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10 Maneras de ayudar a los niños a desarrollar su inteligencia emocional

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Puedes llegar a creer que las emociones surgirán de manera natural en tus hijos conforme vayan sumando experiencias en su vida; sin embargo, no sucede de esta manera. La inteligencia emocional en los niños se va desarrollando cuando ellos aprenden a controlar lo que sienten, y el mayor aprendizaje lo adquieren en casa. Como padre, debes asumir un papel en la educación de tu hijo para cambiar sus emociones negativas, mientras lo acompañas y le muestras cómo puede transformar esos sentimientos en algo favorable.

Genial.guru considera que las emociones son muy importantes en el desarrollo de los niños; por ello recopiló algunos consejos que te serán útiles para apoyarlo en el proceso y guiarlo hacia una mentalidad más consciente.

1. Crea una conexión con tu hijo

A veces un “te quiero” no resulta suficiente para crear una buena relación. La conexión que tienes con tu hijo es fundamental para que genere lazos neuronales y vaya trazando su mapa cerebral en el desarrollo de sus emociones. En sus primeros años, o incluso desde que está en tu vientre, es importante hacer que se sienta querido para forjar la base de un vínculo afectivo. Estar conectado con tu hijo te permitirá atravesar los momentos más complicados y te regalará más experiencias positivas. Asimismo, le enseñará a amarse a sí mismo y a los demás, aprenderá a ser más cooperativo cuando le pides algo y podrás guiarlo de manera más sencilla.

2. Préstale atención y escúchalo

Para que tu hijo te preste la atención que deseas y escuche lo que le dices, es importante que tú también lo escuches a él. Si él siente que lo correspondes, hará lo mismo cuando esté del otro lado. Esto puede beneficiarlo en la comprensión de otros puntos de vista, y lo ayudará a reforzar el vínculo contigo y con otras personas, logrando que su autoestima se incremente y se desarrolle la confianza en sí mismo. Escucharlo hará que él se sienta seguro al expresarte sus sentimientos y tenga presente que merece tu tiempo y atención para otras situaciones. No lo juzgues y mantén la calma, pues de esta manera no será difícil para él compartir sus pensamientos contigo.

3. Ayúdalo a identificar sus emociones

Cuando una nueva emoción aparece, es indispensable que el niño aprenda a ponerle nombre y a identificar qué es lo que está sintiendo para que esté consciente de cuál es el sentimiento que lo está invadiendo en cada una de las situaciones que experimenta. Los niños se enojan, sienten miedo o nervios, frustración, vergüenza, tristeza o felicidad como cualquier adulto. Lo ideal es que le expliques con ejemplos, o le hagas comprender a través de preguntas, de qué se trata cada sensación, y que le muestres cómo lidiar con cada una.

4. Incítalo a que exprese sus sentimientos

Es probable que los niños pequeños no sepan explicarte con palabras precisas qué es lo que sienten. Esto hace que se vuelva confuso y complicado para ti poder guiarlo o apoyarlo para que se desahogue. Es importante que prestes atención a sus expresiones faciales y el comportamiento que tiene en distintas circunstancias. Mientras tú logres percibir qué es lo que está sintiendo, será más sencillo incitarlo y acompañarlo a que desarrolle su habilidad de expresión. Ayúdalo a identificar sus emociones y a darse cuenta de qué es lo que hace en cada situación. De esta manera podrás guiarlo para que empiece a observarse a sí mismo y a detectar cuáles son las formas más positivas para transitar sus emociones.

5. Enséñale sobre la empatía

La empatía es una capacidad muy importante en las relaciones. Si se trata del vínculo con tu hijo, es indispensable que él entienda y tenga el conocimiento de su significado. Ser empático puede darte la oportunidad de reflexionar y ponerte en el lugar del niño para comprender mejor qué es lo que está sintiendo, conectar con él y trabajar en equipo, hacer que se sienta comprendido y valorado, lo que ayuda a elevar su autoestima. Para que esta herramienta sea efectiva debes ponerla en práctica e ir desarrollando la habilidad para lograr ponerle el ejemplo a través de tus propias palabras.

6. Apóyalo siempre en sus decisiones

La independencia que va logrando un niño empieza por tomar sus propias decisiones. Contar con tu apoyo y afrontar los resultados lo ayudará a comprender que no está solo y que estás ahí para acompañarlo sin importar las circunstancias. Explícale las ventajas y desventajas que tiene cada una de sus opciones, y analicen juntos lo que obtuvo de cada decisión. Permitir que él elija qué es lo que quiere hará que sea un adulto consciente de sus elecciones.

7. Mantén un contacto físico

El contacto físico es fundamental para un niño desde su nacimiento y, posteriormente, tiene mucho peso en su desarrollo. Con el crecimiento es común que los abrazos, las caricias y los besos disminuyan entre padres e hijos, pero estas acciones son necesarias para que el niño incremente su seguridad y confianza, y aprenda a iniciar este contacto con otras personas de su alrededor, sin que le parezca algo extraño. Mientras más muestras de afecto existan en casa, tu hijo estará más alegre y cómodo, pues se sentirá querido y valorado, y eso generará una sensasión de bienestar y emociones favorables.

8. Haz que tenga conciencia de sí mismo

Si cuestionas a un niño sobre qué piensa de su comportamiento inadecuado es problable que recibas un “no sé” como respuesta, porque muchas veces en realidad no sabe por qué hace las cosas. Al escuchar de manera frecuente las mismas preguntas, los niños pueden desarrollar la habilidad de inventar cualquier excusa que les parezca digna ante la situación. Lo más recomendable es que tu hijo identifique qué es lo que hizo, las consecuencias de sus acciones, qué pudo haber hecho distinto y qué habría obtenido de actuar diferente.

9. Motívalo a alcanzar sus objetivos

Cuando los niños comienzan a establecer algunas metas tienen la oportunidad de desarrollar su autoestima y mejorar su confianza, pues le dan un propósito a su vida. Fortalecen su toma de decisiones y su enfoque. Enseñarles a cumplir objetivos pequeños de manera continua puede favorecer a su futuro. Como padre, es importante que lo motives y lo apoyes para que crea que puede lograr cualquier cosa que se proponga o sueñe si trabaja lo suficiente para conseguirlo. Establezcan juntos la meta y guíalo para que descubra cuáles son los pasos para alcanzarla. Celebra sus logros y acompáñalo cuando no lo consiga, pues es fundamental que aprenda que a veces no se tienen los resultados exactamente como se desean, pero que de eso también puede aprender.

10. Acompáñalo en la solución de sus problemas

Ver a tus hijos meterse en problemas y enfrentarlos no es la experiencia más grata. Tu instinto de protección se incrementa y no puedes controlarte, pero es importante que permitas que el niño tome las riendas y descubra cómo puede solucionarlo. Acompáñalo en el proceso sin tomar el control del conflicto. De esta manera él se volverá independiente y con el tiempo fortalecerá su toma de decisiones. No dejes de comunicarte con él y mostrarle tu apoyo, sin entrometerte más de lo que él te permita. Hazle saber que no está solo y que no importa el problema que tenga, pues pueden estar juntos para afronarlo.

¿Cómo haces para desarrollar la inteligencia emocional de tu hijo? ¿Qué más agregarías a esta lista? Cuéntanos en los comentarios.

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