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Cómo vive el pueblo más misterioso del mundo, que habita en Japón y no parece asiático

Los ainu es el pueblo autóctono de Japón, pero sus varones se parecen más a León Tolstói que a Haruki Murakami, mientras que las mujeres decoraban sus labios con un raro tatuaje que las hacía parecerse al Guasón. Este pueblo adora a los osos y regaló al mundo la cultura samurái. Es tan antiguo que incluso los chinos, comparado con este, es un grupo étnico bastante joven. Mientras tanto, los científicos hasta hoy día todavía siguen preguntándose de dónde vienen los ainu.

Genial.guru adora los enigmas, por lo que decidió recopilar los datos más impresionantes sobre el pueblo más misterioso del planeta.

  • Los ainu aparecieron en las islas japonesas, las islas Kuriles y Sajalín y en Kamchatka en el milenio XIII antes de Cristo. En aquella época, todavía existía un istmo entre Eurasia y América. Sirva de comparación que la pirámide egipcia más antigua fue construida en el milenio III antes de Cristo.

  • Hasta el siglo XIX, los ainu casi no contactaban con nadie ni se asemejaban a otras etnias, a diferencia de otros grupos que destacaron al mismo tiempo que ellos. Es decir, este pueblo puede ser denominado como el más antiguo de Eurasia. Los ainu consiguieron sobrevivir a los sumerios, a los romanos, así como a los antiguos egipcios.

  • Los ainu de pura raza tienen una apariencia más bien caucásica que asiática. Solo en el siglo XIX los japoneses se dieron cuenta de que los ainu y los rusos eran pueblos diferentes. Y los primeros investigadores de Rusia describían a estos aborígenes japoneses como parecidos a la etnia gitana.

  • Sin embargo, hoy en día, los ainu a menudo son difíciles de distinguir de los japoneses. Esto sucede porque los primeros a lo largo de la historia del país del Sol Naciente, a menudo, fueron discriminados, por lo que trataron de contraer matrimonio con los segundos al objeto de proteger a sus descendientes.

  • Los científicos, hasta la actualidad, siguen sin poder dar una respuesta exacta a la pregunta relacionada con el origen de los ainu. Según una de las versiones, tienen parentesco con algunos pueblos del Cáucaso, según otra, con los pueblos indígenas de Siberia. Incluso encontramos a los que sugieren que estos son de una rama de la raza australoide.

  • Los que estaban a favor del origen “europeo” de los ainu, aportaban la similitud mediante fotografías de representantes ancianos de este grupo étnico con retratos de León Tolstói.

  • Los hombres ainu llevaban (y algunos todavía lo siguen llevando) cabello largo y barbas largas que nunca se afeitan.

  • Por cierto, este pueblo tiene el grado máximo de desarrollo de la barba, la que se encuentra solo entre los aborígenes de Australia y algunos pueblos de Asia Occidental y Transcaucasia.

  • El rostro de las mujeres se decoraba con un tatuaje que se colocaba gradualmente. A la edad de 6-7 años, aplicaban al labio superior de las niñas una mancha que, con el paso de los años, se terminaba y como resultado aparecía algo que se asemejaba a la sonrisa del Guasón. Se creía que este ritual prepararía a la joven para el parto y el tatuaje la protegería de los espíritus malignos, que tratan de penetrar al cuerpo a través de la boca. Además, esta “sonrisa” denotaba que la joven estaba preparada para el casamiento.

  • En el siglo XIX, estos tatuajes estaban prohibidos por las autoridades japonesas, aunque algunos hacían estas “sonrisas” en secreto.

  • La última representante de los ainu con el tatuaje en el rostro, aplicado en base a todas las reglas, falleció en 1998. En la actualidad se pueden ver chicas con “sonrisas”, pero pintadas especialmente para un evento cultural.

  • Además de las “sonrisas”, las mujeres ainu tenían otros tatuajes con forma de patrones geométricos que recordaban a cintas atadas alrededor de las muñecas y pantorrillas. Estos se suponía también que protegían frente a los espíritus malignos y las enfermedades.

  • Desde que los ainu aparecieron en las islas japonesas, conservan aproximadamente el mismo círculo de ocupaciones básicas: cazar, pescar y recolectar. No ha cambiado durante varios milenios.

  • En las fuentes de información escritas niponas se mencionó que los ainu viven en invierno en cuevas y en verano en nidos sobre los árboles. En realidad, sus tribus vivían en refugios y semi refugios de tierra.

  • Los osos jugaron un papel importante en la vida de este pueblo. Estos depredadores marrones de la zona cazaban, pescaban y recogían bayas, por lo que se rindió culto a este animal. Con la forma de un oso se imaginaban al dios de las montañas, el antepasado de los ainu.

  • Los arqueólogos supusieron que antiguos representantes de este grupo étnico se llevaron a los osos con ellos a Hokkaidō.

  • Gracias, precisamente, a los ainu, aparecieron los samurái en Japón. Los nipones que llegaron a las islas, poco a poco, formaron un estado, mientras los ainu seguían viviendo como tribus, atacando a sus vecinos más organizados. Tras varios siglos de constantes escaramuzas, a base de las unidades militares japonesas que custodiaban sus fronteras del norte, se formó lo que más tarde se conoció como “samurái”.

  • Por cierto, los samurái aprendieron sus técnicas de batalla de los ainu. Es más, algunos clanes de samurái son de origen ainu, por ejemplo, el clan Abe.

  • Hasta no hace mucho tiempo, los ainu ocuparon una buena parte de Hokkaidō, pero a finales del siglo XIX comenzó la japonización activa de la isla. Por un lado, asignaron a los ainu parcelas, eximiendo a estos del pago de impuestos, construyéndoles también hospitales y escuelas. Por otro, muchos rituales (sobre todo, los realmente crueles) fueron prohibidos. Fruto de esto, los ainu comenzaron poco a poco a perder su identidad cultural. El pueblo que existía desde hacía milenios se encontró al borde de la extinción en tan solo unas pocas décadas.

  • Solo en el siglo XXI los ainu obtuvieron la oportunidad de recuperar su identidad cultural. En 2008, las autoridades de Japón rubricaron una resolución que reconocía a este pueblo como la población autóctona del país, apelando al fin de la discriminación hacia este grupo étnico. Y en 2019, en base a esta resolución, se aprobó una ley al respecto.

  • Hoy en día, los ainu tratan de recuperar su identidad cultural. Incluso ostentan su propia bandera. El fondo azul simboliza el cielo y el mar y la figura blanca, la nieve. Encima de todo esto, vuela una flecha de un cazador ainu, pintada de rojo con veneno, que las autoridades japonesas prohibieron utilizar.

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