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Llevo 5 años sin celebrar la Navidad y sé cómo pasar este día a lo grande sin compañía ni regalos

Hola, me llamo Natalia y llevo 5 años sin celebrar la Navidad y el Año Nuevo. En mi casa no hay árbol de Navidad y decoraciones navideñas, casi nunca hago regalos de Navidad y nunca me volvió loca la combinación de pavo al horno y vino espumoso. Al mismo tiempo, tengo muchos amigos, no tengo depresión, y no tengo nada que ver con el peludo monstruo verde Grinch. Bueno, casi nada.

Decidí compartir mi experiencia con los lectores de Genial.guru y contarles por qué la idea de ir a la cama temprano en Nochebuena y Nochevieja y pasar por alto estas fiestas tiene muchas más ventajas de lo que parece a primera vista.

Cómo dejé de querer la Navidad y el Año Nuevo

Celebré la Navidad y el Año Nuevo de varias formas: viajando, en compañías ruidosas e incluso en un club nocturno. Me preparé cuidadosamente para cada celebración: con unos cuantos meses de antelación sabiá dónde exactamente y con quién pasaría la Nochebuena y la última noche del año. Por cierto, en ese momento no entendía en absoluto a mis padres, que no se sentían muy emocionados por la llegada de la temporada de fiestas navideñas.

El primer impulso para la ruptura con las fiestas navideñas fue la Nochevieja, la que celebré sin un estado de ánimo correspondiente. Parecía haberse evaporado como un perfume al final de la jornada laboral, y no me quedaban más frascos con el estado de ánimo navideño. En el departamento sonaban las copas, se escuchaban las risas en todas partes, los fuegos artificiales iluminaban el cielo nocturno. Entonces hice algo terrible: comencé a copiar el comportamiento de los demás, para que en ningún caso nadie adivinara que estaba de mal humor. Aquel día estaba triste, pero ahora estoy aún más triste: ¿qué pasa si no fui la única quien estaba fingiendo y creando la ilusión de alegría?

Primera Nochevieja a solas

Igual que la mayoría de la gente, antes tenía miedo de pensar en celebrar las fiestas navideñas a solas. En ese momento no tenía novio, mis amigos se fueron, la familia estaba muy lejos. Y lo que parece una pesadilla para muchos se había convertido en una dura realidad para mí.

De hecho, no todo fue tan aterrador. No solía escuchar canciones tristes y no intentaba ahogar el dolor con una copa de vino, como Bridget Jones en la película que ha visto todo el mundo. Después de descorchar una botella de champán y preparar una porción de pasta, felicité a mis parientes y luego pasé toda una hora en la tina con agua tibia. Es una extraña paradoja, pero ese día yo, más que nadie, seguí la frase “Pasarás el siguiente año tal y como lo recibas”. Es difícil pensar en algo mejor que un buen descanso en la noche más ruidosa del año.

¿Por qué hay tantas ventajas en boicotear estas fiestas?

Ignorando el Año Nuevo, encontré un montón de puntos positivos.

  • No es necesario gastar dinero en decoraciones Navideñas, guirnaldas y otras baratijas. Ni siquiera tengo un árbol de Navidad, y es algo que conmociona a mis amigos.

  • Puedes olvidarte de la cocina y preparación de una increíble cantidad de alimentos, que siempre superan la cantidad de lo que realmente comemos. Y debido a esto, las amas de casa a veces se cansan tanto que las fiestas no les traen alegría. Además, su costo aumenta constantemente.

  • Muchas personas gastan la mayor parte de sus ganancias cada Navidad. Por ejemplo, en Rusia el presupuesto promedio para las fiestas es de 265 USD. Si a esto le sumamos el costo del vestido festivo, alrededor de 60 USD, obtenemos la cantidad de 325 USD. Algunos se ven obligados a pedir dinero prestado e incluso pedir un préstamo para pagar las compras que resultan ser demasiado caras.

  • El dinero ahorrado en regalos y celebraciones se puede gastar en algo realmente importante. Recuerdo que cuando conocí a mis amigos, todos se quejaban de que habían gastado todos sus salarios en fiestas. Pero ignorándolas, podrían ahorrar más de 300 USD. Con el dinero ahorrado incluso podrían irse de vacaciones a otro país.

  • La importancia de las fiestas es muy exagerada y se considera indebidamente como un punto de referencia en el camino hacia los objetivos previstos. Últimamente, se ha hecho muy popular compilar una lista de logros planificados para el próximo año. Sin embargo, un estudio realizado por el psicólogo británico Richard Wiseman mostró que, en promedio, solo el 12 % de las personas realizan todas las tareas de esta lista.

  • No quiero relacionar las fiestas con ningún día en particular y me divierto cuando realmente lo quiero. Ahora la idea de comprar un vestido para cada celebración comenzó a parecerme ofensiva. Hay que complacerse con regalos independientemente de la fecha en el calendario.

Pero todavía hay una pequeña desventaja

Celebrar el año nuevo o no es asunto personal de cada uno. Pero hay que tener en cuenta que, las personas que no suelen celebrar este día con mucho entusiasmo enfrentan incomprensión e incluso condena de la sociedad. Cuando digo que planeo celebrar la Navidad cenando modestamente con mi novio o simplemente irme a la cama, en respuesta escucho muchas preguntas extrañas. Algunos preguntan si estoy deprimida, otros sugieren que simplemente no tengo a nadie con quien celebrar y me invitan a unirme a su compañía.

Conclusión

De momento no tengo planes de devolver a mi vida la tradición de celebrar la Navidad y el Año Nuevo. Pero cuando tenga hijos, definitivamente tendrán un árbol de Navidad, una cena festiva y regalos de Santa Claus.

Ahora todavía no le doy mucha importancia a la celebración de las fiestas navideñas. Todo el mundo tiene el derecho de elegir por sí mismo si quiere celebrar estas fiestas con elegancia y brillantez, o más bien, pasarlas en un ambiente más relajado. Me cuesta ser feliz según el cronograma establecido. Pero nuestro estado de ánimo y eventos que son de nuestro agrado son similares a una varita mágica y pueden convertir cualquier noche en una celebración.

Si un día no tienes a nadie con quien celebrar la Navidad o si te separas de tu alma gemela, que te quitará todo el ánimo festivo, esto no es motivo de tristeza. El punto de partida puede ser absolutamente cualquier día, los expertos están seguros de esto. Y las historias de la vida real demuestran que los milagros pueden ocurrir no solo en la Navidad.

No tienes que esperar al día especial en el calendario para poner la vida en pausa y disfrutar de la pura felicidad que nos calienta desde adentro. De hecho, momentos como estos hacen que valga la pena vivir.

¿Alguna vez ignoraste las fiestas navideñas intencionalmente o sin querer?