Algunos posibles motivos por los cuales los bostezos se propagan entre los humanos y ciertos animales

Cuando alguien bosteza cerca de ti, es muy probable que también te den ganas de bostezar. Sin embargo, los científicos durante mucho tiempo han sostenido una discusión acerca de si ese fenómeno se da por contagio o por empatía.

Esta vez, Genial.guru te explica por qué los bostezos parecen ser contagiosos en los humanos y en ciertos animales.

Por qué bostezamos

Bostezar es una acción natural que todos realizamos, y que normalmente se asocia con la fatiga, el cansancio e incluso el aburrimiento. Todavía no se sabe con certeza cuál es su función o qué efectos tiene sobre el cuerpo, pero lo que sí se sabe es cuándo podría desatarse; por ejemplo, cuando estás hablando de bostezos o cuando escuchas y/o ves a alguien bostezando.

En un estudio publicado en el 2013 por el Diario Internacional de Investigación y Medicina Básica Aplicada, se sugirió que el bostezo ayuda a enfriar la temperatura del cerebro. Según esta investigación, la apertura de la boca (particularmente en el maxilar) provocada al bostezar podría facilitar la llegada de aire al cerebro, lo que genera una disminución de la temperatura.

Aun así, todavía no hay una respuesta completamente comprobada que explique el propósito del bostezo.

Propagación de bostezos por contagio o empatía

Cuando alguien está bostezando, a los pocos segundos sentimos ganas de hacerlo también, solo que podemos tratar de contenerlo, pero muchas veces es difícil. Así como no hay todavía una explicación acerca del propósito del bostezo, tampoco hay un consenso sobre la causa de su propagación. La opinión está dividida en dos: algunos consideran que esa transmisión del bostezo se da por empatía y están quienes creen que sucede por contagio.

De acuerdo con un estudio de la Universidad de Nottingham, los bostezos se contagian entre las personas por una reacción de imitación que tiene una base neurológica. Según lo que algunos científicos observaron, la transmisión del bostezo corresponde a un caso de ecofenómeno, es decir, acciones involuntarias repetitivas por imitación; algunos ejemplos son la ecolalia (imitación de sonidos) y la ecopraxia (imitación de acciones).

Si bien aún no se conoce la fuente neural del ecofenómeno, los investigadores lograron ver que cuanto más se intenten frenar las ganas de bostezar por transmisión, mayor será el ansia de hacerlo.

Por otro lado, tal como ocurre en el caso de los perros, es mucho más probable que bostecemos cuando estamos en compañía de seres queridos. La propagación se da principalmente con familiares directos, luego con amigos y en menor medida con desconocidos.

Esta fue la observación que se realizó en un análisis de la Universidad de Pisa, que sugiere que la propagación del bostezo está más ligada a la empatía.

Sin embargo, el debate todavía no está resuelto, ya que como el bostezo es provocado por muchos motivos, es casi imposible encontrarle una razón psicológica y/o médica, tal como se explica en un estudio hecho en la Universidad de Viena. En él se destaca que si bien el hecho de bostezar es completamente involuntario, también existe una variable social en esa acción.

Por lo tanto, si bien en otras investigaciones se ha tratado de ligar ambos factores, la empatía y el contagio, no hay suficientes evidencias de que exista esa relación. Es por eso que este estudio indica que aún es necesario indagar mucho más para que esa relación sea factible.

Para apoyar esta idea, una investigación hecha en el 2017 sugiere que el bostezo se transmite no por empatía, sino más bien por percepción sensitiva. El experimento se centró en las reacciones emotivas de las personas a la hora de la inducción del bostezo. Entre los resultados se vio que las mujeres son más susceptibles a contagiarse de un bostezo y que tienen mayores probabilidades de bostezar al detectar sus signos.

Este estudio respondió a la relación que existe entre trastornos como el autismo y la poca frecuencia de bostezos ligada a la falta de empatía. Por lo tanto, en el experimento se reunió a personas sin diagnóstico de estos trastornos y se pudo ver que la percepción sensitiva parecía ser mucho más acertada que la empatía en cuanto a la propagación de los bostezos.

El contagio del bostezo en los animales

Los seres humanos no somos los únicos que bostezamos; dentro del reino animal, también existen los bostezos y por varias razones, además del cansancio o del sueño. En lo que concierne al contagio de bostezos, se sabe que se da entre chimpancés, babuinos y perros, por el momento.

Por ejemplo, en los perros no necesariamente es un signo de cansancio, porque también puede ser una señal preliminar de estrés o un mecanismo de relajación, todo depende del contexto en el que veamos al perro.

Sin embargo, un estudio de la Universidad de Tokio sugiere que el bostezo de los humanos también es contagioso para los perros. Allí se observó que es mucho más probable que los perros bostecen inmediatamente después de su dueño a que lo hagan con una persona desconocida.

Los estudiosos también observaron que estos bostezos contagiosos entre los caninos se dan si su dueño bosteza genuinamente. Esto se debe a que vieron que los canes bostezaban menos si observaban a una persona con la boca abierta sin un bostezo aparente, lo cual comprueba que el bostezo en ellos sí se da por contagio y no tanto por empatía.

Los expertos siguen investigando para resolver este enigma que aún no tiene una respuesta acertada. ¿Piensas que los bostezos son contagiosos o empáticos?

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