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Mamá de dos hijos escribió una carta honesta a su esposo y recibió el apoyo de miles de mujeres

Según las estadísticas, el 90 % de las madres se sienten culpables constantemente. En su mayor parte debido al hecho de que sienten que no están cumpliendo con sus deberes lo suficientemente bien. Y lo más triste es que tienen miedo de hablar de ello. Pero no es el caso de esta madre de dos hijos y bloguera, Celeste Yvonne. Ella escribió una carta franca a su esposo pidiéndole ayuda, en la que declaró en detalle y públicamente alquello que muchas dudan en decirles incluso a sus seres más cercanos.

Genial.guru publica el texto de esta carta e invita a los lectores a descubrir por qué no deja indiferentes a las mujeres y a las familias modernas. ¿Qué tan relevantes son estas cosas para ti?

"¡Querido esposo!

Necesito. Más. Ayuda.

La última noche fue dura para ti. Te pedí que cuidaras al niño para poder irme a la cama más temprano. El bebé lloraba. O más precisamente, gritaba. Yo escuchaba todo desde arriba y, estremeciéndome por ese sonido, me preguntaba si debería bajar y ayudarte o simplemente cerrar la puerta y dormir. Elegí lo último.

20 minutos después, entraste a nuestra habitación con el bebé que seguía llorando desesperadamente. Lo pusiste en la cuna y lo acercaste suavemente hacia mi lado de la cama, dejando en claro que ya habías terminado de cuidarlo.

En ese momento, quería gritarte y hasta comenzar una pelea épica. Cuidé de los niños todo el maldito día. Y estaba dispuesta a despertarme en medio de la noche para alimentar al bebé, tantas veces como fuera necesario. Lo más elemental que podías haber hecho era cuidarlo un par de horas para que pudiera dormir un pcoo. Sólo unas pocas horas de precioso sueño. ¿Estoy pidiendo demasiado?

Ambos vimos cómo nuestros padres desempeñaban los papeles típicos de madre y padre. Toda la carga del cuidado de los niños estaba sobre los hombros de nuestras madres, mientras que los padres estaban relativamente libres. Eran excelentes padres, pero no estaban obligados a pasar mucho tiempo cambiando los pañales, alimentando y cuidando a los niños. Nuestras madres eran unas súper-mujeres que cuidaban el hogar y la familia. Cocinaban, limpiaban y criaban a sus hijos. Cualquier ayuda de parte de los padres era bienvenida, pero no se esperaba.

Veo cómo estamos cada día más y más inmersos en la rutina familiar. Mi deber es alimentar a mi familia, mantener la casa limpia y cuidar a los niños, incluso después de haber vuelto a trabajar. En su mayor parte, me culpo a mí misma por eso. Porque yo misma he creado la ilusión de poder hacer frente a todo eso. Y, para ser sincera, me gustaría poder.

También veo que mis amigas y otras madres logran hacerlo todo, y perfectamente bien. Sé que tú también lo ves. Y si ellas son capaces, y si nuestras madres lo hicieron tan bien por nosotros, ¿por qué yo no puedo? No lo sé.

Tal vez nuestros amigos solo se estén jactando y peleando en secreto en sus hogares. Tal vez, nuestras madres sufrieron en silencio durante años, pero ahora, 30 años después, simplemente no recuerdan lo difícil que fue. O tal vez, y esto es lo que me reprocho a diario, simplemente no soy apta para este rol. Y no importa cuánto me estremezca ante el mero hecho de pensarlo, quiero decirte: necesito más de tu ayuda.

En cierto sentido, me siento como una fracasada al pedirlo. Después de todo, sí me estás ayudando. Eres un padre maravilloso y haces un excelente trabajo con los niños. Y, además, debería ser más fácil para mí, ¿verdad? Pero soy humana, solo tengo 5 horas de sueño por día y estoy terriblemente cansada. Te necesito.

Necesito que por la mañana cuides al niño mayor, para que yo pueda encargarme del menor, preparar comida para todos y tomar una taza de café. Y no, cuidar no significa dejarlo delante del televisor. Significa asegurarse de que haya ido al baño, darle el desayuno, preguntar si quiere agua y armar la mochila para la escuela.

Por la noche, necesito una hora para relajarme en la cama, sabiendo que nuestro hijo mayor está durmiendo en su habitación, y tú cuidas al bebé. Sé que es difícil escuchar el llanto de un bebé. Créeme, lo sé. Pero si yo puedo cuidar al niño y calmarlo todo el día, entonces tú puedes hacerlo durante una o dos horas por la noche. Por favor. Te necesito.

Los fines de semana necesito más descanso, un momento en el que pueda irme de la casa sola y volver a sentirme una persona. Aunque sea simplemente caminar por la calle o ir a la tienda. Y a veces, cuando parece que todo está bajo control, también necesito tu apoyo. Que me digas que vaya a acostarme mientras los niños duermen. O comiences a limpiar los platos sin que te lo pida. Te necesito.

Finalmente, quiero escuchar que estás agradecido por todo lo que hago. Quiero saber que notaste que toda la ropa está lavada, que hay una deliciosa cena sobre la mesa. Quiero saber que aprecias el hecho de que estoy amamantando y sacándome leche constantemente cuando estoy en el trabajo, aunque sería más fácil para mí arreglármelas con las mezclas preparadas. Espero que te des cuenta de que nunca te pido que te quedes en casa en detrimento de tus eventos corporativos y deportivos. Como le corresponde a una madre, siempre estaré en casa con toda mi disposición para cuidar a los niños mientras tú no estás, cosa que, de hecho, es lo que hago.

Sé que todo es diferente a como era en el caso de nuestros padres. Realmente me gustaría hacerlo todo, y de tal manera que se vea fácil desde afuera. Y no necesito elogios por hacer esas cosas que se esperan de mí como madre. Pero levanto la bandera blanca y admito que soy humana. Te estoy diciendo lo mucho que te necesito y, que si continúo así, simplemente me quebraré. Y eso te hará daño a ti, a los niños y a nuestra familia.

Porque seamos sinceros: tú también me necesitas".

Miles de usuarios de las redes sociales han compartido esta carta en sus páginas. Obtuvo muchos comentarios. Algunas mujeres agradecieron a sus esposos por no tener que pedir ayuda y siempre recibir su apoyo. Muchas, en cambio, le agradecieron a la autora por el hecho de haber expresado estos pensamientos que algunas madres temían admitir incluso ante ellas mismas.

¿Y que piensas tú sobre este texto? ¿Hubo situaciones así en tu vida o en la vida de tus amigos? ¿O, quizás, crees que lidiar con esto es fácil y no vale la pena escribir cartas sinceras sobre esta clase de cosas? ¿O crees que realmente sea un problema en las familias modernas, que merece más atención?

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