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“Una parte de mí se fue con mi abuela”, la historia de un autor de Genial con la que muchos podemos sentirnos identificados

Mi nombre es Ángel, soy un autor de Genial, y por fin reuní el valor suficiente para contar con palabras cómo mi vida cambió después de la muerte de mi abuela, mi mejor amiga. Al irse, algo de mí se fue con ella, y todavía no consigo recuperar aquella parte que se llevó. Mi confidente y segunda madre, una de mis personas favoritas en el mundo, eso y más era ella para mí. Con su partida, mi vida cambió por completo, y las personas más importantes en mi vida, como mi familia, han vivido y sufrido esta diferencia que hasta el día de hoy siguen sin comprender.

Genial.guru sabe que despedirse de un ser querido es difícil y que, con eso, surgen diferentes etapas que todos tenemos que vivir y aprender a superar. Cada persona las enfrenta a su manera, pero algo es seguro: no es fácil pasar por esas situaciones que, a pesar de destruirnos, también nos hacen crecer. Al final del artículo compartiré contigo un par de notas muy personales que redacté para mi abuela en días especiales, y que muero por poder leérselas mientras la abrazo.

Un día como cualquier otro recibí la peor noticia de mi vida

Desde que tengo uso de razón y recuerdo mi pasado, me he dado cuenta de que soy una persona, de alguna manera, solitaria, aunque mi mamá diga lo contrario. Quizás es porque ella sigue viéndome como su pequeño bebé enamorado de los animales y dinosaurios. Desde que crecí he preferido estar conmigo y ser autodependiente en muchos sentidos. Sin embargo, con la perdida de mi abuela, mi forma de ser, poco entendida, aumentó.

Un 25 de julio como cualquier otro día, mi mamá y papá estaban en las suyas, mi hermano menor estaba haciendo ejercicio y yo me encontraba viendo series en la televisión cuando recibí una llamada de mi padre dándome la devastadora noticia. Mi hermosa abuela se había ido de nuestro mundo. Mis manos empezaron a temblar, me costaba respirar, y no dejaba de gritar y llorar. Muchos “no” y “por qué” salieron de mi boca con un tono lleno de angustia y molestia.

¿Cómo podría siquiera haber imaginado que ese día, como si nada, cambiaría todo mi mundo para siempre? Nadie lo esperaba, fue algo muy repentino que dejó a toda la familia con un vacío infinito. Y, aunque de alguna manera nos unió, conmigo no sucedió lo mismo.

Quería estar solo y que nadie me hablara

Pienso que todos tenemos diferentes maneras de reaccionar y enfrentar lo que nos pasa día a día. Después de todo, por eso somos diferentes. Y mi reacción a este terrible acontecimiento consistió en alejarme de todos y encerrarme aún más en mi propia burbuja, sin darme cuenta de que estaba haciéndoles daño a las personas que más me querían. Para mí, esa fue la mejor solución para lidiar con mi dolor: estar conmigo y solo conmigo me daba calma. Desafortunadamente, mi familia no entendió por qué decidí estar así.

Con el pasar de los días, la intensidad de este sentimiento que aún vive en mí se convirtió en una montaña rusa que subía y bajaba. Había días en los que, en mi caso, no tenía ánimos para hacer nada, pero había otros en los que despertaba y decía: “a mi abuela no le hubiera gustado verme así”, y ponía mi mejor cara para empezar mi jornada.

Lamentablemente, en mi casa, no todos coincidíamos en cuanto a tener días felices, por lo que, entre caras tristes y corazones tratando de brillar, se generaba un choque que terminaba en peleas sin sentido. Esa fue otra de las razones por las que inconscientemente decidí alejarme de todos.

Tuve la oportunidad de emprender un nuevo camino y mudarme a otro país

En una oportunidad, mi abuela escribió sobre mi piel la palabra que está en la foto: “amor”. Y, desde entonces, decidí aferrarme a ella. Creo que no existe otro sentimiento que sea tan grande como este. Si lo hay, aún no lo he descubierto.

Con esta palabra incrustada en mi mente, me propuse a ponerme en primer lugar ante todo, y, después de terminar mis estudios universitarios, surgió la oportunidad de viajar a otro país para empezar una nueva vida. Esto ya estaba entre mis planes, así que no dudé ni un segundo en hacerlo. Quizás, ese era el momento perfecto no solo para crecer personal y profesionalmente, sino para tener mi espacio y un tiempo a solas, y para realmente conocerme.

Y así fue. Llegué a mi nuevo hogar en Argentina, donde he pasado por varios altibajos que me hicieron, a mis 23 años, crecer muy rápido. Y aún sigo viviendo con este sentimiento de lejanía hacia mi familia, y no precisamente por la distancia que nos separa.

Hoy, a casi tres años de la partida de mi abuela, sigo estando en mi burbuja y, por ende, lejos de mi familia

No quiero sonar como si estuviese echándole toda la culpa de mi alejamiento familiar a la muerte de mi abuela, porque no es así. Tengo que aceptarlo, nunca tuve la mejor relación con mis padres. Hubo algo durante mi crianza que aún no he descubierto, pero que hizo crecer una barrera entre ellos y yo, la cual no permitió que ese lazo entre padres e hijo se afianzara en su totalidad. Sin embargo, no me quejo. A pesar de eso hemos aprendido a sobrellevar nuestra relación como es, aceptando las cosas tal cual son.

Por esta razón, más lo acontecido con mi abuela, y estando a miles de kilómetros de distancia de mi núcleo familiar, sigo dentro de mi burbuja. Y, a pesar de que me protege, de alguna manera sigue alejándome de mis seres queridos. Quizás sea porque me acostumbré a estar solo, a hablar poco y a no tener la necesidad de realmente querer a alguien con quien hablar, compartir mis secretos o cualquier otro tema muy propio y personal. Al final, decido quedármelos, porque la persona con la que lo hacía ya no está conmigo.

Notas especiales para mi persona favorita

1. “¡Feliz cumpleaños, abuela!”

“Una nota para ti: hago mi mejor intento por recordarte y no hundirme entre tanto sentimiento, pero hay días en los que no puedo evitarlo. Y te echo la culpa, o al menos una parte de ella. Igual no importa, porque hoy es tu cumpleaños, mi persona favorita. Abuela, ¡feliz cumpleaños! Espero que donde sea que estés sepas disfrutar de este día tanto o mejor que como lo hiciste cuando estabas de este lado, junto a tu familia. Te amo. Demasiado. Tantísimo que, a veces, ni me acuerdo. Y, aunque esto no tenga sentido, estoy casi seguro de que eres tú quien me hace olvidarlo para que no entre en ese cuarto sin luz y empiece a llorar. Bueno, ya es suficiente por este año. El próximo te digo más cosas hasta que me quede sin palabras, aunque lo dudo. Ahora ves que vivo de escribir, seguro estás orgullosa de mí. Sé que sí, a pesar de mis errores. Hoy te voy a estar abrazando todo el día porque sé que te gustaba, aunque te diera calor. Hasta la próxima, mi viejita linda”.

2. “¿Cómo hago para no extrañarte?”

“¿Cómo pretender no extrañarte? No te tengo conmigo para hablarte de lo que me pasa, para que cocinemos, para dormir medio abrazados, para preguntarte tu nombre y que pretendamos ser otras personas, para tocarte el brazo y que me digas: ¡estás caliente, Angelito! Para hacerte reír, para ir agarrados de la mano por la calle, para llorar contigo, para que simplemente seamos tú y yo.

¿Cómo lo hago? A veces tardo 1 o 2 días en caer y darme cuenta de que ya no estás para que seamos. Ese tiempo sin caerme es neutro. Ya casi tenemos todo un año sin ti. Qué rápido, ¿no? Parece nada si lo comparo con la vida que me queda por estar sin ti. Abuela, te extraño y te amo como solo tú sabes. Te conmemoro por aquí, para pensarte cuando pase días sin caer, porque esta caída es una que no me importa repetir si en ella felicidad encuentro. Recordarte me deja feliz. Debes estar haciendo de las buenas tuyas por donde sea que estés. Cuídame y quiéreme siempre. Te amo”.

3. “Para ti, un mundo entero de cosas bonitas”

“Para ti, un mundo entero de estrellas y luces hermosas. Para ti, una cama de flores, las más suaves y perfumadas que existen. Para ti, toda la paz y tranquilidad, tanta que ni puedas imaginarla. Para ti, todo el amor y cariño que nunca te falto.

Para ti, nunca hubo demasiado, porque todo lo mereciste.
Abuela, tus recuerdos y momentos más felices contigo y con nosotros, tu familia, se quedan aquí, muy adentro de cada uno, para siempre.

Decido quedarme contigo así, como siempre fuimos tú y yo, somos y soy por ti”.

¿Has vivido algo similar? ¿Tienes notas especiales que hayas escrito para alguien muy querido que ya no esté contigo? Compártelas con nosotros en la sección de los comentarios, junto con fotos de tu ser amado.