Por qué es importante que tus hijos tengan amigos y cómo ayudarlos a conseguirlos

Tener amigos no solo es contar con personas que te acompañan en la vida, sino que también son quienes nos ayudan a progresar como seres humanos. Hacer amistades desde la niñez es muy importante, ya que impacta en muchas áreas de nuestra construcción personal y sienta las bases de lo que seremos en un futuro.

Genial.guru quiere contarte algunas razones por las cuales la amistad es uno de los valores más necesarios cuando una persona empieza a socializar, además de darte algunos consejos por si tus hijos necesitan un poco de apoyo en esta cuestión.

1. Etapas de la amistad

El sentido de la amistad no es el mismo dependiendo de las diferentes edades. Para empezar, debemos diferenciar sus características:

  • Hasta los 2 años: En la guardería, los niños aprenden a esperar su turno y a respetar los juguetes y espacios de los demás. De esta manera, la vivencia colectiva enseña la noción del grupo y el intercambio con el otro, aunque la relación niño a niño sea por curiosidad y no tanto por vínculo afectivo.
  • De los 2 a los 3 años y medio: En esta edad ya son capaces de elegir a sus amigos por preferencia, ya sea porque les gustan los mismos juguetes o porque sus madres son amigas. Poco a poco comienzan a dejar su egocentrismo para respetar la intervención de sus pares en las actividades y se amoldan al rol que se les asigna.
  • De los 4 a los 6 años: Aunque ya tengan preferencias, los amigos se hacen porque sí, simplemente porque se caen bien, pero sin ningún fundamento más profundo. Es por eso por lo que una separación (por ejemplo, un cambio de escuela o ciudad) no suele tener consecuencias profundamente negativas en sus vidas.
  • Desde los 7 años: El pensamiento lógico ya está instalado y, por ende, también la aceptación de los roles y las reglas de convivencia. Aquí surgen los grupos de amistades que podrían durar toda la vida.
  • Desde los 8 años: La figura del mejor amigo aparece y los lazos se vuelven más estrechos. En esta etapa, la amistad ya tiene más significado porque los niños entienden su sentido y comienzan a ver sus beneficios.

2. Ayuda a encontrar la identidad

Aunque digamos que los amigos son hermanos de otra madre, no dejan de ser personas ajenas a nuestro entorno familiar y pertenecen a otro grupo social. Esta diferenciación influye en el tipo de relación que tenemos con las personas, cómo nos ven los demás y nosotros mismos, pues los amigos, al ser más honestos de lo que podrían ser los familiares, nos ayudan a percibir nuestras virtudes y defectos, reafirmando así nuestra identidad.

Según la Dra. Elizabeth Hartley-Brewer, “esto es especialmente importante cuando los niños alcanzan la edad de siete u ocho años y se someten a importantes cambios cognitivos, lo que les hace desarrollar su propio sentido de identidad por separado de sus familias”.

3. Ayuda a tener éxito social futuro

Hacer amigos en la infancia no solo es diversión, sino también es aprender a estar en contacto con el entorno y, por lo tanto, adquirir habilidades sociales desde el comienzo. Las interacciones que se tienen en los primeros años son muy importantes, ya que serán formadoras de modelos de socialización para las relaciones que la persona tendrá en el futuro.

Según investigaciones, sin las enseñanzas básicas que nos brinda la amistad, como la colaboración y la intimidad, los niños no podrían desarrollar las habilidades necesarias para tener relaciones adultas exitosas. Por lo tanto, la falta de amigos repercute no solo en la salud psicológica de la infancia, sino que es el pilar de las interacciones victoriosas en la adolescencia y adultez.

4. Favorece la habilidad de entender al otro

Al estar en contacto con amigos se puede conocer a todo tipo de personas distintas y, por lo tanto, ver y comprender muchas perspectivas. Estar sumergidos en un mundo de diferencias ayuda a negociar, resolver conflictos y encontrar puntos de encuentro que garantizarán interacciones sanas y positivas.

Se ha demostrado que los niños que no hicieron amigos en la primera infancia no son tan capaces de entender a los demás, por lo que, al ingresar a la escuela, hacer y mantener amistades puede resultarles más difícil.

5. Ayuda a modelar su comportamiento

Si alguna vez has escuchado la frase “los niños absorben todo como una esponja”, debes saber que es totalmente acertada, ya que, según afirma la maestra y psicopedagoga María José Roldán, “primero miran y observan, después aprenden y por último imitan”. Y el primer lugar donde lo hacen es en el hogar. Por eso es importante que los adultos sean buenos referentes.

Esas enseñanzas se trasladarán al plano social. Por eso, al socializar con niños de su edad que han construido su carácter en sus propios entornos familiares, pueden ver todo tipo de personalidades y comportamientos que también pueden tomar como modelos. Tener distintos amigos podría ayudarlos a adquirir habilidades y características que se trasmiten al estar en contacto con los demás.

6. Cómo afecta el rol de los padres

La socialización de los niños no depende solo de sus ganas y personalidad, sino que el accionar de los padres también influye en la manera en que sus hijos se relacionan con el mundo. Según explica la psicóloga Ana Muñoz, los pequeños que tienen buena relación con sus padres son más populares, ya que el enseñar desde el razonamiento, colaboración, estimulación y no desde el castigo les ayuda a integrarse con más confianza a los grupos.

7. Qué hacer como padres

Hacer amigos puede resultar más complicado para algunos niños, pero los padres pueden ayudar a que esa situación se revierta. Expertos sugieren:

  • Prepararlos desde casa: A través del juego familiar se puede demostrar que jugar con amigos es hacer lo mismo que están haciendo con los padres en ese momento, y que un amigo esperará ese tipo de comportamiento por parte del otro.
  • Hablar con sus maestros: La psicóloga Mary Rooney recomienda hablar con los docentes de tu hijo. Esto puede darte un plano más claro sobre sus interacciones con sus compañeros y sugerir con cuáles considera que se podría relacionar mejor.
  • Incentivar la actividad extraescolar: La Dra. Rachel Busman sugiere también proponerles a los pequeños que hagan actividades fuera de la escuela para reducir su ansiedad e incluso ensayar antes de liberarlos solos ante una situación social que pudiera ponerlos nerviosos. Por ejemplo, llevarlos a fiestas de cumpleaños o reuniones con personas son buenas opciones para adentrarlos en ese mundo.
  • Predicar con el ejemplo: La educación primero viene desde el hogar. Por eso, que te vean con tus amigos los ayudará a que identifiquen, normalicen y valoren ese tipo de relación.
  • Prestarles atención cuando la necesiten: Aunque no puedas atender a tus hijos en ese momento, puedes decirles que en cuanto termines estarás con ellos, así no se sentirán ignorados y sabrán que si son importantes para ti, también pueden serlo para los demás.
  • Facilitar la socialización: Deja que lleven a sus amigos o compañeros de clase a casa, o júntate con otros padres para que los hijos puedan sociabilizar entre sí.

¿Cómo les enseñas el valor de la amistad a tus hijos? ¿Por qué crees que esto es importante para su futuro?

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