Desmentimos o confirmamos 15 mitos acerca de la higiene de nuestras mascotas

Animales
hace 3 años

Ayudar a nuestros peluditos a mantener una higiene correcta es de suma importancia, no solo porque están dentro de casa y queremos tener un hogar limpio y sin olores, sino también por su bienestar. A muchos les encanta la hora del baño y la disfrutan a lo loco, mientras que otros la odian y huyen de ella sin dudarlo. Como sucede con todo, son muchas las afirmaciones populares con respecto a la higiene animal que van dando vueltas por ahí.

Genial.guru investigó al respecto y aquí confirmará o desmentirá algunos de los mitos más extendidos relacionados con el baño de nuestras mascotas. Sin embargo, recuerda que, ante cualquier duda, debes consultar con un veterinario.

1. Para bañar a nuestras mascotas debemos usar siempre productos específicos

En las tiendas especializadas hay líneas completas de productos para el aseo de gatos y perros, como champús, desenredantes, perfumes, etc. Los artículos elaborados especialmente para ellos respetan el pH natural de la piel del animal. Bañarlos con productos para humanos puede provocarles irritación, ya que el pH de las personas es más acido.

2. No se debe bañar a los cachorros

Los cachorritos, tanto de perro como de gato, tienen un sistema inmunológico muy sensible. Por eso no es recomendable bañarlos hasta después de completar su calendario de vacunación y desparasitación. En el caso de los canes, esto sucede alrededor de los 3 meses de edad, y en los gatitos es a partir de los 2 o 3 meses, aunque los 6 meses serían el momento ideal.

3. Todos los gatos odian bañarse

Por lo general, los gatos no son muy amantes del baño. Este suele producirles miedo y, por lo tanto, rechazo. Sin embargo, hay determinadas razas de felinos que son amantes del agua y la disfrutan demasiado, como la maine coon, van turco y manx, entre otras.

4. Hay que bañarlas solo cuando están sucias

El baño no es una rutina propia y natural del animal, pero es necesaria, más aún en el caso de los que salen de casa. La frecuencia del baño de los perros dependerá del largo de su pelaje: una vez al mes para el pelo largo; en el caso del pelo medio, una vez cada mes o mes y medio, y para el pelo corto, cada mes y medio o dos meses. Los gatos, por su parte, suelen limpiarse a sí mismos, pero si huelen mal, están enfermos o presentan enredos, en el caso de los de pelo largo, será hora de tomar un baño.

5. A los perros es mejor bañarlos en el jardín o la terraza

Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de elegir el espacio donde bañarlo es el tamaño del perro. Los canes grandes pueden no sentirse muy cómodos dentro de las pequeñas bañeras domésticas. Siempre que haga buen tiempo, en un jardín o terraza, sea cual sea el tamaño del perro, no tendrás problemas para asearlo. Además, el animal se sentirá más cómodo.

6. Da igual si se secan al aire que secarlas con secador

Todo dependerá del clima. En invierno, por ejemplo, no secar a tus mascotas podría enfermarlas. Tanto a los perros como a los gatos no suele gustarles el secador de pelo. Para hacer el proceso de secado más fácil podemos ayudarnos de palabras cariñosas y premios, teniendo siempre cuidado de no utilizar una temperatura muy alta y no acercar demasiado el dispositivo a sus pieles.

7. La higiene bucal de nuestra mascota también es importante

Cuidar sus dientes también forma parte de su aseo. Existen muchos productos de higiene dental para mascotas, como cepillos, pastas, juguetes para masticar, etc. También es importante que un veterinario haga una revisión de sus dentaduras una vez al año y, si es necesario, les haga una limpieza profesional bajo anestesia, similar a la que nuestros dentistas nos hacen a nosotros.

8. A todos los perros les gusta bañarse

No todos los perros son fanáticos del agua. Una cosa es nadar y jugar en la playa, y otra muy distinta bañarse. Muchos reniegan de esto último, incluso aunque adoren las demás actividades acuáticas. Por eso debemos armarnos de paciencia, preparar el espacio de baño como una zona de juego, evitar la ducha (su sonido suele producirles miedo), cuidar que el agua no esté demasiado caliente y premiar su buen comportamiento con mimitos, palabras de amor o premios.

9. Los baños no eliminan los parásitos externos

Para combatir estás plagas, cuidar la higiene de nuestras mascotas es fundamental, pero debemos saber que, si tienen parásitos externos, estos no desaparecerán solo con el baño y el cepillado. Para ello existen diferentes productos como pipetas, collares, talcos o aerosoles. Ante la duda sobre cuál es el más indicado para nuestro peludito, lo mejor es consultar con el veterinario.

10. No se mantienen limpias solo por su cuenta

Si nuestras mascotas tienen acceso al exterior, es probable que más de una vez hayan vuelto a casa “pidiendo a gritos” un baño, ya sea por saltar en un hermoso charco en un día de lluvia o por jugar con la tierra de un macetero. Los gatos son más limpios que los perros, pero también se ensucian si están enfermitos o tienen sobrepeso. En esos casos, son incapaces de limpiarse por sí mismos y necesitan ayuda extra para poder hacerlo.

11. Siempre es mejor llevarlas a bañar a una peluquería canina o veterinaria

Todo dependerá de tu mascota. Para muchos, visitar al veterinario o la peluquería canina es una experiencia traumática y estresante, por lo que lo más recomendable en esos casos es asearlos en casa. Así, el animalito estará más relajado. En definitiva, aunque nos resulte más incómodo, todo se trata de encontrar la mejor opción para él.

12. No puedes mojarles las orejas (por dentro)

A la hora del baño de nuestras mascotas debemos cuidar que el agua o el jabón no entren en sus orejas. La humedad excesiva en su interior o la entrada de jabón pueden provocarles otitis, una inflamación dolorosa y muy incómoda que afecta con frecuencia tanto a los perros como a los gatos. Por eso, mantener una higiene correcta de sus orejitas también es muy importante.

13. En verano hay que bañarlas mucho

Los expertos advierten que bañar a nuestras mascotas en exceso puede dañar su piel. Aunque nosotros sintamos mucho calor, el pelaje de nuestros animales les ayuda a regular su temperatura y, a su vez, posee una barrera protectora, la cual combate de forma natural los agentes externos nocivos, por ejemplo, el sol. Bañarlos en exceso puede hacerlos perder esa protección.

14. No es necesario cepillarlas periódicamente

El buen cepillado del pelaje de nuestras mascotas no es solo una cuestión estética, sino que también forma parte de su higiene. Los gatos, cuando se lamen, suelen tragar hebras, provocando las famosas bolas de pelo en el estómago. El cepillado ayuda a eliminar los restos de pelaje muerto, evitando así que el felino los ingiera. En el caso de los perros, el cepillado ayuda a mantener la salud de la piel y la belleza del pelaje.

15. Lo ideal es acostumbrarlas al baño desde pequeñas

Para evitarles a nuestras mascotas miedos y momentos traumáticos en la adultez, lo mejor es acostumbrarlas y educarlas desde cachorras a la rutina de baño, el espacio, el ruido del agua de la ducho o de la secadora. Con paciencia y refuerzos positivos podemos hacer que nuestros animales aprendan a no ver todos esos “artefactos malévolos” con temor.

¿Tienes alguna anécdota divertida de la hora del baño de tu mascota? ¿O algún secreto o truco para hacer que esta actividad sea más satisfactoria para tu peludito? Nos encantaría saber.

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