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15+ Detalles que hacen que los mexicanos sean fácilmente identificados en cualquier parte del mundo

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¡México lindo y querido! Si muero lejos de ti... seguramente, todos sabrán que soy de aquí. Y es que los mexicanos tenemos ciertos rasgos que nos caracterizan en donde quiera que vayamos. Son esas costumbres heredadas de generación en generación que nos han dado un estilo único y que, incluso, a más de 100 000 kilómetros del hogar, cualquiera podría decir: ¡usted es mexicano!

Genial.guru presenta una recopilación de esas cosas que nos dan personalidad única.

1. Le ponemos limón a todo

A los elotes, a las sopas, a las tostadas, a la fruta, a las verduras. Una casa que se precie de ser verdaderamente mexicana tiene, por lo menos, un limón partido a la mitad en el refrigerador. La peor decepción viene cuando, por más esfuerzos que hagamos, no salga ni una gota de jugo. Ese momento de la vida lo conocemos como: infelicidad.

2. Extrañamos el chile y la salsa picante (aunque nos vayamos dos días de viaje al extranjero)

No importa que sea un viaje exprés, siempre extrañaremos el picante. Muy probablemente empaquemos junto al jabón, el bloqueador y las sandalias, una latita de chiles jalapeños o una salsa morita... que seguramente emplearemos para ponerle a la mayoría de platillos que comamos. Pero eso sí: si omitimos llevar alguna salsa, nos lamentaremos amargamente por semejante olvido.

3. Cantamos las mañanitas en el cumpleaños de alguien

Un cumpleaños no puede llamarse así si no se cantan las Mañanitas en él. Si alguien de las personas con las que viajas festeja su cumpleaños, entonces seguramente habrá alguien que entone este canto para celebrar en grande a quien le dé otra vuelta al sol.

4. Somos fiesteros donde sea y a la hora que sea

Ya sea una cena formal, un cóctel de bienvenida para un evento o una simple reunión familiar... todo lo convertimos en fiesta. Una botana, unos refrescos y... ¡listo! Tenemos la fiesta armada. Solo basta un poco de música para que los pies comiencen a moverse solos y nos pongamos a bailar en medio de la sala o del salón. Todo es una fiesta para nosotros.

5. Desayunamos muy pesado, como si fuera la hora de la comida

¿Un simple pan y café? Por favor. Nosotros desayunamos como si no hubiera mañana. Optamos por unos chilaquiles acompañados de unos frijoles, café y, si nos queda un huequito, podemos pedir un flan para coronar el momento. ¿Desayunos ligeros? Eso no es para nosotros.

6. Pedimos jitomates en vez de tomates en las tiendas

Jitomate es una palabra que heredamos del náhuatl, así que cuando queremos comprar lo que en otros países es mejor conocido como tomate, nosotros pedimos jitomates. Probablemente la gente lo comprenda, pero sin duda les sorprende que utilicemos un prefijo para nombrar esta verdura.

7. Queremos atiborrar de comida a todos “porque nunca un plato es suficiente”

Si preparamos una comida en honor a alguien, lo hacemos de manera abundante. Por tanto, que alguien nos pida que le sirvamos poco en los platos puede resultar, incluso, ofensivo. La comida es para nosotros una manera de convivir y de halagar a las demás personas, por lo que servir poca en un plato es un desaire para quienes la han preparado.

8. Celebramos el Día de los Muertos con bombo y platillo

En México, los muertos no se van para nunca más regresar. Ellos nos visitan cada 1 y 2 de noviembre, así que, si estamos de viaje por esas fechas, muy probablemente apartemos un espacio del lugar donde nos hospedamos para poder poner una ofrenda a las personas que se nos adelantaron. Ellos nos visitan desde el más allá y por ningún motivo nos olvidaremos de ellos. Ni siquiera estando fuera de nuestro país.

9. Hablamos en diminutivos

No es poco común que nos escuchen hablar así: “pásame un panecito con un huevito, por favor, están sobre la mesita”. La mayoría de las palabras las usamos con diminutivos para matizar lo que queremos decir o pedir. También significa cortesía o compasión.

10. Consideramos que todas las fiestas deben incluir a toda la familia del festejado: abuelitos, tíos, compadres, madrinas, sobrinos

¿Cómo podría alguien imaginar una fiesta sin considerar a toda la familia, incluso a aquellos miembros que no vemos desde hace muchísimo tiempo? Probablemente, en el extranjero, no viajen todos los familiares de los mexicanos, pero si van a una fiesta, motivarán a los organizadores a que se considere hasta al perico en la lista de invitados. ¿Cómo no?

11. Saludamos de beso

En general, en Latinoamérica saludamos de beso a todo el mundo. A menos que sea una persona que tenga un alto rango o que verdaderamente desconozcamos, los mexicanos siempre saludaremos de beso a todas las personas que nos presenten. Somos querendones, ¿qué le podemos hacer?

12. Queremos cantar canciones de mariachis al final de las fiestas

Las canciones de cuna de los mexicanos son entonadas por los mariachis, por lo que no es de extrañarse que, al final de cada fiesta, queramos escucharlas para coronar la noche. Solo basta con poner alguna lista de canciones en el teléfono como para poder tener el mejor repertorio que cualquier mexicano podría esperar escuchar en una fiesta. Sea donde sea.

13. Somos bromistas, jocosos

Hasta en los momentos más serios, siempre aprovechamos para lanzar algún chiste o hacer una broma. En el extranjero, no necesariamente nos entienden todos los chistes que decimos. Y es que el sentido del humor es tan variante entre los países que, muy probablemente, no comprendan lo que quisimos decir, pero seguramente nosotros lo hicimos como una manera de romper el hielo y sacar una que otra sonrisa.

14. Si algo se rompe, le ponemos algún remedio improvisado, pero de que sale... SALE

No nos lamentamos porque algo se rompió o se descompuso. Nosotros le ponemos un remedio: con una cinta para pegar, con pegamento, con pintura. Para nosotros, no hay nada imposible; hacemos que las cosas se luzcan, incluso, cuando no están en perfectas condiciones.

15. Amamos profundamente a nuestro país, tanto así que viajamos, mínimo, con una playera de la selección mexicana

Ya sea en el castillo de Disney World, en la Torre Eiffel o en el Palacio de Buckingham, cualquier persona podrá identificar a un mexicano porque la mayoría de las veces porta orgullosamente la playera de la selección mexicana de fútbol. Quizá la ocasión no lo amerite, probablemente no combine con la demás ropa que tiene puesta, pero el mexicano siempre, siempre, la usará.

16. Es muy probable que lleguemos tarde a todos lados

Es tan conocida esta mala práctica, que las personas prefieren citar para un evento con media hora o con una hora de anticipación, de manera que, si citan a las siete de la noche, la reunión comience a las ocho. En el extranjero, esto puede resultar un tanto extraño. En muchos lugares, citan puntualmente y que nosotros llegamos más tarde. La puntualidad no es nuestro mero mole y esto se ha convertido en una cuestión cultural. Sí, tristemente.

17. Si nos enfermamos de gripe, por ejemplo, optamos por algún remedio natural o decimos que “con el tiempo se quita”

Preferimos tomar miel con limón, un té de mil hierbas, hacer un baile a la Luna antes de tomar algún medicamento que nos pueda aliviar la enfermedad. Confiamos más en los remedios caseros que en la medicina alópata. Muchos optan por esta solución y rechazan visitar algún médico, algo que puede llamar mucho la atención de ajenos. Probablemente muchos de esos remedios funcionen, pero otros, definitivamente no.

¿Qué otras características crees que tengan los mexicanos que los hace tan visibles en el extranjero? ¡Cuéntanos en los comentarios!

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