Genial
NuevoPopular
Inspiración
Creación
Admiración

18 Historias sobre los regalos que no podrás olvidar sin importar cuánto lo intentes

Hay que admitir sin falsa modestia que a todos nos gusta recibir regalos. Probablemente ni siquiera recordemos muchos de ellos, pero hay algunos tan originales que es simplemente imposible evocarlos sin una sonrisa.

Genial.guru ha preparado una recopilación de historias reales de los miembros de las comunidades “Oído por ahí”, “Habitación № 6” “Pikabu” sobre los regalos inusuales que alguna vez han hecho y recibido. Y estamos seguros de que estas historias te sacarán una sonrisa.

  • El regalo más memorable para mí fue uno que me hizo mi hermano. Él vive muy lejos y solo viene de visita en Año Nuevo y en las vacaciones de verano, y yo vivo con mis padres. Después de la universidad, tuve que irme al ejército. Cuando quise darme cuenta, ya había pasado un año. Imaginen mi sorpresa cuando al llegar a casa, entrar a mi habitación y encender la computadora portátil, vi escrito en la pantalla: “La caja de cerveza está en el armario, todas las películas de 2015 están en el disco duro”. P. D.: Me encerré en mi habitación por 4 días.
  • Nuestro director les dijo a unos chicos de la escuela que sus jeans eran geniales. Ellos regresaron a la tienda y le compraron unos iguales.
  • El mejor regalo de Año Nuevo lo recibí de mi esposo el año pasado. Él, que sabía que mis pies siempre están helados, ¡me tejió dos pares de calcetines de lana! Iba cada dos días a la casa de mi madre para que ella le enseñara y lo corrigiera; mantuvo todo en secreto y después del discurso presidencial del Año Nuevo me los entregó, envueltos en papel de regalo. El mejor regalo de mi vida.
  • Mi novia le regaló a mi madre para su cumpleaños un nuevo cubo de basura. ¡Mamá está feliz! Nunca seré capaz de entender a las mujeres y lo que quieren de regalo.
  • Un amigo una vez le regaló a su hija de 10 años un mapache por un día. Existe un servicio de este tipo: te traen un mapache que destruye toda tu casa, hunde los teléfonos móviles en el inodoro, roe todas las zapatillas y desmantela la laptop. Por el camino, araña a todos. En realidad, el mapache piensa que es su fiesta y lo llevaron a jugar con sus nuevos humanos. A los niños les gusta. A los niños siempre les gusta cuando alguien está más loco que ellos. Por la noche, se llevan al mapache satisfecho, tú exhalas y entiendes lo que es la verdadera felicidad.
  • Decidí hacerle a mi novia un regalo de cumpleaños original. Compré una caja especial en forma de libro y puse en su interior unos hermosos aretes y un anillo. En resumen, le di el regalo hace una semana, y ella, al parecer, ni siquiera abrió el libro. Solo va y viene ofendida por “mi obsequio inútil”.
  • En 1992, mi padre se graduó de la Escuela Técnica Superior de Bomberos, y resultó que uno de sus amigos se llevó su álbum de graduación. No se lo regresó a tiempo y luego se fue a vivir a otra ciudad. Ayer me escribió una mujer: en 1992 su madre había vivido en la misma residencia que el amigo de mi padre, y ese álbum terminó en sus manos. Han pasado 24 años, ¡pero todo este tiempo lo cuidó y no lo tiró! ¡Por fin nos lo regresaron! Muchas gracias por habernos encontrado por la red. ¡Ahora le haré un regalo original a mi padre para el Año Nuevo! Las cosas que pasan en la vida...
  • Mi mejor amigo me regaló un libro para mi cumpleaños: las poesías completas de Edgar Alan Poe. Honestamente, me pareció un regalo extraño, pero él insistió en que lo leyera. Cuando comencé la lectura, noté que algunas letras del libro estaban rodeadas por un círculo amarillo. Hoy por fin terminé de leerlo y encontré todas las letras. Armaban la oración: “escondí tu regalo debajo de tu televisor”. Levanté el televisor, y encontré un pedazo de papel con una palabra: “Te engañé”. Bastardo.
  • Crecí en la década de 1990, cuando se soñaba con recibir en días festivos un regalo realmente genial, como un cachorro, una consola, una computadora, pero te llevaban al mercado para comprarte ropa aburrida para la escuela, que tú no querías ni ver... Y te anunciaban que ese era tu regalo de cumpleaños, Navidad, Día del Niño, etc... ¿Crees que eso es un fracaso? ¡Los padres de uno de mis compañeros de la escuela le regalaron para el cumpleaños una cerca! Una cerca verde alrededor de su casa...
  • Un amigo no tenía dinero para darle un regalo a su novia para el Día de San Valentín. Así que hizo con Photoshop e imprimió un certificado que decía que, a partir de entonces, una estrella de la galaxia ZX-8654b se llamaría con el nombre de la chica. Cuando le entegó el regalo, ella estalló en lágrimas.
  • Mi abuela tiene 81 años. Practica yoga desde hace 30, ha sido vegetariana durante 10. Odia el estilo de vestir de las ancianas, lleva unas Kaffas en las orejas, y hace 6 meses que aprende inglés. El apogeo de su genialidad fue el regalo que me dio para mi cumpleaños: un certificado de 75 USD para un salón de tatuajes. Ahora sueño con ser una abuela igual de moderna cuando envejezca.
  • Mi esposa (doctora) trajo del trabajo unos Kinder Sorpresa. Les dio varios a los niños y uno me lo entregó a mí. Le pregunté:
    — ¿Por qué compraste tantos, cómo si fueran huevos de verdad?
    — No, no lo compré, me los regalaron. Pero es un verdadero disparate. Abre el juguete.
    Lo abrí, lo miré:
    — ¿Y?
    — Es que hay un doctor en la clínica que colecciona los juguetes de kinder, es un fanático. Bueno, para su cumpleaños, el personal juntó dinero y le compró unos 200 huevos, el regalo ideal para él que, además, tenía una doble intención: no podría comerlos todos y estaría un mes entero compartiéndolos con todo el mundo. Le dieron el dinero a una enfermera, ella fue a un supermercado y compró varias cajas. Y aquí es donde viene el disparate.
    — ¿En qué sentido? — pregunté. — ¿El doctor se puso contento?
    — Bueno, cómo decirlo. Se puso contento. Por un rato. Hasta que comenzó a abrir los huevos con las manos temblorosas. Y había burros. Solo burros. Que los lleve el diablo. 200 burros tontos. Pero simpáticos.
  • Fui de vacaciones a París. Estaba eligiendo un recuerdo para mi jefe: una pluma, un tarjetero, algo así. En una tienda vi una gárgola de las de Notre Dame, y no pude resistir: se parecía tanto a mi jefe, su postura y su expresión típica, como si tuviera sobre los hombros el peso de todos los problemas del mundo. Tenía miedo de que él no lo entendiera, de que pudiera ofenderse, pero se lo di igual. Apenas lo vio, dijo: “pero si soy yo”. La estatuilla sigue en el centro de su mesa, de cara a los visitantes.
  • Volvíamos a casa con mi esposa en un autobús. Empezamos a discutir, ella se ofendió conmigo... Cerca iba sentado un tipo con un ramo de flores. Cuando bajábamos en nuestra parada, él me dio disimuladamente una rosa y me guiñó el ojo. Mi esposa no entendió de inmediato de dónde yo había sacado la flor, pero aceptó el regalo. ¡Gracias, amigo, salvaste mi tarde!
  • Mi papá trabaja 14 horas al día. En su cumpleaños, además del regalo, decidimos darle un “sueño sin límite”. Hablamos con su jefe y desconectamos todas las alarmas de casa. Cuando mi padre se despertó a las 6:00 p.m. y vio la hora, al principio se asustó terriblemente, pero cuando vio el pastel y los obsequios, se puso contento como un niño, y nos abrazó y nos besó a mi madre y a mí durante mucho tiempo.
  • Salí a la tienda por la noche, y junto a ella había una chica, de las glamorosas, con los labios inflados y todo eso. Llena de lágrimas. Le pregunté qué le había pasado: se había peleado con su novio, él la echó de la casa, bloqueó todas las tarjetas, y ella no tenía efectivo, y los “amigos” estaban del lado de él. No tenía dónde pasar la noche, en la policía se desentendieron: las tarjetas estaban a nombre de él, no había nada que hacer. Me dio pena y la invité a pasar la noche en mi casa. A la mañana siguiente, vino su novio, se reconciliaron y me regalaron una bicicleta. El hombre me susurró: “Si ella no se disculpaba, iba a regalarle la bicicleta con los deseos de que se fuera bien lejos”.
  • Hoy cumplí 17 años. Los regalos de mis padres fueron los más inusuales: mi madre me dio 2 entradas para ver ballet, y mi padre, 2 kg de eperlano seco. Cuando les pregunté para qué era, argumentaron que seguramente en el teatro me darían ganas de masticar algo, y entonces — ¡zaz! — tengo eperlano. Es el regalo más original de toda mi vida.

¿Qué regalo consideras que fue el más inolvidable de tu vida? Cuéntanos en los comentarios.