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6 Errores de crianza que impiden que los niños se conviertan en adultos autosuficientes

Todos, incluso los padres más especializados y cariñosos, somos personas que podemos cometer un error guiándonos por nuestras buenas intenciones. La falta de autosuficiencia de las generaciones más jóvenes, según The Varkey Foundation, preocupa al 42 % de los papás de todo el mundo.

En Genial.guru decidimos identificar qué decisiones y actitudes de los padres no preparan a un niño para la vida adulta.

1. Síndrome del perfeccionismo

Siendo adultos, entendemos que las personas son imperfectas y pueden cometer errores. Pero es precisamente este derecho el que muchos padres, a veces con las mejores intenciones, les quitan a los niños. Su hijo debe ingresar a una de las mejores universidades del país, lo que significa que lo preparan con anticipación para eso, ¡y ni hablar de fallar en los exámenes! Desafortunadamente, este enfoque no siempre beneficia al niño, ya que puede generarle miedo al fracaso, junto con el deseo de obtener las mejores calificaciones.

Muchos adultos luchan con el síndrome del perfeccionismo, y no todos eran alumnos excelentes en las escuelas. Pero si el miedo de equivocarse paraliza al niño antes de un examen, intenta que imagine lo peor. ¿Repetir los exámenes? No es algo tan aterrador como parece.

2. Comparación con otros niños

“Lo hiciste peor que María, intenta ser mejor que ella”, y “Lo hiciste peor que ayer, la próxima vez sé más atento” son posturas absolutamente opuestas, incluso si a primera vista se ven iguales. La primera formulación supone una comparación con el éxito de otras personas y, como resultado, la dependencia del triunfo o fracaso de alguien más. Resulta que, si “María” de repente comete un error, entonces el chico tampoco debe esforzarse mucho. ¿Y si, por el contrario, supera al niño en todos los aspectos, entonces es imposible que sus padres lo elogien algún día?

Pero la segunda frase no provoca la envidia infantil hacia los logros de otros y lo ayuda a ver su propio progreso: incluso si el día de hoy tu hijo no pudo llegar a la cima, el hecho de que ya haya logrado tocarla es su mérito.

3. No lo necesitas

Debido a su experiencia, los padres suelen saber mejor en dónde va a fracasar su hijo y qué aficiones tiene que probar. Pero cuando se trata de intereses, un enfoque democrático ayudará a mantener la confianza. “No iremos a la escuela de música, ya que afectará tu postura. Te inscribiremos en la escuela de baile, tu espalda se pondrá más recta”, es un ejemplo de ello. La independencia comienza en donde aparece la libre elección. La falta de interés en las aficiones del niño y el desprecio de sus emociones provocarán problemas en la edad adulta.

4. “Nosotros” tóxico

Muchas personas están familiarizadas con la frase irónica “Ya hemos comido” (y otras), pero, en realidad, ese “nosotros” a veces se esconde de manera astuta incluso de los padres. Respondiendo a las preguntas planteadas al niño por él, no le permitimos expresar su opinión. Corriendo para ayudarle en su primer fracaso, lo privamos de la oportunidad de hacer frente al obstáculo y obtener una experiencia invaluable.

“Nosotros” se manifiesta en el deseo de mirar el diario personal del niño, mantener su habitación abierta, decidir qué camiseta se va a poner y otros cuidados tóxicos cuando la personalidad del pequeño se percibe como una extensión de las aspiraciones o ambiciones de los padres. Sin embargo, no todos los papás saben admitir esto.

5. Golpe a la autoestima

Los científicos han demostrado que el nivel de autoestima de un niño depende en gran medida de la educación. La mayoría de los padres no quieren derribar el suelo bajo sus pies, pero puedes inspirarle un sentimiento de inferioridad o impotencia no solo diciéndole “Eres tonto”, “No te quiero más” y “No sabes hacer eso”.

A veces, un suspiro de decepción o una cara de descontento de un padre indican con más elocuencia que cualquier palabra que el niño no estuvo a la altura de sus expectativas. En momentos difíciles, cuando un pequeño pierde, fracasa o tropieza, es especialmente importante estar de su lado y no en el papel de juez.

6. Sentimiento de culpa

El hábito de asumir mucha responsabilidad y experimentar un sentimiento de culpa es tóxico para un niño. Aún peor es cuando este se siente “culpable” de las relaciones fallidas de los padres, de la juventud arruinada de alguien y otras circunstancias que están completamente fuera de su control. Pero otros fallos de los padres también el mismo efecto, solo que en una “dosis” más pequeña. Por ejemplo, la reacción a un acto típico infantil como romper algo. Pueden buscar juntos una manera de arreglar lo que hizo el niño, o puedes montar un escándalo y ocuparte de las consecuencias de las travesuras infantiles. Haciendo esto, el pequeño no aprenderá ninguna lección y, en el mejor de los casos, solo entenderá que se equivocó en algo.

Estaremos encantados si nuestra lista no te recuerda a alguna relación de tu vida, tanto con tus padres como con tus hijos. Tal vez puedas completarla o refutar algunos puntos basándote en tu propia experiencia. Comparte tu opinión en los comentarios: puedes ayudar a alguien a dar el paso correcto, a deshacerse de un complejo infantil o a comprender mejor la otra cara del conflicto eterno “padres vs. hijos”.

Ilustrado por Alice Perkmini para Genial.guru
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