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10 Hábitos de crianza que han ido adaptándose a los nuevos tiempos (algunos cambiaron para bien)

De chicos, fuimos educados con ciertas reglas y hábitos que han cambiado a lo largo del tiempo. Algunas de las costumbres que eran comunes hace años se han replanteado, algunas para bien y otras para mal. Ciertas conductas que pensábamos eran correctas, no lo son ahora, y otras cosas que pensábamos nos facilitarían la vida se han convertido en dañinas para nuestros pequeños.

En Genial.guru, comparamos algunos de esos hábitos y conductas para ver cómo han cambiado desde la época en que éramos chicos hasta la actualidad.

1. Recámaras separadas vs. recámaras compartidas

Antes, lo ideal era que cada miembro de la familia tuviera su recámara con la que se creía se lograba una independencia y una madurez muy importantes para el niño.

Sin embargo, tener una recámara compartida también tiene beneficios que pueden ser igual o más importantes que los anteriormente señalados. Nuevos estudios demuestran que compartir la recámara con un hermano ayudó a los niños en diversas áreas: se vuelven más empáticos, mejores compañeros, los padres y los hijos duermen mejor, y los ayuda a formar lazos más fuertes con sus hermanos.

2. Ducharse juntos vs. ducharse por separado

Antes era común meter a los niños juntos a la regadera o tina para que se ducharan juntos. Aunque esto era práctico y facilitaba la experiencia del baño, se ha demostrado que puede tener consecuencias psicológicas.

Expertos han señalado que los niños desarrollan su propio sentido de la privacidad a diferentes edades; desde los 4 años, un niño ya puede comenzar a sentir vergüenza y curiosidad por el propio cuerpo, por lo que se recomienda que no comparta la regadera con otros niños para prepararlo para cuidar su propia intimidad.

3. Tomar siestas durante el día vs. tener momentos de descanso

Durante mucho tiempo se pensó que todos los niños debían tener siestas durante el día para que descansaran apropiadamente.

Actualmente, expertos en el sueño consideran que cada niño es diferente y, aunque hay algunos que necesitan dormir durante el día, hay otros que ya no lo necesitan, y tomar esas siestas diurnas podrían afectar su sueño en la noche. Se recomienda evaluar a cada niño con la ayuda de un pediatra para no dormirlo en el día si no es necesario, pero sí darle la oportunidad de descansar haciendo actividades lúdicas.

4. Comida casera vs. comida procesada

Cuando los niños no querían comer de todo ni probar nuevas cosas, se solía adquirir comida preparada o precocida que tenía la peculiaridad de tener formas y colores divertidos que facilitaban la aceptación.

Ahora existen opciones de comidas sanas que con un poco de imaginación se ven igual de divertidas y que pueden satisfacer al niño más exigente.

5. Juegos tecnológicos vs. juegos de ingenio

Durante los últimos años, y con el auge de los teléfonos inteligentes y las tablets, estos se han convertido en los sustitutos de los juguetes de antaño que servían para distraer a los niños y hacer volar su imaginación y sus habilidades. Los dispositivos electrónicos se han vuelto los juguetes modernos.

Sin embargo, hay padres conscientes de que la adicción a la tecnología puede comenzar a temprana edad y han comenzado a regresar a los juegos de antes, aquellos que permitían desarrollar su ingenio y sus habilidades motoras. Aunque también se han desarrollado juegos y videos más educativos, varios padres están regresando a los juegos analógicos.

6. Ir al cine vs. ver películas en plataformas en línea

Muchos padres han cambiado la forma de ver películas con sus hijos. Antes, la única opción para ver un filme de temporada era acudir al cine o esperar a que saliera en un formato casero.

Actualmente, la mayoría de las películas se lanzan en cinemas y en plataformas de contenido en línea. Según un estudio, cada vez son más los padres que aprovechan eso para hacer la experiencia de ver una cinta una actividad familiar en la que convierten la sala de estar en una sala de cine en la que todos pueden participar.

7. Castigos antes vs. castigos ahora

Durante muchos años se pensó que el castigo físico era la mejor manera de educar a los niños, y durante nuestra niñez varios de nosotros fuimos educados de esa manera por nuestros padres y maestros.

Gracias a las nuevas teorías psicológicas, esta práctica ya no está en uso, los psicólogos recomiendan reemplazar este tipo de castigos, y otros, por un diálogo abierto y comprensivo entre padres e hijos. En este tipo de crianza se educará a los niños de las consecuencias lógicas y naturales de sus conductas que los hará sentirse bien consigo mismos y tener confianza para tomar decisiones en el futuro.

8. Tiempo frente a una pantalla antes vs. ahora

Con la llegada del internet y los videos en línea, los niños han aumentado considerablemente el tiempo que pasan frente a una pantalla. Antes, cuando no había internet, los niños pasaban poco tiempo sentados frente a la TV.

Se estima que los niños en países como Estados Unidos pasan hasta 7 horas del día frente al televisor, smartphones y tablets. Lo ideal es reducir este tiempo frente a las pantallas de 1 a máximo dos horas en niños mayores de 2 años. Para poder lograrlo, se debe predicar con el ejemplo y procurar buscar actividades que los alejen de las pantallas.

9. Libros leídos antes vs. ahora

Con el aumento de los dispositivos electrónicos, como pantallas, teléfonos y más, se ha visto un decremento del porcentaje de lectura que hace un niño solo por diversión. En un estudio hecho en Inglaterra se ha demostrado que con el paso de los años el porcentaje de niños que leen va disminuyendo.

En 2012, se reportaba que el porcentaje de niños que leían por placer era del 56 %, pero en 2020 se redujo a un tercio; para el año 2025, se estima que, si continúa la tendencia, la cifra bajará hasta un 25 % entre niños de 8 a 10 años. Pero aún hay esperanza, en el último año se ha reportado un aumento en las ventas de libros para niños que esperamos pueda revertir esa tendencia y crear una nueva generación de lectores.

10. Horas de sueño antes vs. ahora

En un estudio realizado en 2019 se encontró que solo el 48 % de los niños en los Estados Unidos dormía 9 horas o más durante la semana. Se recomienda que un niño duerma de 9 a 12 horas cada noche para poder tener un buen desarrollo intelectual y un mejor desempeño en la escuela.

En otros estudios se ha encontrado que la luz azul que emiten ciertos aparatos electrónicos, como televisiones, celulares y computadoras, tiene efectos en el cuerpo, porque entre otras cosas, bloquea la secreción de melatonina que es necesaria para tener buen descanso. El incremento en el uso de las pantallas por parte de los niños provoca que se vean afectadas sus horas de sueño, lo que puede repercutir en su aprovechamiento académico y puede tener consecuencias en su desarrollo intelectual.

¿Qué cambios has notado en la forma de educar a los niños de ahora que no les tocaron a ti o a tus hijos?

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