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10+ Mitos sobre las subculturas, debido a los cuales los padres no nos comprendían en nuestra juventud

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En nuestra juventud, muchos de nosotros nos considerábamos parte de una subcultura: algunos veían anime, muchos se teñían el cabello de negro y rosa, y otros se divertían en conciertos de heavy metal. Desafortunadamente, la sociedad no siempre acepta estos pasatiempos, y los rumores difunden mitos sobre ellos para todos los gustos.

Es difícil cubrir todos los movimientos juveniles en un solo artículo. Pero en Genial.guru estamos en contra de las etiquetas de todo tipo, por lo que decidimos disipar algunos de los mitos más populares sobre las subculturas.

Mito n.º 1: no hubo subculturas hasta los años 50 del siglo XX

Desde el punto de vista de la ciencia, subcultura es un concepto muy amplio. Se forma no solo sobre la base del interés por una determinada música: los factores de unión pueden ser la profesión, etnia, entre otros. Por lo tanto, las subculturas existen exactamente desde hace tanto como la propia humanidad: incluyen diásporas, salones seculares o, por ejemplo, algunas comunidades profesionales. Cada uno de estos grupos tiene intereses comunes, vocabulario y valores específicos.

A finales de los 40 apareció la primera subcultura en el sentido habitual para nosotros: los beatniks. Eran escépticos sobre la comodidad, viajaban mucho y vestían deliberadamente de manera casual. Los orígenes de este movimiento se encuentran en la literatura de la generación beat. Este fue el nombre que recibió un grupo de poetas y prosistas que incluía, en particular, a William Burroughs, Jack Kerouac y otros autores.

En los años 50, en Gran Bretaña aparecieron los Teddy boys, y en Francia los blouson noirs. Por regla general, procedían de familias pobres, adoraban el rock and roll y su estilo de vestimenta (pantalones de pipa, corbatas finas y chaquetas negras) se inspiraba en la imagen de un dandi. Las chicas solían coser la ropa ellas mismas: no buscaban tanto producir un efecto como expresar de esta manera una protesta contra el ascetismo de la posguerra.

Los Teddy boys fueron reemplazados por los “mods” (abreviatura de “modernistas”). Esta subcultura también se formó en torno a la música (jazz, ska, rhythm and blues) y el estilo.

Mito n.º 2: los hippies son defensores de un estilo de vida disoluto

A menudo, los hippies son asociados con el amor libre, lo cual es solo parcialmente cierto: los representantes de esta subcultura realmente no compartían las opiniones conservadoras de sus padres. Pero al mismo tiempo, en la sociedad en su conjunto se produjo la emancipación de la moral, y la actitud hacia la intimidad cambió. Entonces, los representantes de varios grupos sociales (incluidos los hippies) comenzaron a explorar temas previamente prohibidos.

A pesar de esto, las relaciones tradicionales monógamas eran lo más común entre los hippies. Según los recuerdos de uno de ellos, incluso la desnudez era rara. Los experimentos se llevaban a cabo en las fiestas, pero a la mañana siguiente, los participantes enfrentaban consecuencias emocionales desagradables.

Mito n.º 3: los skinheads son agresivos

Los skinheads también aparecieron en los años 60 como una rama de la subcultura “mod” (a los primeros skins también los llamaban hard-mods). Los de la primera ola eran jóvenes de clase trabajadora. Llevaban el pelo corto, jeans, botas duras y resistentes de la marca Dr. Martens y tiradores. Con respecto a la música, preferían el ska, el reggae y, una década después, el punk rock y su subgénero, Oi!

La agresión y los prejuicios raciales surgieron solo entre los skinheads de la segunda ola debido a la crisis económica que reinaba en Inglaterra en ese momento, y fueron característicos solo de una pequeña parte de esta subcultura. Inicialmente, su actitud hacia la política no era un elemento significativo, por lo que los skinheads podían tener diferentes puntos de vista. Incluso hubo corrientes contra la discriminación, como SHARP (Skinheads Against Racial Prejudice, o “Skinheads contra los Prejuicios Raciales” en español).

Mito n.º 4: los punks descuidan la higiene y son propensos a los excesos

Ni lo uno ni lo otro tiene que ver con la cultura punk (apareció en los años 70 del siglo XX). Cualquiera puede ser sucio y tener tendencia al libertinaje, independientemente de la edad, el género y la subcultura.

Fue en el punk donde nació el movimiento straight edge como reacción a los valores de la sociedad de consumo y la permisividad. Sus miembros no consumen intoxicantes, nicotina ni sustancias ilegales, y también se oponen a las relaciones promiscuas.

Además del amor por el punk rock (street punk, anarcho-punk y otras ramas) y una cierta imagen, los representantes de esta subcultura no son ajenos al principio DIY (del inglés Do It Yourself, o “hazlo tú mismo”). No solo organizan de forma independiente conciertos, sino también todo tipo de eventos benéficos. Por ejemplo, no hace mucho, un grupo de punks de Cheliábinsk reparó una vieja resbaladilla en un patio de juegos. Más tarde, los chicos llevaron a cabo la acción Food Not Bombs (“Comida en lugar de bombas”) para alimentar a muchos necesitados de forma gratuita.

Mito n.º 5: los góticos son unos románticos oscuros y sofisticados

La subcultura gótica se originó en el movimiento punk de principios de los 80, por lo que tiene mucho en común con este último. Al contrario de los estereotipos, los góticos no tienen ninguna ideología ni tendencia a la depresión y melancolía. Para los amantes de la literatura oscura, las películas de terror, la poesía triste y otras cosas misteriosas existe el término darkly inclined, o “inclinados hacia la oscuridad”. Desafortunadamente, los que no saben mucho sobre el tema confunden constantemente a los góticos con los darkly inclined.

Solo hay 2 cosas que hacen que una persona sea gótica: el amor por la música (goth rock, death rock, goth punk, etc.) y el estilo de ropa correspondiente. Una de las principales canciones góticas, Bela Lugosi’s Dead, de Bauhaus, fue escrita como una parodia de las películas de terror. Al igual que los punks, muchos góticos prefieren el bricolaje y apoyan a los músicos con dinero siempre que les resulta posible.

Mito n.º 6: los metaleros son adoradores del diablo

La subcultura del metal se remonta a los años 70 y tampoco tiene una ideología (a excepción del black metal). Los amantes del metal están unidos solo por un look brutal. El tema de las canciones depende del subgénero: los power metalistas toman como base la fantasía, mientras que en el crust y el grindcore (géneros en la intersección del metal y el punk) se plantean temas relacionados con la injusticia social, y el atmospheric black metal habla sobre la belleza de la naturaleza.

Las letras y la música de algunos subgéneros pueden parecer intimidantes para un oyente inexperto, pero todas las cosas que dan miedo deben percibirse únicamente como imágenes artísticas o de la misma manera que las películas de terror: dicho material ayuda mucho a deshacerse de la negatividad acumulada. En otras palabras, la música crea las mismas imágenes místicas que los thrillers, los cuales no son una guía para el comportamiento.

Mito n.º 7: los emos son adolescentes llorones que sufren por el amor no correspondido

Algunos podrían sorprenderse, pero la subcultura emo surgió mucho antes de 2007. Este género musical tiene su origen en el hardcore punk y el posthardcore de mediados de los 80. La cultura emo ha sido influenciada por bandas como Black Flag y Minor Threat. Por cierto, esta última, junto con Ian McKay, grabó la canción Straight Edge, que se convirtió en un hito para el movimiento mencionado anteriormente.

La forma de la ejecución se distingue por la intensidad de las emociones, de ahí el nombre emoemo-core. Algunas bandas usan screamo, un tipo de voz extremo que se asemeja a un grito. En las letras, los temas del amor infeliz sí pueden plantearse, y también se mencionan otras experiencias personales, pero todo esto no es más que una imagen artística.

Mito n.º 8: los jugadores de rol y los recreadores son lo mismo

Estas son subculturas relacionadas, pero tienen una diferencia significativa. Los jugadores de rol aparecieron en los años 80 del siglo pasado. Los miembros del movimiento organizan juegos de rol basados ​​en eventos históricos o libros (por ejemplo, las obras de J. R. R. Tolkien).

A diferencia de los jugadores de rol, los recreadores recrean eventos reales y sus elementos. Para ellos, la precisión histórica es mucho más importante: están muy atentos a los materiales que utilizan para su pasatiempo.

Mito n.º 9: el rap es un género bajo

Debido a su modesto trasfondo musical y su interpretación rústica, mucha gente piensa que el rap es un género para adolescentes con inclinaciones criminales. De hecho, este no siempre habla de las aventuras de malhechores (hay un estilo separado para esto: gangsta rap). Los raperos, como los artistas de todas las demás ramas, cantan sobre todo: sobre la sociedad, la política, las experiencias personales y otros problemas.

Los beats (bajo lo que el rapero recita el texto) son solo uno de los elementos de estilo, ya que es un complemento de la letra. El rap es algo que está en la unión de la literatura y la banda sonora, lo que se llama una melodeclamación. Por lo tanto, se presta más atención a los versos, y algunas de sus estrofas incluso pueden confundirse con las de los poetas de la Edad de Plata.

Mito n.º 10: no hay otras subculturas

Las subculturas se forman no solo en torno a los géneros musicales. Las personas suelen unirse por intereses comunes. Se puede llamar subcultura a los turistas industriales, quienes aman visitar fábricas abandonadas, ciudades fantasmas y otros sitios similares. Otro ejemplo de una subcultura son los roofers: conquistadores de techos u otros objetos de gran altura. Graban sus aventuras con cámaras, y los más arriesgados incluso realizan acrobacias en altura.

Los artistas del grafiti también pertenecen a una subcultura. A menudo son confundidos con los vándalos juveniles que escriben cosas incomprensibles en las paredes de las casas y cercas. Pero los grafiteros llaman la atención con sus pinturas sobre temas sociales importantes, y su trabajo a menudo transforma los espacios urbanos. El debate sobre si un grafiti es arte o vandalismo continúa hasta el día de hoy, pero esto no interfiere con festivales temáticos como Mural.

Mito n.º 11: las subculturas son cosa de la juventud

Este estereotipo también está lejos de la realidad. Es cierto que con la edad tenemos cada vez menos tiempo para pasar con los amigos. Pero, por otro lado, el amor por la música o por el arte no desaparece, y tener un trabajo puede permitirte gastar más dinero en un pasatiempo. Por lo tanto, entre los visitantes de los festivales hay muchas personas mayores de 30 años. En algunos eventos, son ellas quienes componen la mayoría de los invitados.

Mito n.º 12: no aparecen subculturas nuevas

Hoy en día, las subculturas están vivas: los conciertos, los festivales, las fiestas, los juegos de rol, las recreaciones históricas y otros eventos temáticos siguen siendo llevados a cabo en todo el mundo, y siempre llegan nuevos participantes. Nuevas subculturas continúan apareciendo, pero por el momento no están volviéndose tan icónicas como hace algunas décadas o unos años.

Quizás esto se deba a la expansión de Internet, gracias al cual la necesidad de comunicación y autoexpresión de las generaciones más jóvenes fuera de línea es menor que la nuestra. O tal vez ya existe un número de subculturas lo suficientemente grande, por lo que resulta difícil crear algo nuevo. Si observamos la historia, las principales subculturas surgieron aproximadamente al mismo tiempo: entre los años 60 y 80 del siglo pasado.

¿A qué subcultura eras (o todavía eres) aficionado? ¿Qué te atrae o te repele de las tribus urbanas?

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