguiente imagen: el bebé escupe el chupete y la madre lo agarra, lo lame y lo vuelve a meter en la boca de su hijo. Por un lado, se puede entender a esta mujer: el niño lo hace decenas de veces durante un paseo. Si cada vez que esto sucede, se le ofrece un chupete nuevo, necesitarás de muchos. Además, esas madres están de acuerdo con aquellos científicos que afirman que este ritual ayudará a reducir el riesgo de desarrollar alergias en los niños.

Pero echemos un vistazo desde el otro lado. Incluso sin tener en cuenta de que el proceso, en sí, se ve bastante repulsivo, vale la pena pensar en lo siguiente. En primer lugar, eso no es inofensivo para la misma madre: después de todo, está llevando a su boca miles de bacterias de la calle o del piso. En segundo lugar, es poco probable que una persona pueda estar al 100 % segura de que está sana y no transmitirá ninguna infección al niño.

Es mejor llevar una botella de agua potable para limpiar el chupete. Y mientras estés ocupado con esto, un chupete de repuesto ayudará.

4. Limpiar al bebé con su saliva

Si el niño se ensució o comió algo de manera poco cuidadosa, algunas madres resuelven el problema de una manera simple: lamen muy bien su propio dedo y comienzan a “limpiar” a su hijo con este. Se ve repulsivo y, además, no es para nada higiénico. Casi todos tenemos similares recuerdos de nuestra infancia consciente: eso es lo que a menudo hacían nuestras madres. Fue desagradable para nosotros, entonces, ¿para qué hacer lo mismo con nuestro bebé? Para tal fin, existen toallitas húmedas.

5. Decir “nosotros” cuando se trata exclusivamente del niño

La madre y el hijo están unidos por unos lazos irrompibles, sin embargo, físicamente, son dos personas diferentes. Por eso, muchas personas se sienten molestas por este frecuente “ya sabemos andar”: es poco probable que tu amigo piense que no sabías andar antes. Aunque, en realidad, a veces a la primera cuesta entender que se está hablando solo del niño.

Además, cuando una vieja amiga te pregunta “¿cómo estás?”, lo más probable es que, en primer lugar, quieras saber cómo te sientes tú y qué cosas nuevas te están pasando a ti. Y puede preguntar por tu hijo aparte. Sé paciente, no vale la pena soltar inmediatamente una montaña de información exclusivamente sobre tu pequeño, añadiendo a cada frase este repulsivo “nosotros”.

6. Obligar a los amigos a tomar en brazos a su hijo

Conocidos y amigos educados acuden a visitar a la madre del recién nacido. Pero no todos de ellos son padres y saben cómo tratar a los niños. Algunos temen sostener al niño entre sus brazos porque sin querer pueden hacerlo de manera incómoda para este, o incluso, se les puede caer. En tales casos, no vale la pena pedir a los invitados que sostengan al bebé.

Si necesitas ayuda con tu pequeño, recurre a una persona con experiencia. Y es mejor, primero, asegurarse de que esté dispuesto a ayudar y no tener miedo a tomar al bebé en sus brazos, de lo contrario, no insistas en ello.

7. Pedir a todos los vecinos que no hagan ruido durante el día

No hacer ruido de noche y los fines de semana no solo es cumplir con la ley, sino también una norma de buenas maneras. Sin embargo, durante el día, la gente, por regla general, lleva un estilo de vida activo: se necesita hacer reformas, aspirar o colocar una estantería. Otros se relajan con su música favorita. Es poco probable que en este momento los vecinos se alegren si alguien los llama a la puerta pidiéndoles que cesen su actividad debido a que su hijo está durmiendo.

Por supuesto, se puede entender la situación de la mamá: bajar el volumen de la música durante una hora y posponer el trabajo con un taladro. Lo más probable es que una persona educada lo haga. Pero, ¿qué pasa si el trabajo debe hacerse con urgencia o si en el edificio viven varias madres, cuyos hijos duermen la siesta en diferentes horas del día? Parece que a esta pregunta no es tan fácil encontrarle una respuesta que sea del agrado de todas las partes.

8. Cubrir el rostro del niño con un emoji en la foto de las redes sociales

Si eres una persona supersticiosa, o por razones de seguridad (¡bastante justificadas!), no quieres mostrar a tu hijo en Internet, entonces no debes subir ninguna foto en absoluto. Si todavía quieres decirle al mundo que ahora eres una madre feliz, lo mejor es tomar una foto bonita junto a la cuna, con ropita del bebé o sus juguetes. Pero la cara del niño tapada con un enorme emoji se ve extraña e incluso siniestra.

9. Llenar las redes sociales con fotos de pies y manitas del bebé

Los niños son algo maravilloso, pero cuando en la sección de noticias de tus amigos aparece ya la décima foto de tu pequeño durante el día, eso causa desconcierto y llega incluso a molestar a algunas personas.

Todos los niños son encantadores, pero cada madre cree que su “pastelito” es el mejor. No se les puede culpar de esto, pero aún así, a veces, vale la pena moderarse.

10. Escribir en el perfil de la red social: “Mamá de Juanito”

La maternidad es un generoso regalo de la madre naturaleza y una misión responsable, pero no la única en la vida de una mujer. Por lo tanto, cuando alguien se considera a sí misma solamente “la madre de Juanito”, surge una duda razonable: ¿quién era esta mujer antes de que naciese su bebé? ¿Qué amaba, qué le gustaba y de qué éxitos estaba orgullosa?

Esta lista puede ampliarse (o, por el contrario, acortarse: depende de la perfección del mundo de cada persona en concreto). ¿Con qué puntos estás particularmente conforme? ¿Qué situaciones añadirías a esta lista?

Ilustradora Mariya Zavolokina para Genial.guru
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