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Por qué los pies “crecen” con la edad, y cómo puedes evitarlo

Estás organizando tus zapatos y encuentras un par de botas que no usas desde hace dos años. Están casi nuevas, así que te las pruebas mientras piensas con qué las combinarás. Pero, ¡no te quedan! ¿Cómo puede ser, si hace dos años te entraban perfectamente? Entonces, insistes hasta lograr calzarlas, aunque te aprietan como si fueran un número menos. Examinas tus pies y no les encuentras nada raro ni diferente. Si estás pensando que tus pies crecieron, no estás tan lejos de la verdad.

Genial.guru comparte lo que encontró sobre este tema tan curioso. Aunque, el pie no es la única parte del cuerpo que “crece”; lee el bono del final para enterarte.

La maravillosa estructura de nuestros pies

Los pies tienen un diseño maravilloso e inteligente. A pesar de que su tamaño es inferior en comparación con el resto del cuerpo, sobre ellos pesan varias responsabilidades. Gracias a los pies caminamos y corremos. De hecho, los humanos son los únicos seres vivos bípedos, es decir, que caminan sobre sus dos pies.

Si miramos la planta de nuestros pies, veremos que no son planas. Tienen un arco en el empeine interior que cumple una función muy importante: soportar todo el peso del cuerpo. El pie se apoya en tres puntos. El peso y la energía de todo el cuerpo se distribuye gracias a los arcos, utilizando el mismo espacio y ofreciendo una mayor área de apoyo. Los romanos usaron la fórmula del arco para sus impresionantes construcciones, como el Coliseo Romano, una sucesión de arcos y columnas perfectas.

Causas del “crecimiento” de los pies

Los seres humanos terminan de alcanzar su altura definitiva alrededor de los 21 años; los pies también. Lo que nosotros interpretamos como crecimiento después de cierta edad es, en realidad, un desgaste del arco plantar. Con el correr de los años, los ligamentos y tendones que forman parte de la anatomía de los pies van perdiendo elasticidad.

Como consecuencia, el arco pierde fortaleza y se reduce. Entonces, el pie se alarga y aplana. En realidad, el pie no crece, sino que envejece. Por eso, después de cierta edad, quizás necesitamos una o dos tallas más de lo acostumbrado. Sin embargo, hay otras causas que ayudan a que el arco se desgaste con mayor rapidez y hacen que tengamos que comenzar a comprar zapatos más grandes.

1. Embarazo

Durante esta etapa, el organismo produce una gran cantidad de la hormona relaxina, que ayuda a que los ligamentos y articulaciones de la pelvis estén bien elásticos, listos para el crecimiento del feto y su posterior nacimiento.

Eso hace que otras partes del cuerpo también se vuelvan elásticas, como los pies. Por eso, es común que las embarazadas deben usar una talla más grandes de zapatos. Esto puede suceder o no, eso depende de cada mujer.

2. Sobrepeso

Si los pies tienen que soportar un peso mayor al normal para la edad y la contextura física de una persona, el desgaste del arco se acelera y, por ende, “crecen”. Es decir, el arco plantar se vence y ocasiona pie plano. A más peso, mayor desgaste. La obesidad ocasiona otros problemas, como callosidades que deforman el ancho del pie, debido al apoyo incorrecto que se realiza al caminar.

3. Patologías del pie

Algunas afecciones típicas de los pies, como juanetes, callos, dedo de martillo y otras similares, pueden ocasionar el agrandamiento o deformación del pie. Las personas con tendencia a padecer estos problemas son aquellas que presentan otras patologías, como la diabetes.

La acromegalia, una lesión de la glándula pituitaria causa el crecimiento desmedido de pies, manos y otras partes del cuerpo. Esta enfermedad se presenta en raras ocasiones.

Cómo retrasar el “crecimiento” de los pies

Aunque no podemos detener el paso del tiempo y evitar que los pies terminen más grandes de lo acostumbrado, sí podemos retrasar un poco este fenómeno, por así decirlo, teniendo en cuenta los siguientes cuatro consejos:

  • Ejercicio: una manera de fortalecer la estructura de los pies es haciendo un ejercicio muy fácil. Este consiste en hacer rodar una pequeña pelota, como las de tenis, con los pies descalzos.

  • Calzado: usar calzado adecuado a cada momento, que otorgue una amortiguación correcta a la pisada. También es importante que los zapatos sean cómodos. Ni muy grandes, ni muy ajustados.

  • Masajes: sobre todo después de permanecer muchas horas parados, los masajes ayudan a relajar y oxigenar los tejidos de los pies.

  • Plantillas: que tengan un buen soporte para el arco del pie.

Bono: la nariz y las orejas sí crecen con la edad

Ya sabemos que los pies no crecen, sino que envejecen o se desgastan. Pero, no sucede lo mismo con la nariz y las orejas. Estas partes del cuerpo sí crecen con la edad y la explicación es muy simple.

Resulta que, tanto orejas como nariz, tienen una mayor proporción de cartílago que de hueso. Los cartílagos son tejidos blandos, compuestos de colágeno y fibras. Con la edad, este tejido se degenera y pierde elasticidad. Sumando la acción de la gravedad y el estiramiento inevitable de la piel que los recubre, la punta de la nariz y las orejas aumentan de tamaño. Un consuelo es saber que crecen mucho menos de lo que vemos en el espejo.

¿Notaste que tus pies han crecido últimamente? ¿Cómo reaccionaste ante tal descubrimiento? Nos interesa saberlo. ¡Comparte tu experiencia en la sección de comentarios!

Ilustrado por Oleg Guta para Genial.guru