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Un psicólogo reconocido compartió las conclusiones que hizo en 15 años de matrimonio

Mi nombre es Pavel Zygmantovich, y mi esposa y yo nos conocemos desde el año 2002. Desde el 2003 que vivimos juntos. Es decir, en el 2018 cumplimos 15 años de convivencia. Nuestro camino no siempre estuvo sin nubes, como tampoco lo está hoy. Aunque ahora no solo predominan los días soleados, sino que son la gran mayoría: ni siquiera recuerdo un desacuerdo pequeño en los últimos años, y mucho menos una discusión importante.

Nos reconciliábamos y nos separábamos para siempre, y luego nos volvíamos a estar juntos de nuevo. Y otra vez una separación. Y nuevamente la reconciliación. De modo que, por alrededor de 14 meses (para ser preciso), no vivimos juntos. Quiero compartir con los lectores de Genial.guru las conclusiones que hice durante ese tiempo. Quizás las más importantes sean diez.

1.

El amor solo no es suficiente. A la gente le encanta expresar el descontento sobre que el amor “puro” ha sido reemplazado por aburridos conceptos estratégicos para fomentar la armonía entre la pareja. ¡No puede ser! ¡Qué desgracia! Pero, en realidad, es muy bueno que haya sido “alterado”: el amor solo no es suficiente. El amor es algo frágil, puede ser fácilmente estropeado por una palabra o una acción torpe (y ni hablemos si son doscientas o más acciones).

Las personas no son perfectas y el amor no puede compensar esta imperfección. Pero la comprensión de la fragilidad del querer y, por consiguiente, el trabajo sobre el vínculo, sí pueden compensar los defectos efectivamente. Cuando pensamos que el amor es suficiente, no hacemos nada y adoptamos una actitud pasiva. Tal pasividad es destructiva para la relación. Tenemos que trabajar.

2.

La relación es fuego. Para mantener el fuego necesitamos leña. Una buena leña seca. Puedes comprarla, o puedes elaborarla tú mismo. En cualquiera de los dos casos, hay que dedicar tiempo y esfuerzo. Y mientras haces eso, puedes tener la sensación de que es en vano y que tiene poco que ver con la relación. Pero no es así, en absoluto.

Por ejemplo, cuando estés enojado y desees ofender a tu pareja, detente y encuentra expresiones más precisas y sutiles. A esto lo llamo la “adquisición” de la leña (poder detenerse a tiempo) como el “uso” de ella (encontrar expresiones más apropiadas). Todo esto es difícil, por supuesto. Pero si lo logras, el fuego no se apagará jamás.

3.

La tarea de los cónyuges es facilitar la vida del otro. Es mejor si ambos intentan en la misma medida facilitarse la vida el uno al otro. Sin embargo, a veces se puede producir una situación anecdótica tipo “No, primero tú”. Pero, por lo general, la vida misma suele equilibrar las circunstancias: hoy tú, mañana yo. Lo importante es, aunque sea una vez al día, hacerse la pregunta: “¿Qué puedo hacer para facilitarle la vida al otro?”.

4.

Separarse es una decisión fácil, pero engañosa. Para hacerlo no hace falta otra cosa que cerrar de un golpe la puerta, y listo. Es engañarse a uno mismo y no buscar una solución. Si no estamos hablando de violencia, entonces el divorcio no es una salida, sino un rechazo. Es mucho más razonable tomar la decisión de luchar y comenzar a aprender cómo construir un vínculo saludable y amoroso. Es difícil, lo sé, pero aprende a mirar más allá de lo que tus ojos ven.

5.

Estamos en el mismo barco. De lo que hago yo depende la actitud de mi esposa y viceversa. Somos el contexto del otro. Por eso, hay que tener cuidado con las palabras y en las acciones. Jactarse de uno mismo puede ser muy agradable, pero es poco probable que las consecuencias sean igual de lindas. En fin, hay que tener cuidado y comprender que tenemos un solo barco, por lo que debemos cuidarlo.

6.

A veces es útil guardar silencio (especialmente si tus palabras no mejorarán la situación). Quizá uno quiera enseñarle a la otra persona cómo vivir correctamente, cómo no se debería actuar en alguna situación específica, cómo hay que comportarse, etc. Pero muy a menudo, estas “enseñanzas” son inapropiadas.

No mejorarán el asunto, sino todo lo contrario. Y si no ayudan, ¿de qué sirven? ¿Para tener la razón? ¿O simplemente estabas molesto y no pudiste contener las palabras? No, definitivamente eso no es bueno. A veces es mejor guardar silencio.

7.

No te apresures en pensar mal sobre tu pareja. Demasiado fácil se apoderan de nosotros los pensamientos negativos acerca de una persona, incluso si es alguien cercano a ti. ¿Se olvidó una fecha importante? ¡Entonces no me ama! Me pregunta en dónde estoy. ¡Me quiere controlar! No debes permitir tales pensamientos. Al menos, deben comprobarse antes. Y lo mejor es simplemente preguntarle a tu pareja si realmente se refería a esto. Por lo general, resulta que no, en absoluto. Espera un momento y no pienses mal. Tómate tu tiempo

8.

Una discusión es algo que se debe evitar en la vida de pareja. Encontrar un consenso (es decir, una solución que se adapte a los deseos de ambos) es muy complejo. ¿Qué se puede hacer? La relación realmente es una cosa bien difícil. Pero si quieres salvarla, aprende a negociar. Este es el caso cuando el asunto ciertamente es complicado, pero vale la pena.

9.

Más caricias. Estamos agudizados para notar lo malo y tratar de eliminarlo. Al parecer, este comportamiento nos fue útil en el principio de la evolución de nuestra especie. Sin embargo, el matrimonio no siempre funciona de esa manera. No es suficiente con olvidar lo malo, es necesario agregar lo bueno. Más palabras cálidas, más caricias, más interés para el cónyuge. Y esto, por cierto, también es agradable y placentero.

10.

Todos los días necesitas mejorar un poco más. Es imposible cambiar a la pareja, pero tú sí puedes cambiar. Y ya que están en el mismo barco, lo más probable que tus cambios afecten rotundamente al segundo miembro de la “tripulación” de su crucero. Las relaciones son generalmente un excelente entrenamiento para el desarrollo personal. No dejes pasar esta oportunidad para crecer.

Esas son todas las conclusiones. Gracias a ellas (bueno, también un poco al conocimiento), el viaje de mi matrimonio es normal, y eso les deseo a todos.

¿Con cuál de estas conclusiones estás de acuerdo o en desacuerdo? ¿Tienes alguna otra opinión relacionada con el matrimonio? Déjanos tus comentarios y no olvides compartir este artículo con todos tus amigos.

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