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Usuarios de Internet contaron cómo entendieron que, delante de ellos, estaba el amor de su vida

Ramos de flores de lujo, besos bajo la luna y propuestas espectaculares de matrimonio, son hermosos clichés típicos de películas de sobremesa que se suelen asociar con la palabra “romance”. Afortunadamente, o por desgracia, un romance en la vida real, a menudo, se ve privado de la estética y acaba manifestándose bajo unas circunstancias alejadas de aquellas que te gustaría imaginar.

Genial.guru cree que el verdadero amor es capaz no solo de mejorarnos la vida, sino también de hacernos más sabios. Como prueba de ello, buscamos 15 historias de personas desconocidas que tuvieron la oportunidad de comprender toda la esencia del amor gracias a los momentos menos románticos de su vida en común.

  • Llevábamos casados unos 10 años, teníamos dos hijos pequeños y los sueldos que, obviamente, no nos daban para vivir. Un día tuvimos una discusión importante provocada por todo este estrés. Nos hacíamos muchos reproches desagradables el uno al otro, cuando sonó el teléfono. Mi padre ingresaba en el hospital debido a un derrame cerebral y los médicos no estaban seguros de que pudiera sobrevivir. La discusión se acabó de inmediato. Mi esposa me compró boletos, me facilitó que fuera al aeropuerto y se puso en contacto con mi jefe. Me pidió que no me preocupara por nada y, en mi ausencia, se hizo cargo completamente de la casa y de los niños. Más tarde me di cuenta de que no tenía importancia alguna cómo nos gritábamos, esta mujer no solo formaba parte de mi equipo, era mi equipo. Este año nuestro matrimonio cumple 30 años.
  • Crecí con mi abuelo, ya que mis padres se vieron obligados a trabajar duro, siendo este todo un mundo para mí. Cuando se quedó en cama, a menudo iba a verlo y lo cuidaba: ayudaba a bañarlo, le cambiaba los pañales... Varias veces me acompañaba mi novia. Un día lo visité y vi que el refrigerador estaba lleno y mi abuelo veía la televisión comiendo helado. Resultó que mi novia había estado allí un par de horas antes, sin decirme nada. Seis meses más tarde le propuse matrimonio.

  • La familia de mi esposo vivía al otro lado del país y de manera regular nos mandaba ropa casi nueva de buena calidad que ya no necesitaba. La masculina le quedaba ideal a mi esposo e hijos, pero la femenina siempre resultaba pequeña para mí: gané bastante peso desde la última vez que vi a mis familiares. Mi marido siempre se ponía triste porque me quedaba sin prendas. Un día sacó de la caja un pantalón y felizmente exclamó: "Este sí que te quedará bien. ¡Es ENORME!" Todavía recuerdo la expresión de horror en su rostro cuando se dio cuenta de lo que había dicho. Pero lo que me llena de amor es lo feliz que se sintió cuando sacó para mí este pantalón.
  • Tengo una hija de otro hombre, pero ella llama "papá" a mi esposo y él la trata como si fuera hija suya. Hace un par de años, cuando estaba en el trabajo, y ellos dos en casa, mi hija tuvo su primera regla. Ella tenía una idea de lo que era, pero no sabía en absoluto qué hacer. Entonces, mi esposo la tranquilizó, la ayudó a llegar a la tienda de "manera segura" y elegir las toallas femeninas, le compró un montón de golosinas, con la ayuda de Internet le explicó el tema y lavó sus prendas manchadas. Cuando volví a casa, estaban dormitando, el ambiente bien parecía una exitosa fiesta de pijamas y mi hija estaba absolutamente tranquila y feliz. Fue uno de esos momentos en que sentí que amaba a mi esposo con una fuerza especial.

  • Mi esposa y yo llegamos a comprender que deberíamos dormir mejor por separado por razones de comodidad y calidad de sueño, pero esto no nos hizo sentir alejados el uno del otro.

  • Durante el primer embarazo, mi esposa sufría náuseas de manera terrible, literalmente, cada noche. Una vez se sintió algo mejor e incluso se acostó más temprano. Pero en plena noche, saltó de la cama, por lo que me despertó, y en pánico fue corriendo al baño. Por desgracia, en el pasillo se tropezó y cayó (sin lastimarse el vientre), e inmediatamente vomitó. La encontré tirada en el suelo de esta manera, sollozando. ¡La pobre pasaba por tantas dificultades! En fin, la levanté, sostuve su cabello en el cuarto de baño, la lavé, la acosté y limpié la alfombra antes de irme a trabajar. Entonces los dos éramos prácticamente niños, íbamos a la universidad, pero aquella etapa fortaleció nuestra relación y desde entonces nunca hemos discutido seriamente.
  • Tengo trastorno bipolar y tuve 2 ataques de manía con síntomas psicóticos. Mi pareja lo afrontó como un héroe, ayudándome a llegar de manera segura al hospital y siempre se mostró amable y comprensivo. Creo que este cuadro asustaría a mucha gente, haciéndola huir sin mirar atrás. Para mí, lo más importante fue el hecho de que, al estar en la cima de la paranoia y la nubosidad de mi conciencia, escuché su “Tenemos que ir al hospital”. Confié en él y fuimos.

  • Un día, mi novia me llamó y me dijo que quería verme, pero que no quería hablar con nadie después de un duro día en el trabajo. Vino a mi casa y simplemente estuvo sentada a mi lado en la cama mientras yo estaba jugando. Luego nos acostamos. No le dije ni una palabra, a excepción de “¡Hola!” y “Vale, ya vamos a dormir. Te quiero”.

  • Ella sacó un insecto que se había metido debajo de mi piel después de un paseo por África. Todo eso a pesar de que tiene insectofobia.

  • Me sometí a una cirugía y durante el periodo de recuperación no podía comer por mi propia cuenta. Solo tengo 32 años y nunca antes había estado en una posición de tanta indefensión. Mi esposa, con la que llevaba casado 10 años, trituraba mi comida, me alimentaba con una cuchara, no cayó en hacer bromas tontas y, en general, fue muy delicada conmigo. Ella no trató mi alimentación como una carga o un deber de rutina: parecía que simplemente estaba contenta de poder ayudarme. Durante este período de temor y debilidad, ella siempre estuvo a mi lado, a pesar de que, a veces, se sentía inútil. Adoro a mi esposa e incluso pienso que no me la merezco.

  • Las últimas 2 semanas han sido muy difíciles para mí: el nivel de ansiedad se disparó y caí en una depresión. Mi esposo, sabiendo que todo esto amenaza con que pueda caer en una crisis nerviosa, me dejó estar a solas conmigo misma, se encargó de cuidar de nuestros hijos y se aseguró de que estos no me molestaran.
    Cuando mi estado de salud mejoró, más o menos, y la amenaza de la crisis pasó, abracé fuertemente a mi marido y le agradecí por haberme dado espacio personal cuando este me era tan necesario.

  • El primer parto resultó muy complicado: me sometí a una operación y estaba repleta de pastillas. Cuando finalmente pude levantarme de la cama, mi esposo me llevó, llorando y perdida, a la ducha, me bañó, secó, me puso un pijama limpio y me sentó en una silla de ruedas para llevarme de vuelta a la habitación. Tan pronto como me senté en la silla, inmediatamente, vomité por todas estas estupidas medicinas. Mi marido, en silencio, dio la vuelta a la silla, me llevó de nuevo a la ducha y comenzó todo el proceso desde el principio sin soltar un solo suspiro.
    P. D. Le encanta esta historia y se siente terriblemente orgulloso cuando la cuento.

  • La mayor parte del tiempo en casa lo pasamos por separado. Tenemos dos televisores (yo juego, y ella ve series). Terminamos en esquinas diferentes cuando me dedico a la música y ella a su trabajo. Creo que la razón principal por la que nuestra relación dura tanto es el respeto por las necesidades mutuas y la ausencia de la obligatoriedad de pasar juntos cada día. Acabamos de celebrar nuestro 13 aniversario.

  • Junio ​​de 2017 no resultó fácil para mí y mi novia: manejaba muy mal el brazo izquierdo después de un incidente desagradable, me llevó cuatro meses sin poder conseguir trabajo, acababa de comprarme un auto nuevo y también habíamos traído un gatito a la casa. A pesar de que en ese momento ella misma estaba luchando contra la ansiedad y la depresión, me sirvió de apoyo seguro. Es poco probable que alguna vez en mi vida pueda expresar todo lo agradecido que me siento hacia ella, aunque ella apenas comprende lo mucho que hizo por mí.

  • Mi esposa a menudo se desmaya. Tiene problemas de salud y esto puede suceder en cualquier momento. Aprendí tanto a reconocer cómo se siente que sé cuándo se desvanecerá, incluso antes de que ella misma se dé cuenta, por lo que puedo sujetarla a tiempo. Puede que no sea lo más romántico del mundo, pero el hecho de que ella entiende que yo siempre estoy a su lado, y mi capacidad para escanear sus síntomas, significa mucho para nosotros dos.

Conclusión

Uno de los usuarios comentó sobre este tema de debate de la siguiente manera:

“Gracias a todos los que comparten sus historias. Esperaba narraciones divertidas, pero en cambio encontré ejemplos increíblemente conmovedores de amor. Gracias de nuevo”.

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