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20+ Personas que de repente se dieron cuenta de que crecieron hace mucho tiempo

El tiempo pasa tan rápido que ni siquiera nos dimos cuenta de cómo nos convertimos en esos mismos adultos que buscan en Google palabras modernas y recuerdan su juventud en las reuniones con amigos. La perspectiva de encurtir pepinos o contratar una hipoteca causa sentimientos encontrados; y ya no es un “no” tan contundente. Una sartén en liquidación, el alto costo de la odontología, contactos de un buen agente inmobiliario y todo eso. En fin, ya entiendes de lo que hablamos.

Hoy Genial.guru analizará qué pensamientos, frases y juicios delatan en nosotros a esos mismos adultos que ya no son un incomprensible “ellos”, sino un “nosotros” muy cercano.

  • Tengo 31 años y recuerdo muy bien lo tonto que era cuando era adolescente. Y todavía recuerdo la escuela de música con horror. Ahora mismo estoy mirando en una red social a una de mis compañeras de clase que ocupa un puesto importante y recuerdo cómo en segundo grado se pintaba la lengua con rotuladores. © kreeme / Pikabu

  • A los 38 tengo 3 deseos:
    -dormir (ocurre por la noche);
    -comer (surge una hora antes del almuerzo y una hora antes de la cena);
    -que me dejen trabajar en paz.
    Y que no me duela la espalda, claro, pero esto ya ni siquiera es un deseo, es el sentido de la existencia. © gashyn / Pikabu

  • Ayer les grité a unos niños en el patio de juegos porque estaban haciendo travesuras en la entrada. Luego subí al ascensor, me miré en el espejo y pensé que ahora yo era “ese viejo gruñón de la segunda entrada”. © Windhund / Pikabu

  • Me acabo de dar cuenta de que ahora soy adulta y puedo ver dibujos animados todo el tiempo que quiera. Todos piensan que pronto tendré una relación, formaré una familia, pero no. A la edad de 4 años juré que cuando creciera vería dibujos animados tanto como quisiera. Y dedicaré mi vida a eso. © drsy10WSbjZ3Sho / Twitter

  • Con la edad, se vuelve cada vez más evidente que trabajar solo donde te gusta y hacer solo lo que te gusta, incluso por poco dinero, resultó ser una estrategia dudosa. © g_o_n_z_o / Twitter

  • Mi hijo dijo que deberíamos ahorrar, por lo que ya no me pedirá ese juguete indecentemente caro, ¡sino que le escribirá una carta a Santa Claus! Tan considerado. Y yo soy una adulta y lo elogié... © AnchosPanchos / Pikabu

  • Espero con temor el momento en que empiece a condenar a los jóvenes. Todavía trato con todas mis fuerzas de demostrarles a mis excompañeros de clase que éramos igual de raros, doy ejemplos y demás, pero... tarde o temprano llegará el momento y yo también comenzaré a decir tonterías similares sobre la “generación joven” y sobre el hecho de que “antes era mejor”. © volchek1024 / Pikabu

  • Tuve un diálogo increíble con un psicólogo:

-Y sucede eso.

-Desafortunadamente, eso es parte de la vida adulta.

-Ok, pero también sucede esto otro.

-Desafortunadamente, esto también es parte de la vida adulta y es normal.

— Ok, ¿y hay algo bueno en la edad adulta? © KonfeetkO / Twitter

  • Toda mi infancia soñé con un gato o un perro, y mi madre decía: “No, después tendré que cuidarlos, etc.”. Bueno, pensé que crecería y ¡nadie podría detenerme! Ahora tengo mi propio departamento, pero ahora soy yo la que piensa: “Oh, bueno, pero es tanta responsabilidad: cuidarlo, alimentarlo, pasearlo...”. © Lila555 / Pikabu

  • La vida adulta y la soledad es cuando estás sentado el viernes por la noche y piensas en cómo entretenerte. Y entonces vas y compras una aspiradora. Y ahora la noche del viernes ya no es tan aburrida. Porque la aspiradora es roja. © Oídoporahí / Ideer

  • Tengo 28 años. Hoy por primera vez me llamaron hombre, y no jovencito. Me quedé pensando. © morkovkavuhe / Pikabu

  • Mi novio parece adulto e independiente. ¡PERO! Tienes ver sus ojos cuando toca una melodía en una aplicación de piano sin errores. Parece un niño de 5 años que hizo una forma de arena. Pero tiene 30 años. © Oídoporahí / Ideer

  • Mucha gente extraña la infancia y el tiempo libre de preocupaciones, pero yo, por el contrario, estoy encantado con la edad adulta. Puedes comer todo el helado que quieras, comprarte juguetes, comer una sandía directamente con una cuchara. No tienes que pedir permiso a nadie. Si no te gusta el trabajo y el equipo, puedes renunciar y buscar otro, no como con una escuela. No hay deberes, eres el dueño de tu tiempo, si quieres, puedes salir de viaje o saltar en paracaídas. Ser adulto es verdaderamente genial. © Oídoporahí / Ideer

  • Cuando era pequeña, siempre pensaba que cuando crecería, tendría una hermosa caligrafía adulta como mi madre. Pero ya tengo 21 años y sigo escribiendo como alumna de primer grado. Esta es simplemente la mayor decepción de la vida. © Oídoporahí / Ideer

  • Nuestros inquilinos, una pareja mayor, hace poco vinieron a la casa de mi esposo y mía. En algún momento, me di cuenta de que los estaba mirando, pero no los escuchaba, porque había pensado para mí misma: “Son adultos, ¿para qué voy a interferir?”. Nina, 26 añitos. © NinaChe / Pikabu

  • Cada vez que en el trabajo escuchaba que alguien se me dirigía por mi nombre completo o cuando pagaba dinero a alguna persona que apenas ayer había visto en la televisión, lo único que pensaba en esos momentos era algo como: “Jeje, sí, este soy yo, soy tan grande”. © Punki / Pikabu

  • Refrigerador. Una rodaja de limón, una lata de salsa de tomate casi terminada, un plato de ensalada a medio comer de 2 semanas y un trozo de pan seco de antigüedad desconocida. Y en las profundidades hay unos extraños jarros oscuros con contenido fangoso desconocido. Estos frascos los dejó mi madre en su última visita. No sé qué hay dentro, pero me da demasiada pereza comprobarlo. “Después los tiraré, sin revisarlos”. © 1999Nagibator / Pikabu

  • Estaba indecisa frente a la tienda del helado hasta que me di cuenta: ¡puedo llevar dos! La mera posibilidad de comer dos helados a la vez no se me había pasado nunca por la cabeza, en la infancia siempre eliges uno. © Solnzesvetit / Pikabu

  • Tengo 23 años. Conseguí un trabajo como profesora de lengua y literatura. En el recreo, un niño y una niña tuvieron una seria pelea. Me quedé parada y los miré junto a otros estudiantes durante 2 minutos hasta que me di cuenta de que yo, maldita sea, era una maestra y tenía que hacer algo. © Vornex / Pikabu

  • Tengo 26 años. Tengo un hijo. Parecería que soy persona adulta, responsable, independiente al cien por cien. Solo que me siento como si tuviera 16. Incluso cuando me preguntan cuántos años tengo, primero responderé que 16. No me importaría, si no fuera por el hecho de a veces este espíritu juvenil de rebeldía no me creara problemas. Intenté hablar con los mayores de 30 y preguntar cuándo terminará y cuándo desaparecerá esto. Todos guardan silencio. Parece que es una conspiración. © Oídoporahí / Ideer

¿Te sientes como un adulto? O, por el contrario, ¿eres de esas personas cuya infancia apenas comienza después de los 25?

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