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Una autora de Genial contó por qué fue la mejor decisión apoyar a su hija adolescente a conseguir su primer empleo pese a sus creencias

¿Cómo saber cuál es la mejor elección entre apoyar o no a un adolescente a conseguir su primer empleo? Por supuesto que hay muchas cosas a considerar, como los motivos, la edad, el empleo que desea, entre otras cosas. Lo cierto es que los padres, por lo general, pueden tener en mente un problema principal: la posibilidad de que, con un trabajo, su hijo o hija adolescente pierda total interés en los estudios, o quizá su rendimiento escolar disminuya.

Soy Erika y trabajo en Genial.guru. Quisiera contarte mi experiencia y los motivos por los que no me arrepiento de permitir que mi hija obtuviera un empleo, esperando que, si te sucede algo similar, mi historia te ayude a tomar una buena decisión.

Su inquietud por buscar un trabajo

Antes de que se me ocurriera o siquiera pasara por mi mente, mi hija de 16 años se acercó a mí por una inquietud. Quienes somos padres de algún adolescente sabemos que puede ser complicado que ellos tomen la iniciativa de acercarse y contarnos sus problemas, pero en esta ocasión, sucedió. ¿El problema? Ella sentía que le hacía falta dinero y quería buscar un empleo. Sí, también le pregunté para qué necesitaba dinero, pues el hecho resulta preocupante. Sin embargo, sus motivos y buenas intenciones me convencieron, pareció sincera: ella tiene un novio que también trabaja; él lo hace por necesidad y ella siente culpa por no ayudarlo económicamente cada vez que salen juntos.

Debo admitir que entré en un conflicto enorme. Por un lado, uno como madre o padre puede pensar que el dinero deslumbrará a un joven sin experiencia, lo que podría hacerlo dejar los estudios; pero por el otro, se trata de un compromiso que ella misma estaba escogiendo asumir sin que nadie se lo ordenara o la obligaran. La decisión fue difícil, sin embargo, la apoyé con la única condición de no descuidar sus estudios. Y ahora sé que fue la mejor opción.

Mi hija consiguió empoderarse un poco más como mujer

Deseo fervientemente que mi hija se sepa autosuficiente en cada momento de su vida, con la capacidad de valerse por sí misma y, por tanto, que nunca llegue a depender de un hombre, mucho menos que se base en ello al momento de escoger una pareja. Y no, no estoy diciendo que el dinero consiga dicho empoderamiento, sino que el hecho de poder obtener con sus propios recursos aquello que quiere. Mejor aún, poder compartirlo con su pareja es algo que la ayudó y le sigue ayudando a crecer como persona y como mujer.

Esto es especialmente importante en estos tiempos en que el empoderamiento femenino es ya una necesidad para llegar a la equidad de género. Así, al momento de verse sola, sabrá que se tiene a sí misma y que con eso le basta y sobra. Aunque tampoco creo que sea una condición o necesidad que solo la mujer requiere; aplica del mismo modo para todo hombre que necesita empoderarse frente a la vida.

Reafirmó algunos de sus valores

Una de las cosas que más me sorprendió fue ver que mi hija cancelara salidas con su novio o con sus amigas por compromisos del trabajo, lo que significa que su idea de responsabilidad se vio reforzada con el empleo. Al tener empleo, los jóvenes se enfrentan a una figura de autoridad que no conocen, por lo que sus fallas y sus faltas, o el hecho de desafiar o ignorar dicha autoridad, también les trae consecuencias.

Durante su estancia, también ha aprendido a sobrellevar valores como la tolerancia y la paciencia. Un día, cuando llegó del trabajo, se notaba terriblemente frustrada. Le pregunté lo que sucedía y era exactamente lo que pensamos: en su tiempo laboral se encontró, y se encontrará, con clientes soberbios o groseros que han puesto a prueba su nivel de paciencia y tolerancia hacia las personas y también hacia las frustraciones. Al mismo tiempo, es posible que aprenda a establecer límites en las relaciones para saber lo que está y lo que no está permitido hacer y que nos hagan, reafirmando también el valor del respeto.

Desarrolló habilidades y mejoró otras

Ella tampoco ha sido una chica muy sociable, pero el servicio y trato con el cliente es una de las experiencias que desarrollan habilidades sociales siempre bienvenidas en todo tipo de empleos. Lo mismo aplica al manejar dinero o cualquier otra actividad que ayude a mejorar y desarrollar todo tipo de aptitudes.

Dichas habilidades, aunque básicas, le han abierto oportunidades cada vez más grandes que seguro aumentarán su currículum a temprana edad. En una ocasión, llegó muy contenta porque su jefe le ofreció un puesto de administración, mejor pagado y evidentemente con mayores responsabilidades y más demanda de tiempo. Tengo que confesar que la idea me aterró por pensar en el miedo de todo padre: que el dinero la hiciera dejar la escuela. Así que hablé con ella, sin embargo, ella misma decidió no aceptar para continuar con sus estudios y mi alma volvió al cuerpo.

Aumentó su autoestima

Al tratar de buscar un trabajo, mi hija se encontró con uno de los principales retos: ser aceptada o aprobada en algún lugar donde la consideraran como elemento ideal dentro de un equipo de trabajo. Pero era evidente que este reto no sería sencillo, al menos no sin un poquito de experiencia, así que ella debió demostrar que sus capacidades eran lo suficientemente buenas para un empleo.

Lo cierto es que consiguió un puesto de mesera en un restaurante; y una vez que aprendió a hacerlo, su confianza en sí misma aumentó. Las razones no fueron difíciles de imaginar, ella se apoderó de aquellas capacidades que le pertenecen y que no sabía que tenía. Además, en su trabajo, los comensales le agradecen su servicio con propinas que a ella la hacen sentir que es buena en lo que hace.

Educación financiera

Antes de conseguir trabajo, quienes le administrábamos el dinero siempre éramos su papá y yo, pero, desde que ella gana su propio dinero, ya no intervenimos sobre en qué lo gastará. Evidentemente, sus necesidades las seguimos cubriendo, así que su dinero es solo para lo que ella quiera. Al principio, solía gastarlo casi en el mismo momento en que llegaba a sus manos. Ahora, de repente hace planes de ahorro que, aunque básicos, le han servido para comprar algo con el tiempo: un teléfono móvil, un regalo para el cumpleaños de una amiga, las salidas con su novio, entre otras cosas.

No solo eso, con el empleo también conoció el valor de las cosas, y no me refiero a un valor únicamente monetario. También ha aprendido sobre el valor del tiempo y el esfuerzo que dedica para poder ganar ese dinero con el que comprará una cosa u otra, así que ahora lo cuida más y ya no se le van la vida ni el dinero en tanto despilfarro sin consciencia.

Amplió sus relaciones sociales

Por una parte, ella tuvo que crear relaciones que le fueran positivas, personas de mando como su jefe, iguales como sus compañeros, y a quienes sirve como sus clientes. Todos ellos con más o diferentes experiencias que le han ayudado a un crecimiento personal y laboral y posiblemente puedan ayudarle también en un futuro.

Y, por otro lado, también están las relaciones sociales amistosas. Como dije, mi hija no había sido una chica muy sociable, era más bien un tanto introvertida y tímida. Su círculo se reducía a su novio y dos amigas más. El empleo que obtuvo la ha ayudado a abrirse más con las personas y a conocer amigos que también le dan apertura a su propia visión de la vida y le muestran otros puntos de vista que sola no era capaz de reconocer. Creo que las amistades son de suma importancia en la etapa adolescente en la que probablemente nuestros hijos escuchan más a los amigos que a sus propios padres.

Su gestión del tiempo

Honestamente, ¿qué preferimos como padres? Mi hija se la pasaba todo el tiempo sumergida en las redes sociales a través de su teléfono móvil, hacía tarea, comía, veía un poco de televisión y volvía al celular. Cada actividad iba acompañada de unos minutos volver al teléfono, dar varios refresh a la página de inicio de sus redes, aún si no había cambiado, y continuar con lo que estaba.

Ahora, todo ese tiempo perdido, que si lo sumamos no era poco, lo volvió productivo al generar dinero con él. Hacer todo lo ya mencionado se resume en un crecimiento humano y personal que, poco o mucho, es de ella y es ella quien lo va a aprovechar en todo sentido. Además sigue un horario que le ha ayudado a ser más ordenada con sus compromisos y responsabilidades.

¿Crees que es bueno que los adolescentes consigan trabajo desde una edad temprana o es mejor que lo hagan cuando tengan ya una profesión?

Ilustradora, Natalia Okuneva para Genial.guru