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Cómo terminó un experimento de Singapur en el cual las mujeres eran castigadas por tener más de dos hijos

En Singapur, en los años 70 y 80, ocurrieron muchos cambios sociales. Si eras una persona con escasa educación y pobre, el estado no tenía previsto ocuparse de ti y de tus hijos, y encarecidamente se aconsejaba someterse a la esterilización. Tal política causó traumas en muchas mujeres que soñaban con tener una gran familia amada, al igual que la que tuvieron sus madres. Pero, al encontrarse ante una elección tan difícil, muchas de ellas decidieron acudir a cirujanos.

El estado ya cambió su política drásticamente, pero Genial.guru decidió averiguar cuál fue la razón que provocó esa modificación y cómo surgió la necesidad de poner en práctica tales métodos salvajes para el control de natalidad.

La lucha contra el baby boom de posguerra

“En esta pancita hay trillizos, pero, en Singapur, el tercer hijo está de más”.

Después de la Segunda Guerra Mundial, en Singapur escaseaban las casas, escuelas e institutos médicos. Muchas personas estaban desempleadas y vivían en edificios abandonados o en tiendas que se encontraban en malas condiciones. Faltaban muchos productos alimenticios e incluso agua, la cual era llevada desde Malasia.

La situación comenzó a empeorar cada vez más por el rápido crecimiento de la población. En 1949 apareció una Asociación de Planeación Familiar, la cual daba consultas familiares y proponía métodos anticonceptivos. El ritmo del crecimiento de la población disminuyó de 4 a 5 % en los años 50, y en un 2,5 % en 1965. Sin embargo, el gobierno seguía considerándolo muy alto.

Singapur en 1962.

Singapur en la actualidad.

A partir de 1970, el primer ministro Lee Kuan Yew comenzó a implementar el programa Stop at Two (“Detente en dos”).

  • A las mujeres se les permitía abortar.
  • A las residentes de Singapur con menor formación académica se les ofrecía esterilizarse. Para realizar este procedimiento se otorgaban 10 000 USD, y se les pagaba una semana de vacaciones.
  • Muchas mujeres (en particular hasta los 25 años) eran obligadas a realizarse una ligadura de trompas después del nacimiento del segundo hijo. Caso contrario, perdían la oportunidad de elegir la escuela para sus hijos mayores y eran excluidas de la lista para obtener una nueva vivienda.

Las personas que se atrevían a tener un tercer hijo pagaban impuestos altos y cargos adicionales. Los trabajadores del sector público se veían privados a darse de baja por maternidad por el nacimiento el tercer hijo y de los siguientes bebés. Además, para algunos, el arriesgarse a traer al mundo a un tercer niño era muy costoso: así, una vendedora, Mary Koh, tuvo que abortar en 1976, ya que ni su esposo ni ella tenían 150 USD para pagar el servicio obstétrico de su tercer hijo.

El florecimiento del programa “Detente en dos”

La lucha contra la superpoblación se llevaba a cabo de una manera más sutil: con la aplicación de ideologías.

  • “Las familias pequeñas tienen un futuro mejor: es suficiente con dos”.
  • “El segundo puede esperar”.
  • “Casarse a una edad temprana significa apresurarse a tener problemas. Vale la pena esperar para tener un feliz matrimonio”.

Aunque cueste creerlo, esto dio resultados. Según el ginecólogo Dr. Tan, cada día realizaba hasta 9 operaciones de esterilización. “Las mujeres decían ‘doctor, me parece que estoy embarazada de nuevo’ como si hubieran realizado un delito”, recordó.

Como resultado, el ritmo de crecimiento de la población se redujo tanto que el gobierno decidió cambiar su política.

Este cartel que dice “Por favor, detente en dos” (1972) estaba en una clínica de Singapur.

El gobierno dio un paso hacia atrás

Lee Kuan Yew.

Muy pocos niños nacían, y la población de Singapur comenzó a reducirse. Lee Kuan Yew se preocupó: según sus observaciones, los hombres se casaban más frecuentemente con mujeres de bajo intelecto en lugar de inteligentes, por lo que se introdujo un nuevo programa para fomentar que las muchachas mejor educadas tuvieran de 3 a 4 hijos. Las madres que terminaban la universidad recibían incentivos fiscales y derechos preferentes para la vivienda.

En 1987, el gobierno alentó a todos los padres a tener tantos hijos como pudieran permitírselo, y quitó todas las restricciones. Sin embargo, la población del país sigue disminuyendo: en los años 60, nacían, en promedio, 6 niños por mujer, mientras que, en 2007, este indicador fue de 1,29.

El resultado del experimento

Gráfico del crecimiento natural de la población por 1000 habitantes.

Si no tomamos en cuenta los aspectos morales de este experimento, entonces podrían realizarse las siguientes observaciones.

  • Las mujeres con un bajo nivel de ingresos y estudios secundarios tienen más hijos (un tercer o cuarto bebé en una familia de personas educadas en Singapur es muy raro). Sin embargo, un niño inteligente puede nacer en una familia de personas con capacidades ordinarias: el intelecto de mamá se transmite al bebé en menos del 40 %, y el resto es resultado de su perseverancia y la influencia de las personas que lo rodean.
  • Entre los hombres, a menudo se encuentran personas solteras con estudios secundarios o sin completar. Entre las mujeres solteras se encuentran aquellas que obtuvieron una formación superior.
  • No es suficiente para las personas recibir únicamente el pago de primas por tener familias grandes. A partir de 2001, en Singapur comenzaron a pagarse prestaciones por el segundo hijo (9 000 USD) y por el tercero (18 000 USD). Sin embargo, los jóvenes tienen por objeto tener una carrera en comparación con una familia.
  • En China, desde 1979 se tiene una política más suave: “1 bebé por familia”. La población sigue creciendo, pero más lentamente. Si en 1949, la tasa de fertilidad (número promedio de hijos por mujer) era de 5,54 hijos, en 2017, ese mismo dato fue de 1,24. Por lo general, en las ciudades, las personas se limitaban a tener un solo hijo. Sin embargo, los habitantes de las aldeas, a pesar de la prohibición, daban a luz a más de dos niños.

Qué sucede ahora

Lee Kuan Yew estaba convencido de que, para tener una sociedad exitosa, se necesitan personas inteligentes, y estas nacen en familias con padres educados. Desde 1984, cuando el gobierno comenzó a organizar eventos para los graduados de la universidad, se continuó con la política de eugenesia positiva. Existen agencias matrimoniales estatales que seleccionan a parejas para las personas de acuerdo con su nivel social. La agencia tiene lugares para encuentros privados, una red de clubes deportivos, cines, cafeterías y hasta piscinas.

Para que los jóvenes tengan ganas de casarse, se realizan encuentros para tomar té, degustación de vinos, talleres culinarios e incluso cruceros románticos.

Después de la boda, estas parejas reciben un préstamo considerable para comprar una vivienda.

Para los estudiantes universitarios, el gobierno introdujo una nueva materia: la clase de amor. En ella, las chicas y los chicos ven películas románticas, averiguan cómo reconocer un interés hacia sí mismos y se toman de las manos para deshacerse de la vergüenza.

En realidad, la cantidad de habitantes en Singapur se hubiera reducido sin necesidad de implementar una política severa. En muchos países del mundo, incluyendo otros del Sudeste Asiático, las personas se casan más tarde y tienen menos hijos, porque están decididas a tener éxito en el trabajo en lugar de en el ámbito familiar.

¿Piensas que el gobierno tiene el derecho de involucrarse en la vida privada de las familias, formar parejas y controlar la natalidad en períodos de crisis? Cuéntanos en los comentarios.

Imagen de portada Elvis Huang / Wikimedia
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