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Una maestra tejió a sus alumnos porque los echaba de menos y nos contó los detalles de su idea

Cuando algo te apasiona, se nota en todo lo que haces. No hay circunstancias lo suficientemente fuertes para detenerte; no hay pretextos, y cada cosa que entregas está llena de amor. Ingeborg ha dedicado 43 años de su vida a ser maestra, y como últimamente no puede ver a sus queridos alumnos en las clases habituales, decidió hacer pequeños muñecos de ellos, con la intención de extrañarlos un poquito menos y tenerlos muy cerca de ella.

Esta amorosa maestra compartió con Genial.guru qué la inspiró a tejer estos muñecos y todo lo que significó para ella concretar su idea.

Una maestra creativa y sus alumnos de estambre

Cortesía de Ingeborg Meinster-van der Duin para Genial.guru

Estar mucho tiempo lejos de sus alumnos ha sido difícil para Ingeborg, pues, sus días de escuela están llenos de esas risas, ternura y travesuras de niños que tienen entre 4 y 6 años. Aunque puede impartir sus clases en línea, se le ocurrió que sería divertido usar su creatividad para hacer lindos muñecos de sus queridos estudiantes.

Ingeborg comentó que fue necesario trabajar durante 4 horas para terminar un solo muñeco, y que los hilos que eligió tuvieron que ser muy delgados, debido al tamaño que tendría cada estudiante tejido. Para la ropa de los niños pensó en los colores que solían usar, y uno por uno fue eligiendo los atuendos que le parecían más apropiados para distinguirlos. Incluso se tejió a ella misma para que no faltara nadie y fueran el mismo grupo de siempre.

Cortesía de Ingeborg Meinster-van der Duin para Genial.guru

“Son muy importantes para mí, estoy con ellos 5 días a la semana. Con el tiempo, los veo desarrollarse y crecer”, dijo. Para ella fue satisfactorio terminar de tejerlos a todos y se sintió muy contenta de verlos juntos, aun como un grupo de estambre feliz. Después de invertir algunas horas en su conmovedor proyecto, ella les compartió el resultado. Con toda la razón del mundo, los niños y sus padres quedaron encantados con el gesto tan lindo de la profesora.

Mientras regresan a la escuela, Ingeborg seguirá dando clases virtuales. Sea como sea, se divierte con sus alumnos haciendo varias actividades en las que ellos pueden aprender canciones infantiles, leer libros, jugar con los idiomas y con las matemáticas. Y sobre los muñecos asegura que, tan pronto como los niños pasen al siguiente grado, podrán llevárselos a casa.

Cortesía de Ingeborg Meinster-van der Duin para Genial.guru

Por ahora, estas simpáticas creaciones les servirán para juegos como adivinar quién es quién, construir casas para que tengan un hogar, entre otras cosas. Tal vez, muchas maestras querrían a unos muñecos similares, pero Ingeborg aclaró que no haría a los niños de un grupo que no fuera el suyo, pues tiene otros pasatiempos como pintar y hacer otro tipo de manualidades.

Sin duda, esta maestra demostró que nada importa más que la intención y el amor que tienes para compartir. “Lo más bonito de ser maestra es seguir a los niños en su desarrollo. Ellos son muy espontáneos”, aseguró.

¿Qué opinas de esta historia? ¿Cuál es el mejor recuerdo que tienes de tu maestra favorita?