Genial
NuevoPopular
Inspiración
Creación
Admiración

11 Problemas que deterioran un matrimonio, aunque cualquiera puede hacer frente a ellos

6146
27k

Según las estadísticas, tanto América como en muchos países europeos, se divorcian entre el 53 y el 70 % de las familias. Los psicólogos mencionan tres razones fundamentales para la ruptura: adicción al alcohol, drogas o cualquier otra dependencia en uno de los dos cónyuges, violencia física y psicológica, y también una aventura amorosa fuera del enlace matrimonial. Pero la razón más común de una separación, según los sociólogos, es la incompatibilidad de caracteres entre los esposos.

Genial.guru cree que detrás de este concepto bastante abstracto se encuentran problemas a los que se enfrenta cada familia. Pero muchos de nosotros carecemos de la paciencia, el conocimiento y el apoyo necesarios para hacerles frente, aunque todos se pueden solucionar. Y si los superas, puedes salvar tu matrimonio y hacer que la unión familiar sea sólida y feliz. Hemos recopilado datos desagradables y, por desgracia, muy comunes sobre el matrimonio, después de los cuales, surge la idea del divorcio.

1. Principios diferentes en la educación de los hijos

Él es partidario de una disciplina rígida y ella aboga por más democracia, la conversación y la convicción. Ella está en contra de los dulces y las papas fritas, pero él no ve nada de malo en eso. Los conflictos que tienen como base la crianza de un niño surgen probablemente en todas las familias. Y eso es algo normal. Somos demasiado diferentes para pensar de la misma manera. Lo importante aquí es no ir demasiado lejos y no pensar que tu estilo de educación es el único válido y verdadero. A menudo, tienden a hacerlo las madres que han leído muchos libros sobre la psicología infantil.

Qué hacer: “Dar un paso atrás”, eso es lo que aconseja una psicóloga y madre de dos hijos. Si un cónyuge interviene cuando el otro habla con el niño, socava la autoridad de este padre y confunde a los niños: ¿a quién escuchar? Debe recordarse que en la educación de los hijos todos cometen errores, y tú también. Así que otórgale el derecho de cometer un error también a tu pareja. Los niños no quedan traumatizados de por vida cuando los padres se equivocan. Son fuertes y resistentes.

2. La causa de las discusiones pueden ser los dispositivos electrónicos

Los teléfonos inteligentes, creados para comunicarnos, se han convertido en verdaderos competidores de esposas y esposos reales. A menudo, se utilizan estos aparatos para el trabajo o simplemente para relajarnos, sin apartarlos, incluso durante una cena familiar o en la cama antes de dormir. Muchos esposos se enfurecen cuando su pareja prefiere el teléfono o un laptop a comunicarse con ellos.

Qué hacer. Las parejas mismas que se enfrentaron a este problema cuentan que se obligaron a retirar los dispositivos electrónicos durante la cena familiar e introdujeron limitaciones a la hora de ver las redes sociales en casa después del trabajo.

3. Amigos y amigas han desaparecido en algún momento

Según una encuesta realizada por la revista Child Magazine, antes del nacimiento de un niño, las mujeres pasaban con amigos unas 14 horas a la semana y los hombres unas 16. Posteriormente, estas cifras se vieron reducidas a 5 horas para las mujeres y 6 para los varones. Este es un proceso natural, porque después de la boda, las prioridades cambian, surgiendo más responsabilidades y quedando menos tiempo libre. Además, las personas casadas y solteras a menudo tienen intereses diferentes.

Qué hacer. A pesar de que contamos con menos amigos, estos no han desaparecido como por arte de magia. Como muestra la experiencia, se quedan los más cercanos y esto debe ser valorado. No te olvides de felicitarlos por las fiestas y trata de asignar tiempo para la comunicación con ellos, para evitar que, al fin y al cabo, desaparezcan. Las nuevas tecnologías también permiten mantener contactos: es posible preservar la amistad con la ayuda de las redes sociales y con el teléfono, incluso en la distancia.

4. Diferentes hábitos domésticos

Los irritantes hábitos en casa pueden volver loco a cualquiera. Él no baja el asiento del inodoro después de ir al baño, no recoge la mesa después de comer y deja los calcetines por toda la casa. Ella deja la puerta del baño abierta, tira las bolsitas de té en el fregadero y mira reality show tontos. Las nimiedades insignificantes a primera vista pueden convertirse en una fuente de irritación sin precedentes y conducir a una guerra de verdad.

Qué hacer. Para preservar la paz en la familia, los psicólogos recomiendan, en primer lugar, llenarse de paciencia y ser indulgentes con la pareja, y en segunda instancia, negociar. Pero hablar sobre aquello que no te gusta es bueno que se haga de inmediato, sin acumular irritación y sin acusaciones dirigidas hacia el cónyuge. Piensa en lo que estás dispuesto a soportar y qué características de tu pareja compensan sus defectos en casa. Recuerda que la persona necesita de tiempo para cambiar su comportamiento.

5. Se volvió aburrido

El aburrimiento en la vida familiar también es un problema común en numerosas parejas que llevan viviendo juntas durante mucho tiempo. La rutina y la vida cotidiana absorben a todos casi sin darse cuenta, especialmente, cuando aparecen hijos y el número de responsabilidades aumenta, mientras que el tiempo libre desaparece por arte de magia. Los psicólogos afirman que el aburrimiento es un problema bastante insidioso que no se debe ignorar. Los cónyuges aburridos se alejan mutuamente y más tarde les resulta ya difícil encontrar puntos en común.

Qué hacer. Los autores del libro “Una guía para una familia más feliz: superar la ira, la frustración y el aburrimiento que destruyen la vida familiar” aconsejan a los cónyuges que elaboren juntos una lista de actividades en común que les gustaría hacer. Puede ser cualquier cosa: escuchar el canto de los pájaros, pintar, pasear por el bosque, ir en bicicleta, escuchar música y similares. Y asegurarse de practicarlas de manera regular.

6. Disminución por un tiempo de la fuerza de los sentimientos y alejamiento mutuo

Incluso las familias más felices, tarde o temprano, empiezan a vivir un enfriamiento de los sentimientos entre los cónyuges. Después del periodo de enamoramiento, llega una etapa de recesión. Y esto confunde. Muchos llegan a la conclusión de que dejaron de amar a su cónyuge o que incluso nunca lo han amado. Al fin y al cabo, es lo que con frecuencia se escribe en foros y libros: el amor verdadero nunca desaparece. Pero los psicólogos afirman que no es así.

Qué hacer. No debes entrar en pánico e ir corriendo a un abogado para pedir el divorcio diciendo cosas de este tipo: “No estamos hechos el uno para el otro”. Debes saber que no estás solo: el 80 % de los cónyuges se queja de que se han vuelto infelices con el matrimonio porque el amor ha desaparecido. Pero dejar que todo siga su curso también puede ser peligroso. Los psicoterapeutas familiares, basándose ​​en su experiencia en el trabajo con parejas, sostienen que la devolución del sentimiento de enamoramiento es real, pero llevará tiempo y energía. Tendrás que esforzarte en volver a amar a tu pareja.

7. Diferentes maneras de superar las crisis

Cuando decidimos casarnos, a menudo nos guiamos por nuestros sentimientos hacia nuestra pareja: lo amamos. El asesor familiar Robert Solley aconseja a la hora de elegir a un compañero de vida fijarse en cómo tu pareja combate el estrés. Existen diferentes maneras, por ejemplo, negar la situación, evadirse de ella, encerrarse en uno mismo, comer en exceso, acusar o defenderse. Estos son métodos no constructivos que conducirán a un conflicto aún mayor y difícil de solucionar.

Qué hacer. Aprender a salir del conflicto de manera constructiva. Para empezar, escuchar atentamente a tu pareja, sin tratar de culparlo de inmediato ni asumir la culpa tú. No tratar de arreglar las cosas cuando las emociones están en su punto más álgido. Decidir qué maneras de resolver los conflictos son inaceptables para ambos: violencia física, gritos e insultos.

8. Dependencia psicológica o económica de la pareja

Todos, en una u otra medida, dependemos de nuestra pareja, y esto es normal, según los psicólogos. La depedencia no es sana cuando la persona puede sentirse feliz solo al lado de su cónyuge, cuando del otro depende su estado de humor y su autoestima. En una relación así, aparece el temor de ser abandonado. Como resultado, la pareja dependiente comienza a exigir más y más pruebas de amor y fidelidad del otro, comenzando a controlarlo. Todo esto acaba agotando a ambos cónyuges.

Qué hacer. El primer paso es ver y reconocer su dependencia. Existe toda una lista completa de síntomas por los cuales puedes definirla. Los psicólogos recomiendan ampliar tu círculo social y de apoyo: familia, amigos, compañeros de trabajo. También, encontrar un pasatiempo y deshacerse de la dependencia económica. Lo importante es reducir el miedo a ser abandonado y no poder hacer frente a todo solo. Además, se debe elaborar un plan de acción para el peor de los escenarios: la separación.

9. Es difícil prepararse para las relaciones íntimas

Con el tiempo, en la vida marital se produce menos pasión y con menos frecuencia apetece la intimidad. Y en esto no hay nada de qué preocuparse si ambos cónyuges están de acuerdo con tales cambios. Pero la situación se convierte en un problema si uno de ellos tiene más ganas que el otro. Según los datos de los psicoterapeutas, una de cada tres parejas se enfrenta a similar dificultad. Y si esta se calla y escapa de solucionarlo, esto puede desencadenar una infidelidad y el divorcio.

Qué hacer. Lo más importante no es presionarse mutuamente, sino tratar de ponerse de acuerdo y, apoyándose el uno al otro, ir resolviendo el problema. Los psicólogos destacan que la presión por parte del esposo con un deseo más fuerte solo puede agravar la situación y el otro va a evitar cualquier contacto físico: abrazos y besos. Para rebajar esta tensión, se puede llegar a un acuerdo: elaborar una rutina de “encuentros íntimos” y seguirla de buena fe.

10. Sin tiempo para el cónyuge

Muchas parejas jóvenes, planificando su boda, sueñan con que van a pasar todo el tiempo libre con su prometido: por la mañana, después del trabajo, los fines de semana. Pero en realidad, resulta que los cónyuges, especialmente los que tienen hijos, pasan solo unos pocos minutos al día el uno con el otro. Los niños requieren de atención; para mantener a la familia, hay que trabajar más; el fin de semana ver a otros miembros de la familia y además se requiere tiempo para estar solo.

Qué hacer. El investigador de las relaciones familiares John Gottman aconseja a los esposos reservar 5 horas obligatorias a la semana para comunicarse a solas entre ellos. Cada semana, planificar una cita de 2 horas. A diario, asignar aproximadamente 2 minutos para despedirse antes de ir a trabajar y 20 minutos para una conversación por la tarde-noche. Además, cada día, dedicar 5 minutos para expresar su admiración o aprecio al cónyuge, así como abrazarlo y besarlo antes de dormir.

11. Puedes lamentar tu elección

Según las estadísticas, el 57 % de las mujeres lamenta haberse casado con su pareja. Los terapeutas de familia aseguran que tarde o temprano llega el momento cuando miras a la persona que está a tu lado y piensas que has cometido un terrible error.

Qué hacer. Tomarlo como un punto de inflexión en su relación, darse cuenta de que llegó la hora de realizar un trabajo serio sobre tu matrimonio, dejar de culpar a tu pareja por todo y asumir más responsabilidades por cuenta propia. Según las estadísticas, entre el 22 y el 40 % de las parejas divorciadas experimentan arrepentimientos tras el divorcio, mientras que más de la mitad de estas creen que la razón de la separación fue bastante absurda.

¿Y con qué problemas te topaste tú? ¿Conseguiste resolverlos? Comparte tus experiencias en los comentarios.

Ilustrado por Leisan Gabidullina para Genial.guru
6146
27k
Compartir este artículo