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13 Técnicas con las que los hijos podrían empezar a estudiar y a hacer la tarea solos

El rol de los padres en los años escolares de sus hijos es muy importante. Comunicación, respeto y acompañamiento son algunos de los conceptos a tener en cuenta durante esos años fundamentales, ya que comienzan a perfilarse como futuros adultos, y las cosas buenas y malas de esta etapa se verán reflejadas en algún momento de sus vidas. La crianza de antes no es la misma de hoy, por eso es importante adaptarse a las nuevas formas para que los niños puedan crecer con autoestima alta y confianza.

Hay muchos consejos de expertos para aquellos padres que tienen hijos en diferentes etapas de escolaridad, y Genial.guru las ilustró para que veas cómo funcionan las buenas y malas actitudes paternales en el día a día.

1. Comunícate claramente, con afecto y respeto

Controla tus emociones a la hora de comunicarte con tus hijos. No hay por qué gritar o discutir, tú eres la persona adulta y debes manejar tu temperamento. Conversa con ellos con tranquilidad, pregúntale cómo está, qué problema tuvo, por qué cree que pasó lo que pasó. Este tipo de comunicación respetuosa y directa evitará problemas futuros y traerá paz a casa.

2. Delimita reglas coherentes

No es lo mismo ser la autoridad de la casa, que ser autoritario. Puedes delimitar reglas para tus hijos de manera amena, acompañando y dándoles seguridad. Debe haber un tiempo claro para las responsabilidades y para el ocio. Debes tratar de mantener estas normas en el tiempo para que tu hijo entienda que tienen sentido y funcionan. Si tú estás convencido de las reglas, tu hijo lo estará también.

3. Reconoce los logros

Como padre, tienes ciertas expectativas puestas en tus hijos, ya que quieres lo mejor para ellos. Esto debes transmitírselo de manera que se motiven a progresar y aprender. Por eso, cuando obtienen una buena nota, por más que no sea la mejor de todas, reconócelo, pero no con cosas materiales, sino con tiempo compartido. Así ellos crecerán con confianza y autoestima alta, preparados para los retos de la vida.

4. Forma parte del proceso de tu niño

Conocer la escuela a la que asiste tu hijo es fundamental. Identifica cuáles son sus métodos para enseñar y evaluar. Entérate, además, de qué asignaturas tiene tu hijo y cuáles son sus formas a la hora de estudiar. También es importante que trates de ir a todas las reuniones de padres, así podrás conversar con las personas que educan a tu hijo día a día. Con toda esta información, será más simple comunicarse cuando haya algún problema.

5. La rutina de estudio y descanso debe ser realista

Puedes coordinar con tu hijo un horario fijo del día para resolver las tareas o estudiar. En lo posible que no sea de noche, ya que ambos estarán desmotivados y cansados. Tampoco tiene sentido que estos períodos sean muy extensos, porque no habrá atención ni motivación que resista. Debes ser realista, el descanso también es importante. Si todo es equilibrado, habrá menos problemas.

6. El lugar de estudio es importante, cuídalo

Las condiciones para poder pensar y estudiar son importantes. Idealmente, debe ser en una mesa o escritorio ordenado y limpio. Puede ser un sitio especial de la casa o en la habitación de tus hijos. Si las distracciones están lejos, mejor aún. El sitio debe generarle ganas y concentración al niño.

7. Demuestra que lo comprendes

Puede que haya días en que no quiera hacer sus tareas. Esto puede ser por diversas razones, entonces, debes preguntarle por qué no quiere, y a partir de esa conversación podrás sacar conclusiones. Que no quieran hacerlo no es lo mismo que no tengan la capacidad de hacerlo. Es importante que trates de comprenderlo, para luego poder ayudarle.

8. Otórgale la libertad de planificar y realizar las tareas por su cuenta

Tus hijos crecerán y la carga horaria será cada vez más grande. Tú puedes participar activamente en la planificación de tu hijo, pero no hace falta que sea de manera directa. Que tengan libertad para planificar sus tiempos es importante, ellos sabrán en qué momento del día se sienten mejor para resolver sus responsabilidades. Puedes facilitarle materiales para que disponga sus tareas, ya sean agendas, calendarios, notas, entre otras cosas.

9. Tu lugar es como acompañante y supervisor, no debes hacerle las tareas

Supervisar es una cosa, hacerle las tareas, otra. Tu responsabilidad es la primera: debes acompañarlo, estar cerca por si surge algo, pero quien debe solucionar las cosas es tu hijo, no tú. Si en algún momento, por cansancio o por el motivo que sea, accedes a hacerle una tarea, estarás interviniendo en el proceso de aprendizaje. Los niños deben poder hacer sus tareas por su propia cuenta.

10. Ve su progreso y motívalo para mejorar

Dejando que planifique y haga sus propias tareas, estás contribuyendo a cierta independencia de tu hijo. Esto no quiere decir que puedas desentenderte totalmente. Ver su progreso, reconocerlo y motivarlo son algunas de las responsabilidades que sigues teniendo en el proceso académico de tu niño. Para motivarlo, puedes usar un lenguaje que lo anime y fomente fortaleza en él.

11. No prohíbas el uso de las nuevas tecnologías

Las tecnologías no son el problema, sino el uso que se les dé y la función que cumplan en el proceso de aprender. Si el celular y la tableta lo acercan a contenidos educativos o aplicaciones académicas y le ayudan a resolver problemas, esto es positivo, ya que la tecnología le ofrece un mayor acceso a nuevos conocimientos y herramientas que podrían resultar de utilidad. No sería así si usara estos dispositivos para jugar o distraerse. Como adulto, tú puedes supervisar el uso adecuado de estos aparatos.

12. Que la noche sea para actividades más relajantes

Deben llegar preparados para la hora del descanso. Por eso, la noche no es momento para hacer cosas estresantes. Pueden aprovechar estas últimas horas del día para charlar, pensar historias, leer un cuento o cualquier otra actividad que puedan disfrutar juntos.

13. Si das el ejemplo en tu hogar, mejor

Los adultos deben dar el ejemplo porque los niños tienden a imitar a los más grandes. Si eres responsable y cumples con tus deberes diarios, inevitablemente estarás transmitiendo un mensaje a tus hijos. Sumado a esto, puedes cultivar todo tipo de buenos hábitos en ellos como, por ejemplo, la lectura o el cuidado de una mascota. Siempre piensa que no es lo que dices, sino lo que tus acciones le muestran a tu pequeño.

¿Cómo estimulas a tus hijos con sus tareas diarias? ¿Cómo eran tus padres contigo?

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