Genial
NuevoPopular
Inspiración
Creación
Admiración

17 Acciones de padres y madres cuyo valor solo se reveló con el paso de los años

Cualquiera que haya conocido la alegría de ser padre confirmará que la vida con los niños puede ser diferente, pero definitivamente no puede llamarse aburrida. Afortunadamente, algunos padres saben cómo encontrar formas poco triviales de salir de cualquier situación, por lo que los niños piensan que el chocolate en un huevo Kinder es para adultos, y que las pilas de una linterna nunca se agotan.

Genial.guru aprecia todas las historias de las mamás y los papás experimentados de la red, que valen su peso en oro. Al final del artículo encontrarás un par de bonos: sobre un padre astuto y una voz especial que desarrollan todas las madres.

1.

2.

3.

4.

  • Estaba aspirando el piso y la aspiradora chupó una pegatina de una caja de pizza, cosa que hizo que mi hijo se pusiera a gritar. Era SU PEGATINA. La madre reaccionó categóricamente: entonces no había que tirarla al piso y, además, qué tontería es esa, solo es una simple pegatina. El niño estaba inconsolable. Me disculpé, dije que había aspirado la pegatina sin querer y que respeto su derecho a la propiedad, pero si la apreciaba tanto, no debería haberla dejado debajo del sofá. Le ofrecí una docena de otras pegatinas, pero no, él solo quería esa. Se quedó dormido llorando. Por la noche, destripé la aspiradora, saqué la pegatina y la limpié. No he visto mi hijo más feliz. Jugó con ella y la tiramos un mes después, ya con su permiso. A algunos les puede parecer una nimiedad, pero la confianza de un niño se basa precisamente en nimiedades así. © DiabloHell / Pikabu

5.

6.

  • Mi esposa y yo hemos introducido en nuestra vida cotidiana el concepto del “saco del sábado”. La regla es así: antes de acostarse, los niños guardan sus juguetes. Todo lo que no se guarda se pone en este saco y permanece allí durante al menos una semana. Si el juguete vuelve al saco por segunda vez, se guarda durante un mes, ya que su valor a los ojos del niño, por lo visto, es bajo. © godwarz / Pikabu

7.

8.

9.

  • Mi hijo pronto cumplirá 13 años. Hace un año decidí limpiar el balcón de toda la basura acumulada y, al mismo tiempo, enseñarle a mi hijo las formas legales de ganar dinero. Instalé una aplicación con un tablón de anuncios en su teléfono y le expliqué cómo usarlo. Acordamos que se quedaría con todo el dinero que recibiera, pero tenía que dirigir todas las negociaciones por su cuenta. En los meses siguientes, se vendieron bicicletas, instalaciones de plomería viejas, teléfonos muertos, un scooter, una manta, etc. Con el dinero recaudado, mi hijo se compró un teléfono nuevo. Como resultado, aprendió a hablar con extraños, a explicar algunos detalles sobre las cosas vendidas; le inculqué la sensación de que lo que ganó es suyo y él mismo decide cómo gastar ese dinero; desarrolló la fuerza de voluntad para ahorrar dinero, en vez de correr a gastarlo de inmediato en todo tipo de tonterías. Y, bueno, limpié el balcón. © nkeladib / Pikabu

10.

11.

  • Estaba construyendo una casa. Un día, no tuve tiempo de cambiarme y regresé a casa como estaba: con una chaqueta de cuero vieja, pantalones de trabajo, botines viejos, todo teñido de polvo arraigado, barba de una semana, las manos manchadas de pintura. Caminaba así a lo largo de un paso subterráneo, y desde el otro lado venía hacia mí una madre elegante con un niño igual de elegante. El niño, sin embargo, no quería comportarse como un nene de una imagen publicitaria y estaba muy indignado por alguna razón. En ese momento, su madre me vio, se inclinó hacia su hijo y dijo:
    —Mira al señor...
    Bueno, pensé, lo único que faltaba. ¿Qué podía hacer? ¿Sacar mi diploma recibido con honores para explicarle que la primera impresión a veces es engañosa y no hay que juzgar a las personas por su apariencia...?
    Y la madre continuó:
    —Si comes bien, serás tan grande y fuerte como el señor.
    Pasaron y yo seguí el mi camino, sonriendo como un niño al que le compraron un enorme cubo de helado. © Snakecatcher / Pikabu

12.

13.

  • Una historia de mi niñez: tenía un auto a pedales, parecido al de la foto. Resultó que no era nuestro, nos fue prestado por unos familiares después de que su hijo creció. Cuando yo tenía unos 3 o 4 años, nuestros familiares tuvieron otro hijo y pidieron que les devolviéramos el auto. ¿Cómo quitarme mi juguete favorito? Una oportunidad llegó al rescate. Mi padre estaba a punto de comprar un auto y tuvimos una conversación seria: ¡me dijo que mi autito se podía cambiar por uno de verdad! Naturalmente, acepté con mucho gusto. Como resultado, me quitaron el automóvil y, después de un tiempo, nuestra familia tenía un automóvil real que era “casi mío”. Estoy muy contento de que mis padres hayan podido encontrar una salida de esa situación, estoy orgulloso de su ingenio. © 93dread93 / Pikabu

14.

15.

16.

17.

  • La hija de 14 años de un amigo le dijo: “¡Dame dinero para un tatuaje!”. Había decidido pincharse fuerte y claro: en la cara. Mientras la madre bebía un cóctel de tranquilizantes, él y su hija discutían sobre el tema. Decidieron ir al tatuador el fin de semana. “¡Pago el doble!”, declaró mi amigo. “Pero primero lo haces sin pintura, y después...”. Cuando hablaron con el tatuador, mi amigo le susurró en voz baja que la pinchara de modo que doliera lo máximo posible. Bueno, el tatuador comenzó a pinchar un corazón en la mejilla de la niña, y la pequeña aulló porque le dolía. ¡Porque DOLÍA MUCHO! Volvieron a casa esa noche y todos estaban felices. Los padres, porque su hija no había estropeado su cara bonita, y la hija porque no había empezado a tatuarse con pintura, de lo contrario tendría que haber soportado todo ese tormento hasta el victorioso final. Creo que el padre se comportó correctamente y logró así preservar una buena relación con su hija. De haberle gritado y haber armado un escándalo, ella podría haberse hecho el tatuaje solo para llevar la contra. © volchek1024 / Pikabu

Bono n.° 1: el padre no podía calmar al bebé y se le ocurrió una forma de alimentarlo. Al regresar, la mamá encontró esta escena

Bono n.º 2: una voz materna

¿Qué fue lo más memorable que tus padres hicieron por ti?