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14 Curiosidades sobre la hibernación que pueden demostrar que aún tenemos mucho que aprender

Cuando suena el despertador en la mañana y asomamos nuestra cabeza fuera de la frazada sintiendo el frío del ambiente, ciertamente muchos quisiéramos ser como osos dentro de una cueva que solamente duermen y no tienen que salir a trabajar ni a buscar comida, ¿o, en realidad, no duermen? Tal vez no sepamos tanto como pensamos de la hibernación y de los animales que hibernan.

Genial.guru es muy curioso y te comparte 14 datos insólitos de los animales que hibernan que seguramente no te enseñaron en la escuela.

1. Hibernar y dormir no son sinónimos

Contrario a lo que normalmente se piensa, cuando hibernan, los animales no duermen, sino que entran en un estado de letargo que los vuelve inactivos durante el invierno, pero no tiene las mismas características que el sueño.

Por empezar, durante la hibernación, los animales cambian su metabolismo y lo reducen al máximo para conservar energía, cambiando también su temperatura corporal y reduciendo su frecuencia cardíaca y respiración. Además, es muy difícil poder sacar a un animal de ese estado, lo que es muy distinto al sueño en el que, por más profundo que sea, todavía tenemos algunas funciones inconscientes activas, como ya sabes, respirar.

2. Los animales engordan a propósito para el invierno

Mientras que los humanos solemos tener una eterna batalla contra la balanza, para los animales que hibernan, aumentar de peso es bueno. Y no se debe a que la obesidad les hace ver bien, sino porque durante ese periodo deben utilizar todo el almacenamiento energético acumulado durante los meses más cálidos para sobrevivir. Los lípidos que se adquieren al ingerir alimentos grasos naturales y sanos, ya sea animal o humano, pueden ser beneficiosos para el cuerpo, siendo una gran reserva energética- Además, las grasas también les dan calor a los animales para soportar las temperaturas bajas. Así que, ya lo sabes, si alguien juzga tu peso, solo diles que estás almacenando energía para el invierno.

3. Tranquilos, parecen muertos pero respiran

Como ya hemos dicho, al entrar en el estado de hibernación, muchos animales disminuyen su frecuencia cardíaca y hasta su respiración. Incluso, si los tocas puedes sentir su piel fría, porque bajan su temperatura corporal considerablemente. Tal es su letargo que es muy difícil lograr despertar a un animal que hiberna, ni siquiera con un movimiento brusco.

Con este dato, tal vez sea una buena oportunidad para aclarar que, quienes hayan tenido un conejillo de Indias, si alguna vez lo encontraron tieso en su jaula durante el invierno, es muy probable que no haya pasado a mejor vida, sino que haya estado hibernando. Los animales en cautiverio no suelen hibernar, pero cuando las temperaturas de su hábitat son más bajas de lo que están acostumbrados, pueden entrar en ese estado. Es fácil corroborarlo controlando su respiración, es más lenta de lo normal, pero respira. En ese caso, es importante devolverle el calor al cuerpo con las manos o en cercanía de una estufa.

4. Aguarden, estas ranas sí mueren, ¡y reviven en primavera!

Los animales en ese estado disminuyen su frecuencia cardíaca notablemente y solamente con esfuerzo podríamos percibir sus latidos. Pero en el caso de las ranas de madera, durante la hibernación, detienen completamente el latido de su corazón y la respiración, quedando congeladas por seis meses. Para un humano, o cualquier especie que posea pulmones, es físicamente imposible. Cuando llega la primavera, la rana poco a poco vuelve a hacer latir su corazón y a respirar, con tanta naturalidad que los científicos afirman que incluso vuelven a un mejor estado que cuando se descongela un filete de la nevera.

5. Las osas dan a luz mientras hibernan

Las osas tienen a sus crías a principio de año, durante el proceso de hibernación. Esta planificación natural permite que el bebé oso pueda prepararse para vivir en la intemperie en el momento en que el invierno acabe y salga de las cuevas. Y no es un detalle nada menor, siendo que los animalitos nacen ciegos y sin sus cabellos, el calor corporal de su madre es más que necesario para sobrevivir a estas temperaturas tan bajas. Normalmente son los últimos en salir de las cuevas después de haber hibernado ya que la osa debe esperar a que sus crías puedan caminar con sus propias patas.

6. De hecho, los osos no “hibernan” tal como creemos

Está bien, sí hibernan, ¡pero hacen trampa! Mientras que el sapo de madera congela hasta sus pulmones, el oso tiene a sus crías y, de hecho, suele interrumpir esporádicamente su letargo. Científicos que investigaron a estos animales pudieron notar cómo en pleno invierno se levantaban una vez al día para acicalarse y reacomodar el sitio donde dormían.

7. Los pandas son osos, pero no hibernan

Lo cierto es que no todos los osos tienen la necesidad de hibernar, por ejemplo, los pandas no hibernan. Cuando las temperaturas comienzan a bajar, estos adorables animales con manchas simplemente buscan otro sitio con clima más cálido y regresan cuando el invierno termina.

8. ¿Los animales que hibernan no tienen deseos de ir al baño?

Más de un mortal en medio de la noche se ha despertado con necesidad de hacer una visita al sanitario, y si para una persona es molesto imagínate cómo debe serlo para un animal que debe hibernar por meses. Pero por suerte la naturaleza es sabia, y cuando los animales hibernan detienen su digestión; no necesitan ingerir líquidos y prescinden de otras necesidades como... bueno, ir al baño. ¡Qué suerte tienen!

9. Las mariposas monarca hibernan

En serio, estos frágiles insectos son capaces de migrar a otros países para hibernar. Durante ese estado, la mariposa monarca reduce sus funciones vitales al mínimo y se agrupa en árboles como racimos. Sin embargo, no es nada fácil para ellas; si el invierno es muy duro, las lluvias y vientos fuertes pueden derribar el racimo de mariposas. Si esto ocurre, las mariposas serán incapaces de volver a levantar vuelo, muriendo al poco tiempo. Las que logran llegar a primavera retornan a su país de origen. Vaya, estos insectos con una vida tan corta la viven al máximo. ¿Deberíamos seguir su ejemplo?

10. Los caracoles también hibernan

Estos insectos, cuando llega el invierno, se encierran en la comodidad de su casa y no salen de allí hasta que la temperatura sea de su agrado. ¡Qué envidia! ¿No sería genial poder quedarnos en nuestras casas cuando hace mucho frío, preferentemente en la comodidad de nuestra cama? Ellos necesitan mantenerse húmedos durante ese período, así que cierran la apertura de su caparazón con una capa llamada epipragma.

11. Las plantas no se quedan atrás

Cuando decimos que la naturaleza es sabia, lo decimos en serio, y aquí podemos corroborarlo. Lo cierto es que en los meses más fríos, muchas plantas no mueren, más bien, hibernan. Este proceso se realiza cuando la vegetación se adapta al entorno y se “programa” para dejar de crecer en invierno. Ya ves, no necesita crear su propia cueva, ni esconderse del frío, solamente permanece en reposo hasta que las condiciones sean óptimas para retomar el crecimiento.

12. Los reptiles no hibernan, bruman

Al igual que los animales, los reptiles deben preparar sus cuerpos previamente al invierno para no sucumbir al frío y la escasez de alimento. Sin embargo, a diferencia de la hibernación, durante la brumación, los reptiles necesitan comer y beber pero en menor cantidad.

13. Estivación es como hibernar, pero en verano

Así como hay especies que tienen que sobrevivir a las bajas temperaturas del invierno, hay otras que deben soportar el verano. Así que peces, anfibios y reptiles desarrollan el proceso de la estivación, en el que se entierran en madrigueras para protegerse de la sequía y el calor. Como en la hibernación, las especies ralentizan su metabolismo hasta tal punto de llegar a solo 5 latidos del corazón por minuto, bajando su temperatura corporal al nivel del ambiente que les rodea.

14. El día de la marmota predice cuándo acabará el invierno

Probablemente, al leer “Día de la Marmota” lo primero en lo que se piense es en su festival, ya que es muy popular. Pero en realidad, es un método utilizado por los granjeros de Estados Unidos y Canadá que se basa en el comportamiento de este animal durante el momento en el que finaliza la hibernación para saber cuándo terminará el invierno.

Cuéntanos, si fueras un animal, ¿preferirías hibernar o hacer reposo en verano como los animales que estivan? Déjanos en los comentarios si prefieres el frío o el calor.