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El mundo de los insectos como nunca se había visto gracias al trabajo de un fotógrafo español

Está frente a nosotros, pero es un mundo que el ojo humano no puede ver. Así de cercano y lejano a la vez es el reino de los insectos. Por eso resulta tan impactante el trabajo que realiza Javier Rupérez, un español que, a través de la microfotografía (coloquialmente conocida como macro extremo), muestra en detalle los colores, las formas y los rasgos de estos pequeñísimos animales.

Genial.guru lo entrevistó para conocer cómo logra obtener imágenes tan impactantes y te muestra algunas de sus obras.

“Hacer posible lo imposible”

Rupérez lleva muchos años dedicándose a la fotografía, pero ese oficio, o “pasión”, tal como lo define, encontró un nuevo rumbo a partir del trabajo de un colega. “Un buen día, vi la fotografía de los ojos de una araña saltarina en Internet con una magnificación de 10x (aumentado diez veces el tamaño real) y me pregunté cómo era posible hacerlo”, cuenta el chico.

“Aquel día me propuse dedicar todos mis esfuerzos en conocer y perfeccionar la técnica que hace ’posible lo imposible’, que es la mejor descripción que puedo hacer del trabajo al que nos dedicamos”, añadió. ¡Y vaya que lo logró! Su trabajo ha sido publicado de México, Reino Unido, España y Polonia, entre otros países.

Insectos que parecen del tamaño de un ser humano

La obra del español genera un doble impacto. El primero viene dado por la posibilidad de ver insectos que miden pocos milímetros como si fueran del tamaño de un ser humano sacándose una selfie. El segundo, por las formas y características tan diversas y extrañas que tienen estos animales invertebrados.

“No estamos acostumbrados a ver esos insectos tan complejos, ver hasta el más mínimo detalle delante de tus ojos, a un tamaño tan grande. Hay un millón de especies de insectos descritas en el mundo, y hasta 30 millones de especies no descritas, y todas tienen morfologías muy diversas y llamativas. Imagina todo lo que queda por descubrir”, resaltó.

El secreto de sus ojos

Uno de los puntos en los que más se enfocan las imágenes son los ojos, que para Rupérez es “lo más llamativo” de la morfología de los insectos. Es que la mayoría de este tipo de animales tienen ojos compuestos: varios órganos visuales, de baja resolución pero con mucha utilidad para, por ejemplo, tener un rango visual amplio y detectar movimientos rápidos.

“Hay insectos con ojos multicolor increíbles, como algunos tábanos, que tienen curiosas rayas multicolor cuya función es servirles de orientación en vuelo. Los ojos compuestos de la mayoría de los insectos son una maravilla de la naturaleza, un verdadero ingenio mucho más avanzado de lo que podemos imaginar. Ver todas esas celdillas tan de cerca es todo un privilegio”, dijo el fotógrafo en exclusiva para Genial.

Viaje al centro del sentido arácnido

Los ojos son justamente uno de los rasgos peculiares de las arañas. La mayoría tienen ocho, unos más pequeños que otros, y la forma en que están dispuestos sobre la cabeza es uno de los rasgos clave que distingue una familia de arácnidos de otra.

Las fotos que logra Rupérez con estos insectos parecen sacadas de un cuento de fantasía y eso tiene una explicación: “Tengo predilección por la familia de las Salticidae o arañas saltarinas, que poseen dos ojos más grandes que los demás, que además suelen tener un color vivo entre verde y azul. Cuando las fotografío tan de cerca, el objetivo de microscopio que uso se refleja en estos grandes ojos frontales, dando la sensación de que son sus pupilas. Pero en realidad no tienen pupilas, y de esta forma, parece que estuvieran mirando al espectador. Esto es algo que me encanta”.

La técnica para lograr fotos tan detalladas y enfocadas

Obtener fotos de objetos microscópicos con tanto detalle y enfoque no es sencillo. Se logra mediante la técnica del apilado: se toman cientos de fotografías del mismo sujeto (Rupérez contó que pueden llegar hasta 600), desplazando milimétricamente la cámara entre cada una gracias a una pequeña estructura de carriles de precisión. Algo así a la forma en la que opera un escáner.

Luego, un software selecciona de cada foto la parte enfocada y se genera una sola imagen a través de la sumatoria de todas esas secciones enfocadas. Para lograr esto el insecto no debe moverse en ningún momento y por eso el macro extremo trabaja con insectos ya muertos.

¿Habías visto alguna vez fotografías de insectos con semejante detalle? ¿Cómo piensas que es la vida en ese mundo que nos parece tan diminuto? Déjanos tus respuestas en la sección de comentarios.

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