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30 Usuarios de Genial compartieron los mejores (y los más raros) recuerdos de su embarazo

El embarazo es un momento único en la vida de cada mujer, y de cada pareja. Por eso, cada persona lo vive de distinta manera, y de una misma situación se desprenden historias y anécdotas extremadamente diversas. Nuestros usuarios se animaron a compartir algunos recuerdos de tan especial momento, desde el instante en que se enteraron de su embarazo hasta los antojos más extraños.

Genial.guru te invita a que conozcas las experiencias (¡de todo tipo!) de nuestros usuarios.

  • Yo nunca tuve antojos; al contrario, tuve repulsiones. En mi último embarazo me dio por tenerle asco al té y lo raro es que no se me pasó después del parto, hasta el día de hoy tengo intolerancia al té, me da repugnancia. Y ya han pasado más de treinta años, quedé así para siempre. Carmen González Fuenzalida / Facebook

  • En cada embarazo sufrí de asco hasta el quinto mes, vomitaba casi todo lo que comía. Por ejemplo, la carne no podía ni olerla. Una tarde llegó una cuñada con su marido a compartir un asado de chuletas de cerdo; cuando iba por la tercera, me di cuenta de que se me había quitado el asco, cinco me serví en total y las disfruté mucho. Angélica Castro Larenas / Facebook

  • Lo chistoso de mi primer embarazo es que fue programado por diversos motivos y la cosa es que el día del parto llego a la clínica y en la admisión le digo a la secretaria que ingresaba para pabellón. Ingresó mi nombre, miró la pantalla, me miró y me dijo: “Hay un error, ¿usted a qué cirugía viene? Y yo con cara de “cómo le digo que vengo a tener a mi bebé” y la chica me dice: “¿Pero está segura?”. Y claro, no tenía panza, pero yo me sentía enorme. Katherine Andrea Valenzuela Acuña / Facebook

  • Lo mío era comer hielo, a cada rato masticaba hielo. Sandra Escobedo / Facebook

  • En mi embarazo múltiple de gemelas, me dieron unas ganas locas de comer tierra y, pues, jalaba un trozo de tierra de una casa de barro. Lo llevé al instituto donde estudiaba y mi compañero, al ver mi boca marrón, me decía “invítame, invítame”. Al abrir el papelito, vio que era tierra y me dijo “estás loca”, y yo solo reí. Luego le consulté al doctor y me dijo que era normal, que me faltaba hierro y por eso me gustaba tanto el olor y el sabor de la tierra, jajaja, han pasado ya 13 años de eso. Mily Rojas / Facebook

  • Una tía mía en sus cuatro embarazos comía ladrillos, dice que le sabían deliciosos. Adriana Saraz / Facebook

  • Lo mío era el olor de la gasolina venezolana, jajajaja, no podía ser colombiana. Aniita Estrada / Facebook

  • En mi primer embarazo, se me antojaba el helado de dulce de leche con banana split. Es un sabor demasiado pesado para mi gusto, pero bueno, se me antojaba tanto que me iba caminando a la heladería con mi panzota de 8 meses y me comía un cucurucho gigante y no bien lo saboreaba, mi bebé Máximo comenzaba a moverse. ¿A que no adivinan cuál es el helado favorito de mi hijo? ¡Siempre vamos a la misma heladería y lo devora con un placer! Con mi segundo embarazo me moría por comer Mantecol, y mi hija Antonella odia el Mantecol. Anahi Laura Gaeta Satti / Facebook

  • Con mi esposo logramos ser papás después de un largo camino de casi 12 años. Finalmente, Dios nos concedió un hermoso embarazo. Había tantas personas que conocían nuestra historia que cada vez que lo contaba, alguien lloraba de gusto. Recibimos tantas muestras de cariño de amigos y familia que casi no tuvimos que comprar nada. Cada antojo fue cumplido por mi esposo o por alguien más. ¡Creo que nunca comí más tacos en una sola sentada! Para cerrar con broche de oro, el día que nació mi bebé alcancé a hacer un examen de la carrera, ir al ginecólogo, ir a una boda (comer pastel) y dar a luz... ¡¡Qué día más provechoso!! BeRe Glez Barrientos / Facebook

  • Cuando le dije a mi niño de 4 años que se me antojaron unas uvas, él corrió a la cocina y después de unos minutos regresó con un plato lleno de uvas recién lavadas. Me dijo “son para ti y para tu bebé”. Morí de amor. Mary Pinky / Facebook

  • Estaba en la sala de parto, pero aún tenía tiempo de comer un último antojo. Pedí una malteada de fresa y me llevaron una leche chocolatada. Era mi último antojo, llevo 13 años recordándolo. Carolina Carrillo / Facebook

  • Durante el primer embarazo, comía hasta 2 kg de mandarinas por día. En el segundo tomé mucho jugo verde, era un antojo inevitable, y ¡nació con dientes! Vittoria Patricienne / Facebook

  • Yo no tuve antojos raros, pero todo se me antojaba. En el segundo y en el tercer embarazo, lloraba por todo. Un día estaba comprando en la carnicería, todavía no me tocaba y llegó una señora y dijo: “Solo quiero bistec”, y el carnicero me brincó y le empezó a despachar. Yo empecé a llorar. Me dijo: “¿Qué tienes?” y le contesté: “¡¡Porque no me despacha!!”. Gritaba y lloraba. De inmediato comenzaron a surtir mi pedido, él, su hijo y el ayudante rápidamente. Me dio tanta risa, después de llorar me puse a reír y el carnicero me dijo: “¿Estás loca, mijita?”. Fue muy gracioso. Martha Susana Castillo / Facebook

  • Un día paseando con una amiga le contaba que tenía ganas de comer cazuela de carne. Moría por un plato así, pero estábamos vitrineando e ingresamos a una tienda de zapatos. La persona que atendía estaba en su hora de colación y estaba comiendo ¡cazuela de carne! No sé qué cara le puse, pero la señora me miró y ¡me dio su comida! ¡Fui tan feliz! ¡Estaba exquisita! Chica M Fj / Facebook

  • En mi tercer embarazo, me encantaba estar en las zapaterías porque me daba mucha ansia oler las suelas nuevas. Las mordía sin que nadie me viera. Sussie Cov / Facebook

  • En mi primer embarazo, ya estaba sobre la fecha de parto y debía hacer preparativos. Ese mismo día se me antojó una pizza, me comí una de tamaño personal y luego pasé a recoger unas cosas a lo de una amiga. Ella, con dos hijos, me comenzó a dar consejos para la hora del parto, como por ejemplo no comer mucho en la cena y yo con cara de “ups” por la pizza. Al siguiente día rompí fuente. Yesenia de Gómez / Facebook

  • Un día a las 2 de la mañana me dio antojo de pan con atún (nunca lo había probado). Salimos con mi esposo de madrugada, al fin encontramos un lugar donde vendían, pero solo para el almuerzo. Mi esposo convenció a la mesera, y la mesera al chef. Mi esposo dejó una generosa propina y la mesera no se lo creía, ni yo de él cómo me complació. Priscila Alonso Garcia / Facebook

  • En mi embarazo me dio, como quien dice, “nariz de perro”. Sentía olores que nunca antes había sentido en la casa. También una vez lloré porque mi esposo se comió un pedazo de mi arepa. Jessica Patiño / Facebook

  • Cuando estaba embarazada de mi primer hijo, trabajaba de secretaria en una oficina. Cierto día mi compañera me dijo que el sábado se celebraría el cumpleaños de un compañero a las 6.30 de la mañana, antes de entrar a trabajar. No tenía nada de ganas de ir, porque no quería levantarme temprano, así que compré el regalo de mala gana y me fui renegando todo el camino. Mi compañera me decía que no me enojara. Cuando llegamos al lugar, estaba adornado pero no había nadie y me molesté aún más. Y de repente todos mis compañeros y mi jefa aparecieron y gritaron “¡sorpresa!”. Me habían preparado un baby shower sorpresa. Me sentí tan mal después por mi actitud... Aprendí la lección: nunca reniegues de algo que puede ser para ti mismo. Dania Galicia Lopez / Facebook

  • En mi primer embarazo (no sabía todavía que estaba embarazada), me comí una sandía completa yo sola. Parecía un perrito gruñendo cuando alguien me pedía un pedazo. Después la vomité por completo y ahí fue cuando nos dimos cuenta de que estaba embarazada. Rosana Garcia / Facebook

  • Yo estuve meses con antojo de petit suisse. Un día, estando de 6 meses, entré en una tienda a acompañar a una amiga y los vi en las neveras. Le dije a mi amiga: “Me comería 20 ahora mismo”. Y la dueña de la tienda me escuchó decirlo y me regaló un pack de 6 para que me quedara tranquila, gracias al antojo me salieron gratis. Eli A Secas / Facebook

  • Terminado mi baby shower, me iniciaron los dolores de parto. Aida Islas / Facebook

  • El día que rompí bolsa dormida, le dije a mi esposo que no era nada, que me dejara dormir un rato más. Sol Medina / Facebook

  • No tuve ningún antojo de comida, pero no podía escuchar otra cosa que no fueran Los Ángeles Azules porque me sentía muy mal, así que fueron 9 meses de cumbia. Galia Bodenstedt / Facebook

Y tú, ¿qué anécdota tienes de tu embarazo? ¿Recuerdas cuál fue el momento más divertido? ¿Y el antojo más raro?

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