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Personas se unieron para rescatar de la calle a su amigo de la infancia

Simon Pollo es un proyecto dedicado a realizar obras en favor de las persona que más lo necesitan, y luego comparte estas historias de superación y ayuda a través de su página de Facebook, buscando, de esta forma, inspirar a los demás. En este caso, el beneficiado fue Julio Ramón Sánchez, un joven de 28 años en situación de calle. Sus amigos del barrio donde creció se unieron para asearlo, cortarle el cabello, darle de comer y llevarlo de paseo. Pero como no querían que todo quedara en solo un lindo día, también buscaron ayuda para encontrarle un lugar dónde vivir, dándole la oportunidad de tomar nuevamente las riendas de su vida.

Genial.guru conoció más de cerca esta inspiradora historia y conversó con Jorge Lizárraga Mendía, uno de los amigos de Julio que lo ayudó y que creó la página de Simón Pollo para compartir sus motivaciones y el trabajo que realiza en bien de la sociedad.

Una vida marcada por las penas

Julio Ramón Sánchez perdió a su madre cuando era muy joven, por lo que se sumió en una profunda depresión, algo que también lo llevó a sufrir problemas de adicciones. La casa que heredó le fue arrebatada por personas que, al verlo solo, la invadieron y terminaron desalojándolo. Así que, hasta hacía un par de semanas, se lo podía ver deambulando por algunas calles del centro de Mazatlán, comiendo lo que encontraba o lo que la gente le daba, y durmiendo en un callejón que se convirtió en su hogar.

El primer día de una nueva vida para Julio Ramón

El creador del proyecto Simón Pollo, Jorge Lizárraga, conocía a Julio Ramón desde hacía mucho tiempo, ya que, cuando eran niños, este era amigo de su hermano. Por eso se propuso a ayudarlo, dándole una nueva oportunidad para vivir y regalándole un día inolvidable, capaz de darle fuerzas y la autoestima necesaria para salir adelante. A las 11 de la mañana del 28 de agosto, junto con otro amigo, Jhovanny Cedano, fue a buscar a Julio Ramón al callejón donde siempre se encontraba.

Un cambio de apariencia para empezar con baterías recargadas

El primer paso en este día tan especial fue llevar a Julio a darse un baño. Le entregaron todos los implementos que necesitaría y, luego de unos 30 minutos, Julio salió de la ducha con una enorme sonrisa en su rostro, ya que hacía mucho tiempo que no podía bañarse y tenía ganas de hacerlo. Le entregaron un cambio de ropa y unos zapatos deportivos que lo alegraron aún más. La siguiente parada del día fue una estética donde le regalaron un corte de cabello y también le cortaron las uñas. Mientras le realizaban el corte, Julio lloraba de emoción y agradecimiento.

Volviendo a pasear por la ciudad de Mazatlán

Después del corte de cabello y con un nuevo vestuario, los tres pasearon por diversos lugares típicos de la ciudad. Recorrieron la Gran Plaza, la cual Julio no visitaba desde hacía muchos años. Pudo volver a caminar como cualquier otro transeúnte por la plaza comercial e incluso jugar a las típicas máquinas de juegos que hay en la zona.

Una comida para compartir: barriga llena, corazón contento

Julio le comentó a Jorge que hacía más de 10 años que no podía entrar a algún restaurante a comer. Así que los tres fueron a uno llamado “el Sinaloense”, donde, al conocer la historia de Julio, la gente también quiso hacer algo por él, y, además de brindarles una atención de cinco estrellas, todo el consumo corrió por cuenta del local, haciendo sentir a Julio aún más especial.

El nuevo reto: un cambio de hábitos para Julio Ramón

Pero aún quedaba una sorpresa más para Julio. Luego de entregarle un poco más de ropa nueva para los siguientes días, Jorge y Jhovanny, quienes habían logrado contactarse y reunir a algunos otros amigos de la infancia de Julio, aplaudieron al joven por su cambio y le dieron palabras de aliento para que pudiera tomar conciencia y retomar también las riendas de su vida. Julio se comprometió así a aceptar ayuda para dejar las drogas y a buscar trabajo para poder salir adelante.

Luego de un par de días, Jorge pudo contactarse con el padre de Julio Ramón, quien no veía a su hijo desde hacía mucho tiempo y que también decidió brindarles su apoyo, abriendo las puertas de su casa para que Julio ya no tuviera que vivir en la calle.

Jorge Lízarraga Mendía, un héroe sin capa

“Creo que no hay mayor recompensa en la vida que la gratitud y satisfacción de poder ayudar a las personas”, comentó Jorge Lizárraga, el creador del proyecto Simón Pollo, en el que lleva trabajando un par de meses. Antes de crear esta página, ya había realizado acciones altruistas, pero la voluntad de ayudar a otros es algo con lo que nació.

Simón Pollo, un proyecto positivo que sigue creciendo

Jorge estudió Ciencias de la Comunicación y, gracias a eso, comprendió la importancia que tienen las redes sociales en la actualidad. Por eso nació la página que, en su corta existencia, ya cuenta con más de 11 800 seguidores. La mayor parte de la ayuda que realizan desde Simón Pollo es financiada por el mismo Jorge, quien trabaja también como conductor de Uber. Pero, gracias al crecimiento de esta gran comunidad, los seguidores también brindan su apoyo, ya sea con materiales, con sus servicios (como en el caso de la peluquería y el restaurante donde llevaron a Julio Ramón), acompañando a Jorge cuando realiza acciones o de forma económica, para apoyar las actividades. Esperamos que este proyecto inspire cada vez a más personas a ser mejores. Y, como dice el eslogan de la página, “¿Todos podemos? ¡Simón!”.

¿Te animarías a ayudar a una persona en esta situación? Comparte tus pensamientos con nosotros en los comentarios.

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