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Especialistas explican cómo hacer para que tu pequeño duerma en su propia cama sin sentirse inseguro

Lo sabemos, es sumamente tierno y acogedor que los bebés duerman con mamá y papá mientras son pequeños, pero la etapa en que deben aprender a dormir solos en su propia cama es inevitable. Llega un momento en que crecen y el espacio se reduce para todos, de tal manera que la comodidad indispensable para dormir bien se vuelve imposible de conseguir.

Si eres papá o mamá y te encuentras viviendo esta etapa de cambio, Genial.guru reunió para ti algunos consejos de especialistas para lograr que tu pequeño duerma en su propia cama.

La edad ideal no existe

Los expertos aseguran que los niños desarrollan el sentido de independencia para dormir por sí solos. Iván Carabaño, Jefe de Pediatría del Hospital Universitario Rey Juan Carlos de España, pone énfasis en que la edad depende de la cultura: “En algunos países orientales, como Japón, los pequeños comparten el espacio por la noche con sus padres hasta los 5 o 6 años, y en España los mandamos a otra habitación cuando son lactantes. Hay una tendencia innata a dormir en compañía. Si a los adultos nos consuela el abrigo social, con más razón en el caso de un niño, que es más vulnerable”. Así que únicamente hay que considerar las posibilidades y complicaciones familiares/personales, y entender que el momento llega cuando el sueño y la comodidad de los que comparten la cama están en juego.

Lo cierto es que sí o sí es algo que debe suceder: “Que el niño se acostumbre a dormir en su cama es beneficioso para su desarrollo. Dormir solo lo ayudará a dominar sus miedos y podrá aprender a ser independiente”, comenta Celia Rodríguez, psicóloga y psicopedagoga, y advierte que dejar que los niños duerman con sus padres diariamente podría provocar efectos contrarios al sentido de independencia: “Dormir con los niños de vez en cuando es una experiencia positiva y contribuye a reforzar los vínculos afectivos. Sin embargo, cuando deja de ser algo esporádico, puede producir el efecto contrario”. Ella considera que si un niño de 7 años continúa durmiendo con sus padres, es fundamental que acudan a terapia para que esta situación no afecte su desarrollo.

Hacer la transición progresiva y no forzada

Silvia Cámara Barrio, psicóloga clínica, aconseja dar pequeños pasos progresivos para lograr que los niños duerman en su propia cama con la intención de evitar generar problemas afectivos en los pequeños, como miedo, inseguridad o un sentimiento de abandono. Celia Rodríguez coincide en que el proceso debe ser paso a paso para lograr un desarrollo positivo que lleve al pequeño a la independencia y al manejo de emociones como el miedo: “Para que este desarrollo sea positivo, tendrá que seguir su ritmo y producirse de forma gradual”.

La psicoterapeuta Amy Morin también recomienda hacer el cambio de forma escalonada: “Puedes decirle a tu hijo que puede dormir en tu habitación, pero solo; puede ser con su colchón en el suelo. O puedes dormir en su habitación con él hasta que se sienta un poco más cómodo. Luego, hacer la transición lentamente para que duerma solo en su cama”.

Conocer y validar sus miedos

Amy Morin destaca la importancia de validar los sentimientos de los niños y de ser empáticos con ellos. Así, es mejor no decirles: “No tengas miedo” y reemplazarlo por algo como: “Sé que te sientes asustado, pero estoy seguro de que eres muy valiente (fuerte, independiente, etc.) y eres capaz de quedarte en tu propia cama aun cuando te da miedo, te darás cuenta de que realmente no hay nada que temer”.

De acuerdo con Gwen Dewar, doctora en psicología, se puede enseñar a los niños a enfrentar sus miedos a través de juegos, como juegos de roles en los que alguien más será la persona temerosa y ellos tendrán que ser los “adultos” que reconforten. O bien, crear historias en las que el protagonista enfrente sus temores a través de una técnica diseñada para hacer que los niños tengan menos miedo de manera progresiva: “Si su hijo les tiene miedo a las arañas, puede agregar una araña muy pequeña y no amenazante a la historia (una que mantenga su distancia del héroe). El héroe responde practicando con éxito el manejo del miedo. Si esta historia no angustia a su hijo, puede intensificar el elemento aterrador en la siguiente historia, tal vez haciendo que la araña se acerque. De esta manera, puede desensibilizar gradualmente los miedos de su hijo”, explica.

Identificar sus emociones desde sus actitudes

Silvia Cámara afirma que uno de los consejos más prácticos para ayudar a los niños a dormir en su propia cama es identificar “las características del niño, sus necesidades, miedos e inquietudes”, que pueden ser producto de problemas en la escuela, algún rompimiento familiar o cualquier otra cosa a la que debamos estar atentos.

Carla Valverde aconseja prestar atención a las actitudes del pequeño para que no se sienta presionado por el cambio, ya que podría sufrir episodios de estrés, berrinches u orinarse en la cama como comportamiento de defensa. La psicopedagoga Celia Rodríguez recomienda acudir con un especialista para tratar cualquier tipo de trastorno, de ser necesario, y hablar con el pequeño sobre lo que siente para identificar los límites de lo normal y los problemas que podrían necesitar atención.

Crear una rutina de sueño

Muchos expertos coinciden en que crear una rutina de sueño es clave para acostumbrar a tu pequeño a dormir en su propia cama. Carla Valverde, por ejemplo, sugiere que esta rutina puede consistir en “ponerse la pijama, lavarse los dientes, contar un cuento o cantar una canción, besos y despedidas”, o quizá puede ser un baño antes de ir a la cama, cada quién puede establecer su propia rutina con actividades que preparen al niño para la relajación y la seguridad a la hora de dormir.

Vincent Iannelli, médico pediatra, recomienda considerar ciertos aspectos al momento de crear una rutina de sueño.

Hacer:

  • Incluir higiene bucal (limpiar encías para un bebé o cepillarse los dientes para un niño mayor)
  • Debe ser una rutina corta de 10 a 15 minutos
  • Considerar la edad del pequeño
  • Llevarlo al baño
  • Comprender el llanto del bebé y no dejarlo llorar toda la noche

No hacer:

  • Permitir actividades estimulantes como jugar videojuegos o ver TV
  • Suponer que los malos hábitos de sueño se superan sin prestarles atención
  • Generar malos hábitos para conseguir que el niño duerma, como frotarle la espalda o dejar la TV encendida, que a la larga podrían resultar contraproducentes
  • Permitir que el pequeño extienda la rutina de sueño con llamadas constantes a papá o mamá
  • Darle estimulantes como cafeína, azúcar o teína

Ser consistentes y siempre llevarlos a la cama

De acuerdo con el libro Todos a la cama, escrito por el neuropsicólogo Álvaro Bilbao, la decisión de llevar a los niños a su propia cama dependerá exclusivamente de los padres, por lo que es necesario ser muy claros y firmes al respecto. Es muy importante evitar a toda costa las excepciones, la clave estará en llevar siempre al pequeño a su propia cama. Bilbao hace énfasis en hablar con el niño para entenderlo y respetar sus necesidades: “Cuando llegue el visitante nocturno, podemos preguntarle si necesita algo. Puede que el niño quiera hacer pis o le duela algo”.

La psicóloga Carla Valverde coincide en que cuanto más firmes sean los padres al llevar al niño a su propia cama, más lo ayudarán a que venza sus miedos. No hace falta regañarlos, lo más recomendable es acompañarlos de vuelta a su habitación y quedarse con ellos hasta que vuelvan a dormirse; progresivamente, los niños dejarán de despertarse por la noche para ir con sus padres. “Si el niño se levanta y va directamente a nuestra cama, lo acompañaremos a la suya y será allí donde lo calmaremos y le haremos compañía”, recomienda la doctora Silvia Cámara.

Adecuar la habitación a su gusto y sus necesidades

Silvia Cámara aconseja crear un espacio propio para el pequeño en el que se sienta “seguro y protegido”. Decorar la habitación con sus colores y personajes de caricatura favoritos, e incluirlos dentro de la remodelación, hará que los niños creen un vínculo especial con ese espacio. La especialista también recomienda cuidar la temperatura de la habitación, la textura de la cama y los ruidos del exterior para crear un ambiente acogedor.

Por su parte, Amy Morin destaca la importancia de crear un ambiente apto para que el niño duerma, el cual, dice, puede ser diferente para cada pequeño. La idea es probar con diferentes opciones, como música relajante a la hora de la rutina o una luz tenue. Iannelli aconseja hacer uso de cortinas opacas que oscurezcan la habitación por completo y agregar una luz tenue para contrarrestar el temor a la oscuridad.

Objetos de seguridad o quitamiedos

Seguramente has visto que algunos niños pasan años abrazando el mismo peluche, o durmiendo con la misma cobija, esto es porque se convierten en sus “objetos quitamiedos”, lo que los especialistas llaman “objetos de seguridad”. Carla Valverde hace énfasis en que no debe forzarse a los pequeños a soltar al osito de peluche al dormir, al contrario, podemos fomentar “el cariño hacia un osito, una manta, un atrapasueños o una lamparita de luz para ayudar a los niños a no sentirse solos durante la noche”.

En vez de retirarle estos objetos de seguridad, los especialistas recomiendan incluirlos en la rutina de sueño para disminuir el estrés y la ansiedad que le puede provocar el desapego de papá o mamá cuando finalmente comience la transición para dormir solo. Estos objetos brindan la seguridad que al pequeño puede hacerle falta.

Reforzar la independencia durante el día

Lograr que tu pequeño duerma en su propia cama va más allá de enseñarle a ser independiente por las noches; el cambio debe ser evidente en cada hora del día. Para eso es necesario mostrarles que están creciendo y que ahora pueden ayudar más con las tareas de la casa. Valverde recomienda otorgarles obligaciones de acuerdo con la edad, como vestirse solos, comer y ordenar sus juguetes; así, “adquirirán autonomía y confianza en sus propias capacidades” y aprenderán a estar solos en distintos momentos del día.

Recordarles el cariño y la unión familiar

“El calor y la firmeza no están reñidas”, explica la psicóloga infantil Nuria García. Es muy importante enseñarle al pequeño que el amor de papá y mamá no se terminará porque deba aprender a dormir en su propia cama. Transmitirles confianza y cariño es imprescindible para que todos los niños se animen a hacer cosas nuevas; “reforzar su autoestima marcándoles pequeños objetivos y retos que deben conseguir” hará que el cambio se produzca más rápido.

El psicólogo Rafael Guerrero advierte que para evitar que el niño “se sienta expulsado del sistema familiar, o entienda el mensaje como ‘ya no me quieren’”, será crucial mantener un trato de delicadeza, paciencia y mucho amor. “Es importante que los padres hablen mucho con el menor y le transmitan que el cariño de mamá y de papá no está en juego. Que el hecho de que duerman en otra habitación no significa en absoluto que no lo quieran”. Tener momentos de unión familiar en el sillón, jugar algún juego de mesa, ver películas o cocinar un postre juntos son actividades sencillas que significan mucho para un niño.

Nos encantaría saber cómo es tu pequeño, ¿independiente o más bien apegado? ¿Cariñoso o un poco huraño? ¿Cómo es él o ella y cuáles son los retos que como padre o madre enfrentas?

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