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Por qué los padres actuales les prestan mucha más atención a los niños que los papás de la generación X

Si en los recuerdos de tu infancia aparece la imagen de tu papá con la misma frecuencia que la de tu mamá, entonces tuviste mucha suerte. Desafortunadamente, no todos los padres solían prestarles suficiente atención y afecto a sus hijos. Sin embargo, estudios han demostrado que, con el paso del tiempo, la situación comenzó a cambiar.

En Genial.guru nos preguntamos por qué hay tantos niños en nuestra generación que no pueden presumir de tener relaciones ideales con sus padres maravillosos, pero duros, y por qué los papás modernos tienen una unión más fuerte con sus hijos.

Los hombres pueden mostrar sus emociones

“Yo: Cariño, ven y dale un beso a papá. Debe irse a trabajar.

Jazzy: Está bien, pero déjame pintarte la cara.

Yo (riendo): Definitivamente no, tengo que ir a trabajar. Ahora ven y dame un beso.

Jazzy (mirándome con los fascinantes ojos azules de su madre): Pero papá, necesito pintarte la cara para el trabajo.

Yo: De acuerdo, pero asegúrate de elegir colores masculinos que resalten mi robustez”.

Durante mucho tiempo, en la sociedad dominaron los estereotipos sobre cómo debía ser un “hombre de verdad”. Los caballeros no podían llorar, no debían ocuparse de “asuntos femeninos”, no se encargaban de los bebés, y, de hecho, los hombres eran la fuente de ingresos, y las mujeres, las amas de casa. Los padres estaban ocupados en el trabajo, y las madres se dedicaban a criar a los hijos.

Sin embargo, el niño necesita afecto y aliento de ambos padres. Necesita abrazos, ternura, participación en su vida y conversaciones. Si le falta eso, en la edad adulta puede experimentar complejos y problemas de comunicación. Resulta que la falta de amor de los padres puede incluso afectar la condición física de un niño en el futuro, interfiriendo en sus niveles de colesterol, funcionamiento de corazón y vasos sanguíneos.

Al mismo tiempo, los padres de la generación anterior amaban (y siguen amando) a sus hijos no menos que los padres modernos. Solo que, en aquel entonces, simplemente no era costumbre mostrar esos sentimientos. Para los padres, la manutención de la familia era una prueba de amor.

El papel educativo del padre a menudo se recordaba solo cuando era necesario castigar al niño porque no obedecía a su madre. Eso era algo común en muchas familias. Por supuesto, todavía hay “hombres duros”. Parte de la razón para eso es que, a la edad adulta, repetimos el modelo de comportamiento de nuestros padres, pero cada vez más personas parecen entender que eso debe cambiar.

Poco a poco, los estereotipos han comenzado a desaparecer, y los padres ya no se sienten menos valientes al jugar con los niños en la caja de arena, al abrazarlos, al besarlos por la noche o al llevarlos en brazos.

La vida se ha vuelto más fácil

Es difícil negar que, para la mayoría de nosotros, las tareas domésticas son mucho menos engorrosas que para la generación anterior. En primer lugar, esta tenía dificultades debido a la cantidad de personas que compartía un departamento, ya que, en muchas ocasiones, los recién casados ​​no tenían dinero para comprar una vivienda y vivían con sus padres. Dos generaciones, cada una con sus propias excentricidades.

Se tenía que preparar comida para todo el mundo (ir al mercado para comprar alimentos), y lavar y planchar la ropa (en aquel momento, pocas familias tenían lavadoras).

Es difícil imaginar cuántas preocupaciones familiares recayeron sobre los hombros de nuestras madres y padres. Naturalmente, los padres cansados ​​no tenían suficiente tiempo y ganas de entretenerse con un niño, y no había tanto entretenimiento como ahora. En aquella época, las mujeres también tenían que trabajar para llevar dinero a casa.

Sería injusto afirmar que todas las familias actuales viven una vida sin preocupaciones, en abundancia y por separado de sus padres. Millones de personas no tienen acceso a los beneficios de la civilización moderna, por lo que se ven obligadas a hacer frente a las dificultades financieras de la misma manera que sus padres y madres.

Sin embargo, una parte importante de la sociedad actual tiene más oportunidades de ganar dinero y facilitar su vida. Una lavadora hace frente a la ropa sucia, un lavavajillas friega los platos y una aspiradora robot se ocupa del piso. Si no tuviste tiempo para cocinar la cena, puedes pedir comida a domicilio.

Las mujeres tienen la oportunidad para alcanzar su realización personal y para ganarse la vida. Por supuesto, este hecho contribuyó a una disminución en el nivel general de estrés en las familias, y los padres tienen más tiempo libre para los niños. Ellos ya no sienten la enorme carga de la responsabilidad al perder su trabajo mientras que, en el pasado, esto representaba un desastre para la familia. Actualmente es más fácil encontrar un empleo nuevo e incluso obtener una nueva profesión en línea.

Los hombres modernos se preocupan más por la salud, la nutrición adecuada y practican deportes. Además, su consumo de alcohol disminuyó significativamente. Cada vez más padres andan en bicicleta con su niño, juegan a la pelota con él o simplemente pasean en el parque.

Los hombres pueden tomarse licencia por paternidad

Hasta ahora, no todos los países tienen la licencia por paternidad establecida por ley, pero todos los estados civilizados al menos consideran esta posibilidad.

Las bajas por paternidad más largas se dan en Suecia (480 días para ambos padres) e Islandia (3 meses para cada progenitor y otros 3 meses para los dos). Además, las siguientes empresas han adoptado estas licencias por iniciativa propia: Facebook (4 meses), Google (hasta 7 semanas), Amazon (hasta 20 semanas) y Netflix (4 semanas).

Aprendemos de los errores de nuestros padres

No existen los padres perfectos, y todas las personas suelen cometer errores. Pero, a diferencia de nuestros padres, los modernos tienen acceso ilimitado a información sobre cómo criar a un hijo. Sin embargo, incluso este hecho no es capaz de protegernos contra errores. Hoy en día, los papás suelen mimar demasiado a sus niños, proyectar sobre ellos sus ambiciones incumplidas o transmitirles fobias irracionales.

En el pasado, los padres solían mostrar excesiva rigidez e indiferencia frente a sus niños. Por ejemplo, uno de los modelos más comunes de crianza de una persona de la vieja escuela era no alabar a su hijo o hija, sino siempre enfatizar sus errores. De esta manera, el padre quería templar el carácter del niño para protegerlo del dolor de la decepción en el futuro, porque él mismo tenía dificultades en la vida. Solo que los padres no sabían que, al final, este método recompensaría a sus hijos con complejos de por vida.

Las generaciones anteriores apenas escucharon algo sobre psicólogos. En primer lugar, había estereotipos de que un hombre de verdad mantenía sus emociones en su interior, y, en segundo lugar, la psicoterapia fue confundida con la psiquiatría durante mucho tiempo, por lo que se pensaba que aquellos que acudían al psicólogo no estaban bien mentalmente hablando.

Los padres modernos (y los papás en general) tienen más tiempo para analizar cómo la infancia influyó en la formación de su personalidad y comprender sus experiencias traumáticas. Si los problemas de los niños siguen en la edad adulta, siempre pueden buscar ayuda de un psicoterapeuta.

Los padres más equilibrados, al darse cuenta de la importancia de la educación en el desarrollo personal, tratan de darles a sus hijos algo que ellos mismos no tenían, y eso es genial. Y los papás sabios se dieron cuenta de que nuestros padres nos amaban mucho e hicieron todo lo posible para criarnos. Si les perdonamos sus errores, quizás nuestros hijos algún día perdonen los nuestros también.

¿Notaste algunos cambios en las relaciones modernas entre padres e hijos? Cuéntanos en la sección de comentarios.

Imagen de portada therock / Instagram