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Una mamá prohibió las pantallas en casa, y, meses después, mostró los cambios favorables que experimentaron sus hijos

Cada madre o padre tiene sus propios métodos para criar a sus hijos. Molly DeFrank creyó conveniente que su familia, especialmente los pequeños, tomara un descanso de las pantallas, pues notó que el comportamiento que sus hijos mostraban era inadecuado, y eso comenzó a disgustarla. Después de algunos meses de poner en práctica su iniciativa, notó resultados realmente satisfactorios: sus hijos comenzaron a ser más cooperativos, creativos, y a mostrar más interés por la lectura.

Esta mujer le contó a Genial.guru más detalles de su decisión y todos los cambios favorables que su familia experimentó a partir de ella, mostrando que los niños son completamente distintos cuando la tecnología y las pantallas no están de por medio.

Una familia numerosa

Molly es madre de 5 hijos, y considera que las mujeres que tienen la fortuna de ser mamás hacen un gran esfuerzo para educar correctamente a sus pequeños. Sin embargo, también cree que es importante reevaluar constantemente la manera de guiarlos, tomando en cuenta su crecimiento y todos los cambios que surgen con ello. Tal vez no pueda tener el control de todo, pero, con respecto a las pantallas que estaban en su hogar, logró encontrar una alternativa que no solo resultó favorable para todos, sino que la ayudó a ordenar las cosas de forma más aceptable.

Adiós a las pantallas

Hace algunos meses, Molly y su esposo notaron que el comportamiento de sus hijos era un poco inapropiado, y eso no les gustó, ya que los niños estaban de mal humor todo el tiempo y el asunto empeoraba cuando tenían que dejar las pantallas para hacer otras actividades. Aunque fue difícil, tomaron una decisión que cambió todo por completo. Un día, mientras cenaban, los niños recibieron el aviso de que ya no tendrían más contacto con las pantallas, y no podrían considerarlas como una opción para su entretenimiento.

La reacción de los niños no fue la más positiva. “Los amamos mucho, y nuestro trabajo es ponerlos en el camino correcto para que continúen en este a medida que envejecen”, les explicaron sus padres. Después de llorar y protestar, tuvieron que entenderlo y seguir con su vida. Al día siguiente, todos estaban más tranquilos, y ni siquiera pidieron las pantallas, pues sus padres habían dejado las cosas bastante claras.

Sin poder usar estos artefactos, los pequeños tuvieron que ingeniárselas para encontrar otras formas de jugar y divertirse que no involucraran el uso de los objetos prohibidos. El plan inicial era darles un descanso de 15 días, pero, conforme pasaba el tiempo, Molly se dio cuenta de que no estaba siendo tan difícil como había pensado, así que alargó el periodo a 30 días. Los resultados fueron increíbles.

La magia que ocurrió sin las pantallas

Cuando se cumplió el periodo que los padres habían designado, decidieron que continuarían por el mismo camino por unos meses más. Los cambios eran tan positivos que de ninguna manera querían volver a lo mismo de antes. Los niños se veían más felices, cooperaban más, eran obedientes y menos gruñones. Los pequeños incluso le dijeron a su madre que la vida sin tantas pantallas les resultaba más agradable. Para divertirse, ahora construyen fuertes en la sala y torres de LEGO, escriben historias, arman rompecabezas y devoran montones de libros.

Al mayor le gusta leer novelas, mientras que otro prefiere los libros que están relacionados con el planeta o que sean de no ficción, y el resto disfruta de la literatura infantil. “A veces toma un poco de prueba y error encontrar sus favoritos. Cada uno está conectado de manera un poco diferente, así que, si crees que a tu hijo no le gusta leer, ¡prueba con diferentes tipos de libros! Es posible que todavía no haya encontrado su género favorito”, señaló la mamá. Además de la lectura, dos de sus hijos se divierten jugando al béisbol y creando obras artísticas, mientras que otra de los pequeños disfruta del baile, el fútbol y el piano. Las más pequeñas juegan con muñecas y adoran a los ponis.

“Una vez los llevé conmigo al médico y supuse que no podrían estar quietos sin una tableta o sin la televisión mientras esperábamos en el consultorio, pero, en realidad, me mostraron que son capaces de ser pacientes si tienen algunos libros, lápices o juegos a la mano. Nuestros hijos pueden ser creativos, y son más capaces de lo que creemos”, compartió.

Uso de la tecnología en ocasiones especiales

A pesar de que las pantallas no forman parte de sus actividades diarias, Molly y su esposo acordaron que algunas regresarán a su hogar, pero bajo sus condiciones. Consideran que ver una película en familia puede ser muy útil para crear una conexión y tener una linda convivencia, así que prepararán palomitas de maíz y tendrán una noche de cine de vez en cuando para hacer un uso responsable de la tecnología que resulte conveniente para todos.

Un consejo importante

Después de la desintoxicación tecnológica por la que pasó su familia, Molly está convencida de que esta técnica es una gran manera de reiniciar todo para considerar seguir un plan mejor. Si alguna mamá piensa que todo está saliéndose de control, podría intentar darle un descanso a la tecnología en su hogar. Después de todo, no es muy difícil hacer un uso más consciente de estos aparatos, y los cambios que pueden producirse son realmente buenos para el crecimiento de los niños.

“Ser mamá es un trabajo muy valioso e importante porque impacta en las futuras generaciones. En lo personal, me encanta esta responsabilidad y vocación. Estoy muy agradecida de poder guiar y amar a mis hijos todos los días. Aún si son difíciles, cada momento vale la pena”, señaló.

¿Qué opinas de esta iniciativa? ¿Cómo crees que reaccionarían tus hijos si implementaras esta idea en casa? Cuéntanos en los comentarios.

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