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13 Reglas japonesas que resultan incomprensibles para cualquier persona de otro país

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Hay muchas leyendas sobre las rarezas de los japoneses. Y si alguna vez tienes la suerte de visitar el país del sol naciente, entonces prepárate para adaptarte a las reglas locales de conducta: no visitar a tus amigos, llevar la basura de la calle a casa y bajo ninguna circunstancia limpiar tu nariz en público. Y es mejor no difundir tus convicciones vegetarianas, de todos modos, te alimentarán con carne.

Genial.guru comparó la vida occidental y la japonesa y, al parecer, son dos universos paralelos que nunca se cruzarán.

Las japonesas no tiñen su cabello

Hace un par de años, las japonesas, al igual que las mujeres europeas, frecuentemente se teñían el cabello con tonalidades cafés y se hacían mechas, pero actualmente se encuentra en tendencia el color negro natural del cabello. Los estudiantes deben tener su color natural. Y si no es negro, entonces se tiene que demostrar que su cabello no ha sido pintado, por ejemplo, con fotos de la infancia.

En lo que respecta a teñir el cabello de un color muy llamativo, únicamente los fanáticos del ánime y los cosplayers lo hacen.

Invitar a amigos a la casa es inaceptable

Aquí, incluso invitar a tu amigo más cercano a tu espacio personal es algo fuera de lo común, ya que en este país las personas se consideran bastante reservadas. Todos los encuentros tienen lugar en espacios públicos. Los japoneses no van de visita simplemente por aburrimiento, para una visita debe existir una buena razón.

Nadie come en movimiento

Los japoneses tienen un culto hacia la comida y en realidad la han llevado al nivel más alto de adoración. Por eso, el proceso de la ingesta de alimentos es algo sagrado y los habitantes locales no comerán mientras pasean por la calle. Sin embargo, es posible tomar una bebida cerca de la máquina expendedora. Consumir alimentos en el transporte público es mal visto, pero en los trenes de larga distancia se considera aceptable.

Tocar el claxon en un atasco vehicular es grosero

Incluso en las situaciones más complicadas en las calles del centro de Tokio no se escuchan los claxon de los automóviles. Los ciudadanos se comportan de manera educada, esperan con paciencia y tienen miedo de molestar a otros en el camino. Las personas de Europa y América frecuentemente se desestresan y muestran su inconformidad tocando el claxon de su automóvil.

Es prácticamente imposible ser vegetariano en Japón

La comida local no considera que las personas no puedan consumir carne. En todos los alimentos siempre hay ingredientes de origen animal. Incluso un fideo habitual, por lo general, se hierve en caldo de carne, por eso, incluso si el platillo parece ser vegetariano y en él únicamente se ven verduras, lo más probable es que se haya utilizado algo de origen animal en su preparación.

Una persona con congestión nasal puede insultar hasta lo más profundo a un japonés

Si comienzas a limpiar tu nariz en presencia de alguien en Japón, entonces puedes ofenderlo o incluso darle a entender que no consideras que sea una persona. Si un habitante local está resfriado, usará un cubrebocas.

El descanso después del trabajo es algo utópico

En el país del sol naciente, las personas no tienen posibilidad de dedicarse plenamente a sus pasatiempos, deporte o viajes. Si un japonés trabaja escrupulosamente, es decir 60 horas a la semana, prácticamente no tiene tiempo libre. En los países occidentales puedes invertir la tarde en ti mismo y en tus intereses.

Los japoneses tienen prohibido ayudarse el uno al otro en el trabajo

En Japón no vale la pena hacer el trabajo de otra persona. Precisamente haciendo su trabajo es que una persona se convierte en miembro pleno de la sociedad. Si colocas las cartas por el cartero o recoges la basura por el conserje, esto puede no ser percibido como ayuda, sino como el hecho de que tú estás intentado tomar su legítimo lugar.

No hay botes de basura

En Tokio casi no hay botes de basura. Las personas amontonan la basura, la cual más tarde es recogida por servicios especiales. Esto está relacionado con el hecho de que, a principios de los años 2000, los botes servían para esconder bombas y, como resultado de tales ataques terroristas, muchas personas murieron.

Muchos japoneses en general consideran llevar su basura hasta casa y ahí mismo reciclarla. Los habitantes que fuman lo hacen únicamente en lugares asignados, por eso no hay problema con las colillas de cigarrillos.

En Japón, las personas notan cualquier pequeñez

En la sociedad japonesa, una mirada fugaz y un movimiento de manos no pasarán desapercibidos. Cualquier cambio en el tono de voz generará la pregunta: “¿Está todo bien?”. Aquí, las personas pueden percibir y anticipar todas las peticiones y deseos sin el uso de palabras.

Una mujer extranjera puede mostrarle su amor a un hombre japonés durante mucho tiempo, pero él entenderá que lo quiere solo cuando ella haga algo por él, por ejemplo, un té preparado en forma muy especial o cortar las frutas en una forma bonita especialmente para él. Que una persona haya dejado su país, dejando a todos sus amigos y familiares atrás, no se considera una prueba.

A las mujeres abiertamente se les paga menos por su trabajo

En el país es muy fuerte la idea del patriarcado. No lo propugnan oficialmente, pero todos saben perfectamente que los deberes de la mujer están en la casa y la familia. Y si ella decide tener una carrera profesional, entonces tendrá que lidiar con el hecho de que le pagarán menos que a un hombre en el mismo puesto. Por eso algunas mujeres abren sus empresas y establecen convenientes reglas para ellas mismas.

Pero también está la otra cara de la moneda: después de la boda, frecuentemente, el poder de la familia y el hogar recae sobre la esposa. Ella controla todo, incluso la cantidad de dinero que su esposo lleva para pequeños gastos. Aquí es popular la práctica de transferir de buena fe el salario del hombre a su esposa, quien frecuentemente no trabaja.

Existe la tradición de ir al bar con tu jefe

Ir al bar con tu jefe se ha convertido en una tradición en este país. Se considera que así se fortalece la relación en el equipo de trabajo. Los trabajadores se encuentran en una especie de esclavitud: si no vas, entonces te excluirán del equipo de trabajo, y esto es lo que más temen.

Pero si alguien del equipo de trabajo no quiere ir, nadie lo obligará. Sin embargo, al rechazarlo, tienes que tomar en cuenta todas las reglas de la etiqueta japonesa para no ofender al empleador, ya que él invita a todos a divertirse con su dinero.

En Japón no pagan por el trabajo extra

Si en la oficina existe la regla implícita de trabajo extra diario, entonces un japonés, sin ninguna objeción, será retenido en su lugar de trabajo. El salario de los oficinistas incrementa en función del tiempo que laboran en la empresa, y no por sus méritos. Por eso, todos los días se puede recibir una nueva tarea o alargarla por un par de días, reflejando tener mucho trabajo. Una gran cantidad de japoneses escoge la segunda opción.

¿Podrías vivir bajo las reglas japonesas?

Imagen de portada Kyodo / East News
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