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Por qué no deberías resolver todos los problemas de tu hijo

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Darles a los hijos todo lo que ellos quieran tiene un impacto negativo en su desarrollo, y, de acuerdo con el psicólogo Alejandro Schujman, provoca el “síndrome del álbum lleno”. Esto, a largo plazo, puede ocasionar que ellos no tengan aspiraciones o que no sepan cómo alcanzar sus metas, ya que sus padres lo han hecho todo por ellos. Además, evitar que los niños experimenten frustración puede llevarlos a sufrir consecuencias que podrían afectarlos incluso en la adultez.

Padres “hiperfacilitadores” del confort

De acuerdo con este psicólogo, hay padres que se convierten en “hiperfacilitadores” de confort, es decir, hacen todo lo posible para darles a sus hijos todo lo que ellos piden. Esto sucede porque piensan que la vida ya es difícil, y que, eventualmente, los niños sufrirán. Así que, mientras esté a su alcance, una madre o un padre hará todo lo posible para evitarles dolor sus hijos. Pero esto, a largo plazo, les genera problemas a los chicos.

Los chicos que crecen con padres hiperfacilitadores tienen la expectativa de que todo les será entregado en bandeja de plata, lo que termina creando un umbral de tolerancia a la frustración muy bajo. Además, carecen de paciencia. Esto afecta a una persona en particular cuando entra al campo laboral y espera automáticamente convertirse en la gerente de una empresa.

Los riesgos que conlleva darles todo

Cuando los niños obtienen todo lo que desean, terminan creyendo que sus padres solo sirven para obedecer cada una de sus exigencias. Esto genera que crezcan sin sentido de responsabilidad u objetivos claros, debido a que nunca han tenido que conseguir algo con su propio esfuerzo. En algunos casos, los chicos pueden llegar incluso a convertirse en pequeños dictadores que esperan que sus padres actúen como sus sirvientes. Finalmente, pueden actuar como personas egoístas, intolerantes, materialistas e incluso pueden ser agresivos si los demás no cumplen con sus demandas.

Consecuencias que se manifiestan en la adultez

  • Intolerancia: al no obtener lo que desean, los niños empiezan a experimentar frustración, especialmente entre los 2 y 4 años. Por lo general, los padres hacen todo lo posible para no verlos sufrir. Sin embargo, esta es una parte importante e invaluable del aprendizaje. Si mimas en exceso a tus hijos, criarás a personas que no tolerarán los fracasos. Cuando sean adultos, no podrán manejar situaciones que no vayan acorde a sus deseos, y tampoco podrán esforzarse para obtener lo que quieren. Esto puede causarles problemas al no saber cómo integrarse en la sociedad.
  • Depresión: a medida que van creciendo, el nivel de demandas y exigencias que tienen los niños aumenta. Tarde o temprano, esto llegará al punto en que, si no compras o les das lo que quieren, pueden llegar a volverse agresivos. Cuando lleguen a la adolescencia, esto se convertirá en depresión, y puede incluso afectarlos cuando ya sean adultos.
  • Ansiedad: cuando lo tienes todo, no cuentas con el tiempo necesario para disfrutarlo. Más bien, mientras más cosas tienes, menos las usas, e incluso se pierden en el montón. Esto puede ser bastante abrumador para cualquiera, por lo que puede llegar a generar ansiedad.

Qué hacer

Sé paciente. En el caso que tus hijos quieran algo que no puedes darles, puede ocurrir que hagan una rabieta. Si eso sucede, debes mantener la calma y tener autocontrol, ya que pronto se les pasará. Si no lo manejas correctamente, tus hijos sabrán que existe una manera de controlarte y manipularte. Sin embargo, si mantienes tus emociones al margen, les enseñarás que no lograrán su objetivo con esas actitudes.

Es necesario saber identificar cuáles demandas de verdad deben ser atendidas y cuáles son innecesarias. Si quieren algo, deben ganárselo a través de diferentes actividades apropiadas para su edad. No hay nada de malo en negarles algo a los hijos. Solo debes hacerlo con amor, pero con firmeza. Decir que “no” es necesario, y, a largo plazo, contribuirá en su desarrollo.

¿Consideras que los niños que reciben todo lo que desean sufren daños a largo plazo? Cuéntanos, ¿qué otros métodos conoces para decirles “no” respetuosamente?

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