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Estudio explica qué determina una buena relación entre un perro y un gato

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Desde pequeños se ha popularizado el refrán “se llevan como perro y gato” y siempre se ha creído que se trataba de una muy mala relación. Algunos tienen perros y quieren incluir a un gatito en su familia, aunque guardan miedo sobre la naturaleza de su futura familiaridad. Pero, ¿están realmente condenados a llevarse mal? Un nuevo estudio desmintió esto y descubrió qué determina que haya una buena convivencia entre perros y gatos.

Hoy Genial.guru, te cuenta cuáles son los factores que influencian el entendimiento entre tus dos mascotas favoritas.

Sí es posible una convivencia agradable entre ambos

Un nuevo estudio publicado en la revista Journal of Veterinary Behavior evaluó los factores que determinan la convivencia de perros y gatos en un mismo hogar. Se llevó a cabo una encuesta en línea para todo dueño de ambas mascotas. Personas de diversas partes del mundo respondieron, con 748 respuestas en total. De estas, el 86 % aseguraron que las dos especies convivían sin problemas. La investigación logró analizar en profundidad cuáles son los factores que determinan una buena o mala relación.

La actitud del gato determina la amistad

El descubrimiento clave del estudio que la convivencia agradable entre las dos mascotas está condicionada principalmente por la actitud y personalidad del gato. Este controla la posible amigabilidad entre ambos. Y son varios los factores que construyen al comportamiento del felino en el hogar. Si él se siente cómodo y seguro, es probable que la convivencia sea de lo más serena. El problema reside cuándo él no se siente de esta manera. Afortunadamente, hay maneras de controlar, como dueños, la comodidad del gatito.

La agresión del felino es porque se siente amenazado

La gran mayoría de los dueños dijeron que era mucho más probable que el gato lastimase al perro, que viceversa. La agresión es algo ocurrente en estos animales, pueden llegar a rasguñar ferozmente a su dueño cuando este solo quería hacerle unas caricias. El gato tiende a estar a la defensiva constantemente dado que tiene miedo, desconoce qué le será bueno. Frente al perro, que es grande y produce fuertes aullidos, el gatito se siente amenazado y salta a defenderse.

El perro tiende a ser más relajado

En las encuestas, los perros demostraron ser de personalidad más calmada y juguetona. A la mayoría de ellos no les molesta compartir cama, mientras los gatos rechazan compartir su espacio con otros. Además, los cachorritos tienden a buscar un compañero para jugar; 1 de cada 5 de ellos incluyó a felinos en su juego, sin embargo, solo 1 de cada 20 gatos deseó lo mismo.

Las diferencias en la domesticación son importantes

Los investigadores creen que las diferencias en la convivencia tienen que ver con el factor de domesticación. Los propietarios deben considerar las diferencias temporales. La especie del perro ha sido domesticada desde hace miles de años, mientras que los gatos tienden a ser un animal más feroz y de naturaleza más salvaje. Remarcan que los dueños deben tratar al gato con el mismo amor que al perro y enseñarle que no es un ser amenazante, sino todo lo contrario.

El gatito debe llegar al hogar desde muy pequeño

Cuanto más temprano haya sido introducido el gatito al hogar, más conocerá los espacios y, gracias a ello, se moverá con seguridad. No sentirá que alguien va a atacarlo. Preferiblemente, antes del primer año, el pequeñín ya debería estar acomodado. El estudio lo llamó un factor muy poderoso a tener en cuenta, aunque no insistió en lo mismo en el caso de los perros.

¿Tienes perros y gatos conviviendo juntos? ¿Cómo se llevan? Cuéntanos en los comentarios un poco sobre qué crees tú que puede construir una buena relación entre ellos.

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