17 Repartidores que con su llegada hicieron especial el día monótono de alguien

La entrega a domicilio se ha establecido tan firmemente en nuestras vidas que se ha convertido en un asunto cotidiano. Pero para las personas mencionadas a continuación, la orden de una pizza común o la entrega de un espejo a casa se ha convertido en un verdadero evento en medio de los monótonos días.

En Genial.guru, encontramos historias de usuarios de internet sobre entregas tan amables y positivas que no solo animaron a los protagonistas de estas historias, ya que esperamos que también te animen a ti.

  • Trabajaba como repartidor en la pizzería Domino’s en Holanda. Una vez, tuve que entregar una pizza “Margarita” a una anciana en silla de ruedas que vivía en un asilo. La mujer me invitó a entrar: no podía comer grandes porciones, así que me pidió que cortara la pizza en trozos más pequeños. Lo hice y me quedé allí un rato. Me dijo que no había comido pizza en años y que esta era la comida rápida favorita de su esposo, quien había fallecido hace un par de meses. Nunca olvidaré lo alegre que fue para ella hablar con alguien. © BlikjeColaa / Reddit
  • Me acerqué con la pizza a la puerta principal. La puerta se abrió levemente y la chica que hizo el pedido miró hacia afuera. Como la caja era bastante pesada y grande, le dije: “Mejor tómala con ambas manos”. Entonces ella abrió la puerta por completo y vi que no tenía una mano del codo para abajo. Le entregué la pizza en silencio y calladito me dirigí de regreso al auto, sintiéndome como el tonto más grande del mundo. Pasaron varios meses y, por casualidad, mencioné esta historia en una charla con amigos, y uno de ellos dijo: “Espera, ¿es la casa al lado del parque?”. Lo confirmé. Mi amigo continuó: “Ah, sí, es Linda, perdió la mano cuando era niña y se ha estado divirtiendo así durante muchos años. Debió haberse reído mucho cuando te fuiste”. Poco después, vi a Linda en una cafetería local, pregunté si podía sentarme con ella y nos reímos juntos de esa historia. © John Scott / Quora
  • Trabajo en un servicio de entrega de productos. Entró una orden y había que ir lejos. Bien, tomé las bolsas: 3 unidades, 10 kilogramos cada una. Verduras, pan, carne, jabón en polvo, o sea, todo lo que se necesita para la casa. Llegué, resultó ser un edificio de 6 pisos sin ascensor. Me fijé en el recibo de entrega y, bueno, tal como lo sospechaba, era para un departamento del sexto piso. No pude conducir hasta la entrada del edificio: todo estaba lleno de autos. Suspiré, agarré las bolsas y seguí con la entrega. En resumen, mientras arrastraba el pedido, traspiré mucho. Una vez pisé un charco. Tropecé, casi me caigo. Ya estaba cansado y enojado, toqué la puerta del departamento. Y... toda la ira de repente se fue. Abrió la puerta una anciana, de unos 70 años. Al parecer, había cobrado la pensión y hecho el pedido. Le llevé todas las cosas a la cocina. Ella me pagó y, ya como de costumbre, despidiéndose, me metió una barra de chocolate en el bolsillo. Le dije: “Gracias, no hace falta”. Pero ella insistió simplemente golpeando con severidad su bastón contra el suelo. Recibí una carga de energía positiva que duró todo el día. © Kreagon / Pikabu
  • Nuestros vecinos se mudaron y se llevaron un espejo de nuestro pasillo común, que había sido comprado antes de que nos mudáramos allí. Hoy decidí empezar a limpiar. Y no sé por qué, pero me sentí incómoda sin él, así que ordené la entrega de un espejo. Llegó el repartidor, le iba a abrir y me di cuenta de que estaba encerrada. Resultó que mi esposo tenía prisa por ir al trabajo por la mañana y sin querer cerró la puerta. Y nuestra puerta no se abre desde dentro. Desesperada, empecé a explicarle todo al repartidor, y él de repente me ofreció que arrojara las llaves por la ventana y él mismo abriría la puerta. Me daba miedo que se escapara con las llaves, ¡pero aun así abrió la puerta! Es genial que haya no solo gente amable en el mundo, sino también ingeniosa. © ol_fa_sol / Twitter
  • Llegó un pedido: una pizza y 2 hamburguesas con entrega a las afueras. Puse el pedido en una bolsa térmica, subí la bolsa térmica al auto y me dirigí a las afueras. Llegué a la dirección, allí me esperaba un chico de 10-12 años. Con una bolsa llena de monedas. Y él mismo brillaba tanto que iluminaba todo el pasillo sin bombillas. Era obvio que se trataba de una fiesta o de su cumpleaños. La bolsa era como de un kilo y medio: muchas monedas, puros centavos: unos 15 dólares con algo en total. De seguro acababa de romper la alcancía. No me puse a contar, solo le entregué todo y tomé la bolsa. Le dije: “Aquí tienes, hay que crecer sano, pero no vayas a explotar”. Regresé a la pizzería y resultó que en la bolsa faltaban 80 centavos. Bueno, creo que el chico debió haber estado ahorrando durante mucho tiempo, así que decidí a que eso fuera un poco de mi parte para él. ¡Que lo disfrutes! © Kreagon / Pikabu
  • Durante más de un año y medio estuve jugando a un juego en mi teléfono. En el juego conocí a mucha gente y nos hicimos amigas muy cercanas con una chica. Y hoy es su cumpleaños. Me enteré de su dirección de antemano y el otro día averigüé qué comida le gustaba. Por la mañana, mientras iba al trabajo, pedí que le entregaran carne asada a la parrilla. Cuando el repartidor finalmente llegó a la dirección indicada, lo llamé y le pedí que felicitara a la chica que tomará el pedido con su cumpleaños. Unos minutos después, llegó un mensaje de voz de la feliz amante de carne asada, en el que decía que el repartidor, al parecer, había pasado por la tienda, y ya que era su cumpleaños, le entregó una barra de chocolate y le dijo: “Es para ti, para el postre”. Todavía existen personas que alegran a los demás sin ningún interés ni razón alguna. ¡Él acaba de alegrarme el día! © Unedica / Pikabu
  • Un conocido de mi marido trabaja como repartidor. Una vez le llevó productos a una clienta, pero ella no lo dejaba ir, lo invitaba a quedarse por un tiempo, tomar café. Él se negó: estaba en el trabajo, y había otros pedidos que podían llegar en cualquier momento. Se despidió y se fue. Y entonces la mujer le puso 4 estrellas con el comentario: “No satisfizo todas las necesidades del cliente”.
  • Cada semana traen a nuestra oficina un periódico de la ciudad con anuncios gratuitos. El repartidor es un hombre sordomudo de 35 años, siempre está triste. Algunos de los colegas no quieren que venga, otros simplemente levantan la nariz con disgusto e inmediatamente tiran el periódico a la basura frente a él. Yo siempre trato de ser la primera en recibirlo, le sonrío y siempre le digo: “Gracias”. Hoy, por primera vez, respondió de una manera nasal e ininteligible: “De-e na-a-da” y sonrió con modestia. Parece que el día no pasó en vano. © Oídoporahí / Ideer
  • Una vez estaba entregando pizza a una familia y casi fui atropellado por mi propio auto en el camino de acceso a la casa. Llegué a tocar el timbre antes de correr hacia el auto rodante para detenerlo. Cuando se resolvió toda la situación, miré hacia arriba y vi a toda la familia mirándome. Y definitivamente escuché cómo se rieron de este incidente. © 6018674512 / Reddit
  • Pedimos comida al trabajo. La puerta se abrió y había un astronauta parado en la oscuridad. Casi me da un ataque. Resultó que el repartidor llegó en motocicleta con uniforme completo y ni siquiera levantó la visera de su casco. A menudo recordamos esta situación en la oficina. Ahora sí parece que es gracioso, pero en aquel entonces pensé que había perdido la razón. © Anna Posvistak / Facebook
  • Vivimos en el quinto piso, no hay elevador. Una vez, nos tocaron el interfono, mi marido abrió, pero el repartidor no llegaba... Finalmente, llegó, se rio y dijo: “Gracias a la persona que puso sillas en los pisos, paré tres veces para sentarme”. Es que en verdad alguien sacó unas sillas viejas y las puso en las escaleras para que los mayores pudieran descansar mientras suben. El repartidor tenía 40 años. © Elena / Genial.guru
  • Siempre que hago un pedido para la entrega de sushi, pizza, ropa por Internet, indico el nombre y apellido de alguien famoso. Es muy divertido ver la reacción del repartidor: te subes el ánimo a ti mismo y a los chicos del servicio de entrega. La última vez, el repartidor admitió que toda la pizzería le había pedido que trajera un autógrafo de Ricky Martin. Nos reímos mucho con el repartidor, y al final le dejé una firma en el comprobante del pedido para no decepcionar a la gente. © Oídoporahí / Ideer
  • Ahora estoy de viaje por trabajo, mi esposa y mi hijo están en casa. Hace poco menos de un año, una tienda comenzó a realizar entregas en nuestra dirección y comenzamos a utilizar sus servicios con frecuencia. Entonces, hoy llegó un repartidor con la entrega de productos y, habiendo entregado las bolsas, se ofreció a tirar la bolsa de basura en el camino de regreso, si era necesario. Cuando mi esposa me contó esto, me quedé un poco desconcertado, pero muchas gracias a ese repartidor. © Axillesus / Pikabu
  • Recibí un mensaje: “Su pedido será entregado por un repartidor con discapacidad auditiva”. Estuve esperando el pedido y me quedé dormido. Me desperté con el ruido del interfono, lo atendí y escuché un mugido, parecido al de ghoul, un monstruo de Warcraft. Y como mi interfono distorsiona mucho el sonido y aún no me había despertado del todo, me asusté. Me quedé en la puerta, esperando a que el monstruo trajera mi pastel de miel. Las puertas del ascensor se abrieron y vi a una chica increíblemente bonita frente a mí. Se me acercó y me mostró un mensaje de texto en el teléfono: “Disculpe, ¿me puede dar un poco de agua y algo dulce? Me siento mal”. Le di agua y mientras ella bebía, me di cuenta de que lo único dulce que tenía era el pastel de miel que pedí. Y de todos los postres, el que más me gusta es el pastel de miel. Pero igual abrí mi pedido y le di el pastel. Fue una sorpresa para ella, sonrió y agradeció dulcemente. En resumen, me quedé sin pastel, pero por alguna razón estoy muy contento. © arturdzivia / Twitter

¿Qué historia divertida o amable te pasó cuando pediste una entrega a domicilio? ¿Qué tan seguido recurres a los servicios de repartidores?

Imagen de portada ol_fa_sol / Twitter
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