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4 Factores no obvios que afectan la inteligencia del niño antes de nacer (Los médicos usualmente no los mencionan)

Cada vez hay más personas que tienden a tener hijos a una edad joven. ¿Pero realmente eso es tan bueno para el niño, como parece a primera vista? Científicos de diferentes países han profundizado en esta cuestión y han realizado estudios a gran escala que miden la inteligencia de los bebés y su relación con la edad de los progenitores, así como otros factores.

En Genial.guru estamos a favor de una planificación familiar responsable y nos apresuramos a contarte sobre algunas cuestiones no tan obvias que pueden influir en el desarrollo intelectual y emocional de una pequeña persona.

1. La inteligencia del niño depende de la edad de sus padres

Cada nueva persona que nace en el mundo es un poco “mutante”. Alberga alrededor de 70 mutaciones de las que carecen sus progenitores. Además, la mayor parte de ellas se transmite por el espermatozoide y no por el óvulo: cuanto mayor es el hombre, más mutaciones pasa a su descendencia.

Y su número está directamente relacionado con las habilidades cognitivas. Cuantas más mutaciones, menos propensa es la persona al desarrollo intelectual. Hablamos de pruebas estándares para el coeficiente intelectual, pruebas para medir las funciones cognitivas, comprensión lectora y similares. En otras palabras, para un niño es malo si su padre es viejo.

La situación con respecto a la edad de la madre es algo diferente. Cuanto mayor sea la mujer, mayor será el desarrollo intelectual de su hijo. Los investigadores reconocen que aquí el papel principal no lo juegan tanto los genes como el factor sociocultural: una mujer adulta posee una educación, buen autocontrol, tiene experiencia y no es propensa a caer en aventuras.

De alguna forma u otra, según las estadísticas, los hijos de madres muy jóvenes se desarrollan más lentamente.

2. Las pruebas genéticas no estarán de más, incluso si te parece que no tienes nada

Así es como se ve el patrón de transmisión de ciertas enfermedades genéticas, como, por ejemplo, la fibrosis quística y pérdida auditiva.

Las pruebas comprueban tu ADN para detectar posibles enfermedades genéticas (esto se hace antes del embarazo), o bien del ADN del embrión mientras todavía está en el útero. Los resultados revelarán la probabilidad de que el niño manifieste alguna dolencia o enfermedad.

Antes del embarazo, vale la pena someterse también a un test de portabilidad: es posible que tengas algún gen que cause cierto trastorno, pero simplemente no lo sabes. Los expertos te explicarán cuáles son las posibilidades de transmitir este gen a tu hijo.

Una situación similar sucedió a la estadounidense Sharon Bernardi, quien perdió a 7 hijos antes de que estos cumplieran 2 años. Cada uno de ellos padecía del síndrome de Leigh, que afecta el sistema nervioso central. A pesar de esto, Sharon y su esposo intentaron en varias ocasiones concebir a un bebé sano. Solo uno de estos siete alcanzó la edad de 21 años, pero todo este tiempo, el niño tuvo que tomar constantemente fármacos y regularmente sufría de ataques, cada uno de los cuales podría ser el último.

3. El desarrollo del niño depende de cuán nerviosa estuvo su madre durante el embarazo

Para que el sistema nervioso se desarrolle adecuadamente, el cerebro a veces debe experimentar cierto estrés. Pero al mismo tiempo resulta importante no caer en la exageración: una emoción excesiva no conducirá a nada bueno, por supuesto.

Atendiendo a esta idea, un equipo de científicos de la Universidad Johns Hopkins examinó a varias mujeres embarazadas, cada una de las cuales había recibido una educación superior y se encontraba sana, tanto física como mentalmente. Durante el embarazo y antes de que los niños cumpliesen los dos años de edad, los especialistas midieron los niveles de estrés en las mujeres, así como las capacidades cognitivas de sus hijos.

Se descubrió así que los niños cuyas madres habían experimentado una leve o moderada preocupación, resultaron ser más avanzados en cuanto a inteligencia, así como en lo concerniente a sus condiciones físicas. Y viceversa: si una mujer estaba estresada en exceso, su hijo quedaba por detrás en el nivel de desarrollo en comparación con sus iguales.

Esto permitió a los científicos llegar a la siguiente conclusión: el desarrollo del cerebro de un bebé solo se beneficia de un poco de estrés por parte de la madre durante el embarazo.

4. Del nivel de estrés de una mujer embarazada también depende el temperamento de su hijo

Antes se consideraba que el temperamento de una persona es una característica innata: “simplemente, nació así”. Ahora, esta creencia va cambiando: los especialistas estudian activamente el desarrollo del feto en el útero y encuentran cada vez más pruebas de que los embriones sienten el estrés de la mujer embarazada y asumen parte de este.

En un experimento, los científicos evaluaron a 50 embarazadas. Midieron la frecuencia de su pulso, mientras que las mujeres pasaban el test de Stroop (provoca una leve emoción). Si una mujer, en principio, se encontraba en un estado de ansiedad o depresión, entonces, pasando el test, su pulso aumentaba significativamente. Como resultado, aumentaba el pulso del feto.

Finalmente, se alcanzaron las siguientes conclusiones: si el feto responde al estrés de la madre mediante un aumento significativo en su frecuencia cardíaca se eleva la probabilidad de que el niño sea hiperactivo.

Por supuesto, estos factores no son únicos. Muchas cosas influyen en la inteligencia del bebé. Por ejemplo, no se recomienda que una mujer embarazada viva en una casa donde estén instaladas tuberías viejas o bien las paredes estén pintadas desde hace más de 20 años, ya que ambas cosas pueden contener plomo.

Otros expertos advierten de que antes del embarazo es necesario controlar la glándula tiroides: si una mujer tiene una función tiroidea baja, lo más probable es que su bebé albergue un coeficiente intelectual bajo. De una manera u otra, los médicos aconsejan enfocar la futura descendencia atendiendo a distintos aspectos: es mejor tomar medidas adicionales para garantizar un ambiente saludable para el desarrollo del feto que no hacerlo.

Cuéntanos tu propia experiencia durante el embarazo. ¿Cómo te preparaste o te prepararás para ello, qué factores tuviste en cuenta?

Imagen de portada depositphotos