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15 Pruebas de que nunca estamos lo suficientemente preparados para las ocurrencias de los niños

A pesar del estrés y las nuevas obligaciones relacionadas con la llegada del bebé, la paternidad nos hace felices. Los niños en un modo 24/7 muestran una increíble energía, adorable espontaneidad y una curiosidad ilimitada, la cual, sin duda, a veces nos hace falta.

Si también consideras que la percepción infantil hacia el mundo hace nuestra vida un poco más fácil, los héroes de esta recopilación de Genial.guru te darán ánimos para el día de hoy.

  • Estaba sentado en la entrada del complejo habitacional. Los niños estaban jugando y de pronto su pelota se fue debajo de un carro. No sabían qué hacer. Les señalé una ramita para que la empujaran. Me vieron como a un idiota y después uno de ellos sacó su teléfono y escuché como dijo: “Papá, mueve tu coche, no puedo sacar mi pelota”.
  • Llamé a casa de mi colega para hablar sobre cuestiones del trabajo. Casi no la escuchaba debido a los gritos de niños, ya que tiene dos hijas. Finalmente, ella me dijo:
    — Espera un minuto, deja resuelvo el problema con el ruido.
    Seguimos un momento en silencio y le dije:
    — Qué hijas tan obedientes tienes.
    — Ehm, no es eso. Estoy dentro del armario.
  • Mi esposo, mi hijo y yo nos fuimos de vacaciones a Grecia. Mi hijo tiene 5 años y, con su hiperactividad, nos estaba volviendo locos. Nos dimos por vencidos: la zona está cerrada, es seguro, deja que se divierta. No se detuvo ni por un segundo. Se acercó y me dijo:
    — ¡Mamá, ya estoy cansado y quiero descansar!
    Puse mis ojos en blanco: ¿por fin?
    Y él agregó:
    — ¡Ahora, voy al brincolín!
  • Mis suegros se fueron por una semana y me dejaron cuidando a dos de los hermanos de mi esposa, a las 8:00 a.m., ellos tienen que ir a la escuela. Mientras llevaba al hermano mayor a la escuela, en el espejo retrovisor noté que el menor estaba llorando. Me volteé hacia él y le pregunté:
    — ¿Por qué estás tan triste?¿Has dormido mal?
    — ¡Al revés!
    — ¿Cómo al revés?
    — Ayer en la tarde me acosté a las 6 de la tarde (labios temblando) y me desperté en la mañana. ¡No me dio tiempo de jugar en la computadora!
  • Diálogo con un niño en el trabajo:
    — ¿Quién inventó la siesta?
    — El ministerio.
    — Entonces hay que advertirle al ministerio que las siestas son una tontería.
  • Mi hijo me pidió que le aumentará su gasto mensual. Nuestro conversación:
    — Te quería pedir que me aumentarás mi gasto unos 5 USD.
    — ¿Hasta 18 USD?
    — Es conveniente para ti.
    — Te escucho.
    — Mira: 8 USD los gasto en música. La música da energía positiva y me despierta. Por consiguiente, estudio mejor. Otros 10 USD los gasto en un videojuego en línea: lo necesito para un descanso mental y recuperar fuerzas.
    — Argumentaste bien.
    — Podría continuar.
    — Ok, deja voy por las palomitas.
    — Bueno, podrías preguntarte por qué es conveniente para ti, si soy yo quien necesita los estudios. Si no recibo un ánimo positivo para todo el día, entonces estudiaré mal. No cumpliré tus expectativas. El sentido de tu vida estará perdido. Resultará que lo que has vivido ha sido en vano.
    Y yo no quiero vivir en vano, tuve que estar de acuerdo con el argumento de mi hijo.
  • Entré al complejo habitacional y estaba viendo Twitter, se apagó la iluminación, ya que reacciona al ruido y estaba en silencio. Una niña abrió la puerta del complejo habitacional y ve mi silueta en la oscuridad y la cierra. Después de un minuto entra con su mamá y le dice: “No es un monstruo, es Pepe nuestro vecino”. Yo: *con cara de un monstruo*.
  • Recuerdo que, cuando iba al jardín de niños, en nuestro grupo había dos niñas que se parecían mucho: la misma estatura, el mismo color y longitud de cabello, incluso sus rostros se parecían. Una vez, en invierno, pensaron que sería genial cambiar de ropa. Se cambiaron, envolvieron su rostro con una bufanda para que no las reconocieran y cuando llegó la hora de recoger a los niños, se fueron tranquilamente con padres ajenos. Simplemente no me puedo imaginar qué sintieron sus padres cuando quitaron las chamarras y bufandas de “sus” hijas.
  • De camino al trabajo, me llamó mi esposa. En la mañana, ella tiene que despertarse, alistarse y darle de comer a dos niños y, antes del trabajo, los tiene que llevar a la escuela y al jardín de niños. Mi hijo de 5 años le pidió de favor llevarlo por la escalera, pero eso no ha sido nada sorprendente. Ella, como siempre, trató de rechazar esto diciéndole que estaba pesado, pero nuestro hijo fue persistente. Mi esposa suspiró, lo cargó y con cuidado lo llevó por los escalones. Mario no tenía fuerzas, colocó su cabeza al hombro de su mamá y, al final, le susurró en la oreja:
    — ¡Mamá, creí en ti!

“Así juega mi hijo a las escondidas”.

  • Verdad infantil sobre los futbolistas. Mi hijo tiene 4 años y medio. Le apasiona todo lo militar: juguetes, uniformes, historias. Todo el tiempo juega a la guerra. Una tarde, tenía un estado de ánimo pacífico y de pronto:
    — ¿Mamá, puedo no ir a la guerra?
    — Por supuesto, hijo. ¿Para qué necesitas esa guerra? Ahí es horrible. No vayas.
    — ¿Y en qué trabajaré cuando sea grande? Ahora no sé.
    — Tal vez, ¿puedes convertirte en el capitán de un barco? Trabajarás en un barco.
    — ¡Nooo!
    — ¿O tal vez futbolista?
    — No, mamá. Los futbolistas no hacen nada y yo quiero un trabajo.
  • Para entender la situación: tengo 34 años y mi hija 9. Íbamos juntos después de la piscina, hablábamos de cualquier cosa. La conversación comenzó a reflexionar sobre lo rápido que pasa el tiempo: simplemente comenzó la semana y en un dos por tres ya es sábado; simplemente acabas de entrar a la escuela y rápido vienen las vacaciones.
    Mi hija suspiró:
    — Sí, papá así de rápido: en un dos por tres y ya tendré 29 y tú 54.
    — No tan rápido hijita, no estoy listo para eso. Mejor así: uno, dos, tú 12 y yo 37. Uno, dos, tú 15 y yo 40. Uno, dos, tú 19 y yo 44. Así me parece mejor.
    — Papá, yo sé por qué así te parece mejor: tú ya te ves de 44.
    Me quedé sin palabras. Cualquiera puede ofender a su papá.

“¡Hola, vamos a ser amigos! Pero solo eso. Tengo novio y llevo con él 3 años. Tú eres divertido. Sobre mí: Irma, 12 años, me encanta reír y comer, y tú, por alguna razón, no eres así”.

  • Íbamos de camino a casa. Quería ganarle el paso a una mamá con dos hijos. El mayor era un niño que ya va a la escuela y, debido al peso de la mochila, se encorvaba. La menor era una niña con colitas, moñitos, en pocas palabras una princesa traviesa.
    La niña molestaba a su hermano: lo pellizcaba, empujaba y le hacía caras. A sabiendas de que su mamá no la veía. Al principio, el niño mayor iba sin prestarle atención, pero en el algún momento, le respondió a su hermana de la misma manera. La niña de inmediato encendió su “sirena” atrayendo la atención de su mamá.
    — Alejandro, ¿cuántas veces te he pedido que no molestes a tu hermana menor?
    — Mamá, ella comenzó. ¿Por qué tengo que soportarla?
    — Ya te lo había explicado, ella no entiende lo que hace, no la escuches ni le prestes atención.
    El pequeño pensó y dijo:
    — ¿Tal vez, tampoco tengo hacerte caso a ti?

¿Cuál es la cosa más extraordinaria que has escuchado decir a un niño?

Imagen de portada Rahmet / pikabu