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Las mujeres de 180+ cm de altura hablan de no ser jugadoras de baloncesto, y de por qué dan ganas de pegarle a los que bromean sobre tener la talla de zapato de Shaquille O’Neal

Parecería que las mujeres con una altura de 180+ cm son felices, caminan rápido y tienen un montón pretendientes, ofertas de agencias de modelaje y equipos de voleibol. Pero pocos se imaginan lo que en realidad tienen que experimentar las "altas de este mundo": comenzando por las bromas y preguntas tontas del tipo "¿Cómo está el clima allá arriba?", y terminando con el hecho de que la mayoría de las marcas de ropa hacen sus prendas para la talla de mujer promedio, que es de aproximadamente 160 cm.

Genial.guru ha decidido hablar sobre un problema hasta ahora desconocido: ahora en Instagram hay un reto de confesiones masivo de hermosas poseedoras de una altura de 180 cm y más que escriben sobre su vida con el hashtag contra la discriminación de la mujeres altas: #estoyporencimadeesto. Seguramente, entre nuestras lectoras habrá quien pueda identificarse con este drama en su totalidad; y otros simplemente las aplaudirán. En algún lugar cerca de las rodillas.

1.

Toda mi vida soñé con unos jeans geniales de longitud normal. No hasta la mitad de los gemelos, no hasta la rodilla, aunque sea hasta el tobillo. Unos pantalones que lleguen al piso es algo que sueño desde hace 10 años.

¿Mangas largas en un abrigo o chaqueta? Nunca he oído de eso. Ahora solo me salvan mis amigos diseñadores que, especialmente para mí, cosen prendas 10 o 15 cm más largas.

2.

En la adolescencia, tenía muchos complejos por mi altura; además, desde mi niñez, mi madre me decía que los tacones no eran para mí. En el trabajo, la gente se sobresaltaba, pensando que yo era un maniquí; no encajé en mi deporte favorito; los chicos huían de las citas, ¡todo gracias a mi altura!

Pero, ahora no me importa lo que piensan los demás. Me di cuenta de que solo envidian el hecho de que sus piernas no miden 1,5 metros.

3.

¿Sabes cuáles son las preguntas que escucho con más frecuencia?

  • ¿Juegas al baloncesto?
  • ¡Mentira, seguro que sí!
  • ¿Tienes una escalera en tu casa?
  • ¿Cuántos metros mides?
  • ¿Tu marido también es alto?
  • ¿Y cuánto más bajo que tú es?
  • ¿Y? ¿No se siente acomplejado en absoluto?
  • ¿Eres modelo?

Sí, muchachos, modelo de persona de cuerpo completo.

4.

Ya en la infancia la gente me miraba con cautela, como si una altura de 190 centímetros fuera contagiosa. Las ancianas se persignaban al verme, también ha pasado eso. Los representantes de las escuelas deportivas me jalaban por la manga en plena calle, diciéndome que no tenía derecho moral de desperdiciar mi condición. Mis padres suspiraban por otra cosa: "Nunca encontrará novio"; siempre escuchaba la frase: "Las mujeres grandes para el trabajo, las pequeñas para el amor". A los 16 o 17 años me propusieron, medio broma, medio en serio, aspirar el humo del tabaco (la nicotina inhibe el crecimiento) o ponerme sobre la cabeza una palangana dada vuelta (según la creencia anti-científica, eso detiene el crecimiento).

5.

Mi estatura es de 180 cm. Esta foto muestra claramente los problemas de las personas altas:

  • al sacarse una selfie con otras personas, hay que agacharse;
  • al no caber en la ducha, hay que agacharse;
  • al sacarle una foto a otros, hay que agacharse;
  • al mirarse al espejo, agacharse;
  • al ver techos / barandillas / flores colgadas, agacharse;
  • al estar en una primera fila, agacharse.

6.

Díganme, por qué acercarse a una persona de más de 100 kg y decirle: "¡Guau! Bueno, ¿cuánto pesas? ¡Seguro que eres el más "pesado" entre tus conocidos?" es indecente, pero acercarse a una mujer alta y decirle todo lo mismo, pero sobre su altura, ¿es normal y hasta se considera un cumplido? Y eso considerando que el peso, a diferencia de la altura, con el debido esfuerzo y fuerza de voluntad es posible de cambiar.

7.

"Oye, ¿puedo hacerte una pregunta?" - después de estas palabras, ya sé exactamente lo que sigue. Después de decirles mi altura, llega el desprecio o la admiración tipo "¡Ojalá yo fuera tan alta!". Créanme, no quieren una estatura como la mía. Si no quieres pasar meses cazando un par de jeans, unos pantalones y unas mangas de longitud más o menos adecuada. ¡Sí, la palabra es cazar! ¡Porque no hay en ninguna parte! Al menos en el mercado masivo. Los únicos jeans largos en mi guardarropa cuestan 1 000 USD, y no los compré porque me haya sobrado dinero.

Y sí, uso tacones, porque me di cuenta de que NO es mi culpa que sea más alta que muchos de mis amigos, y NO es la culpa de ellos que sean más bajos. Quiero ser yo misma, no limitarme y usar lo que yo considere cómodo, en vez de escuchar "¿Encima quieres usar tacones?".

8.

  • Cuando salgo con mis amigos, parece que una maestra llevó de paseo al grupo mayor del jardín de infantes.
  • A pesar de las predicciones de mi madre, no salgo con un enano calvo (¿por qué tiene ese estereotipo en la cabeza?). ¡En su cara, chaparros de 1 metro y medio!

9.

En algún momento me di cuenta de que el problema era MÍO, y no de las personas más bajas que a yo, ni de todos los que me hacían bromas o me llamaban jirafa. Pensé: ¿por qué me privo de los placeres de las mujeres bajas, por ejemplo, de los zapatos de tacón? Fui a elegirme unos y: ¡Hola, 2 metros!

Me daba miedo salir con ellos a la calle, puro horror. Tantas miradas... Pero ahí voy, caminando en una falda, y con tacones, y a mis espaldas escucho diferentes comentarios, algunos buenos, otros graciosos, y otros malos... Y, de repente, un grito: "¡MIRA A ESA JIRAFA!". En ese momento, el tiempo se detuvo, como en las películas. Me di cuenta de que mi mundo estaba empezando a recuperarse, ya no me sentía una jirafa, sino una elegante mujer en tacones que se ve desde un kilómetro de distancia, y lo que me decían simplemente me resbaló.

Me puse a pensar en por qué me dieron algo que, según pensaba, me impedía vivir. Me llevó a conocer gente única, atrajo a mí eventos geniales y muchos cambios. Tal vez, si midiera 150 cm, nadie me notaría. En resumen, ¡me amo a mí misma y a las personas más bajas que yo! A las más altas las amaba desde antes.

10.

Una vez pasé por una situación graciosa: estaba sentada en el metro, frente a mí había un chico. Estábamos ahí, y él sonreía, me coqueteaba. Finalmente, nos levantamos juntos en la misma parada, y él se da cuenta de que me respira en la barbilla. Levanta los ojos y sale del vagón abruptamente. Y saben qué, me dio mucha risa y pensé: ¡es genial! Por alguna razón, al verme me considera más impactante y segura de mí misma.

11.

Me siento muy incómoda junto a hombres más bajos que yo o de mi altura. Y varias veces fue una razón de negarme a salir con ellos. Los encuentros con un hombre de mi estatura me tensan en algún lugar muy adentro mío, y al final, por una serie de factores diferentes, dejamos de vernos.

Tal vez la razón se deba a la frase de una vecina de la infancia, que dijo que será muy gracioso si mi esposo es bajito. Sería genial que dejáramos de traumatizar la psique en la infancia y fuéramos libres en nuestra individualidad. Creo que así será el futuro próximo de la sociedad.

12.

La longitud de mis piernas es de 109 cm, y creo que es lo mejor que me ha dado la naturaleza. Pero camino rápido, y es imposible pasear conmigo en paz.

13.

Quiero decir: "No soy alta, solo tengo los huesos largos". Y amo todos mis 180 cm, ámenlos ustedes también, y dejen de hacerles a las señoritas altas preguntas tontas sobre su estatura, después de todo, ellas no te dicen: "¡Guau, tus chistes sí que son malos! ¿Viste muchos programas cómicos malos cuando eras niño?".

14.

Mi hija pronto cumplirá 2 años. Y ahora, con mi estatura de 187 cm, me enfrenté a un nuevo problema: cuando me acerco a ella para decirle algo, ella levanta la cabeza para mirarme, ¡y simplemente se cae hacia atrás! Es demasiado difícil para ella mirarme desde abajo.

15.

  • Cuando te pones tacones, sientes que subiste a una montaña.
  • Es muy difícil caminar con la espalda derecha, inconscientemente esperas un golpe desde arriba.

16.

Una vez, en la escuela, me olvidé de colocarle mi nombre a un cuaderno. La maestra, mostrándolo a toda la clase, preguntó de quién era. Uno de mis compañeros respondió: "¡Tiene una foto en la portada!".

¿Qué crees que estaba retratado allí? ¡Por supuesto que una jirafa!

P. D.: Mi altura es de 182 cm.

17.

Una tarde, en invierno, volvíamos con una amiga de la universidad por una calle oscura, y ella me dijo: "¿Puedes ponerte la capucha y caminar como un chico, encorvada? ¡Así pensarán que eres un sujeto de 2 metros y no nos molestarán!". Y, por alguna razón, a mi compañera no le importaba que yo llevara una sudadera rosa y unas zapatillas con brillos de colores, por mucho que me hiciera pasar por un hombre, la posibilidad de un robo aumentaría 10 veces.

18.

Propongo redactar un proyecto de ley que obligue a los servicios públicos a cortar las ramas de los árboles de las aceras, por lo menos hasta el nivel de 190 cm. Es muy frustrante cuando, durante un paseo, las ramas cuelgan demasiado bajas y hay que inclinarse o, bueno, si no las ves, recibir golpes en la cara.

19.

¿Por qué crees que nunca les dije a mis amigos: "¿Cómo está ahí abajo?", "¿Trabajas como enano?" o "¿Cuánto dices que mides? ¿Acaso te escapaste del circo de pulgas?"?. Porque T de tacto.

20.

Mi estatura es de 187 cm. Y, francamente, es difícil.

¿Que si me gustaría ser más baja? Definitivamente no. Aunque a veces maldigo las tiendas de ropa que, aparentemente, creen que no existen personas que miden más de 175 cm. Me acepto como soy. Me amo de esta manera. Es parte de mi personalidad, y no lo cambiaría por nada.

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