13 Hábitos inocentes que nos hacen perder nuestra salud y belleza todos los días

Todos los días realizamos acciones comunes y algunas de ellas inconscientemente, porque estamos acostumbrados. Nos lastimamos y nos lamemos la herida, nos enfrentamos a un problema y nos apresuramos a compartirlo con un amigo o con nuestra pareja, y así sucesivamente. Y no nos ponemos a pensar en eso, pero estos hábitos pueden ser peligrosos para la salud.

Genial.guru recordó qué cosas hacemos todos los días, y descubrió qué “rituales” hacen más daño que bien.

1. Masticamos las pastillas

No todas las pastillas son fáciles de tragar debido a su tamaño o textura; a veces las rompemos con los dientes o las trituramos con una cuchara hasta convertirlas en polvo. Pero podemos hacernos daño: la sustancia de las pastillas debe ingerirse y disolverse gradualmente. Habiendo masticado una pastilla de este tipo, corremos el riesgo de una sobredosis o de dañar la mucosa gástrica. El recubrimiento de la píldora le permite preservar sus propiedades farmacéuticas antes de ingresar al intestino, donde este será absorbido.

Así, la mucosa gástrica estará protegida de los efectos químicos negativos del fármaco. Puedes obtener un efecto secundario incluso por inhalar medicamentos triturados. Para evitar sensaciones desagradables al tragar una pastilla, haz lo siguiente: en el momento de la ingesta, inclina un poco la cabeza hacia atrás: el flujo de agua enviará el medicamento al estómago. Al tragar cápsulas, la cabeza se inclina hacia el pecho, después de lo cual la barbilla se tira ligeramente hacia adelante.

2. Tomamos baños de inmersión con bombas o con sales

Una o dos horas en un baño caliente con espuma o sal fragante es un excelente método de relajación, ¿no es así? Pero puede ser dañino para la salud de las mujeres: los colorantes y los aromatizadores que componen los aditivos alteran el equilibrio ácido base de la microflora de la zona íntima. El resultado: irritación de la piel sensible o riesgo de infección del sistema urogenital.

3. Usamos el gel de ducha demasiado seguido

El gel de ducha no es saludable por la misma razón que un antiséptico para las manos: elimina de la piel no solo los microorganismos dañinos, sino también las bacterias que favorecen la salud de la persona. Con el tiempo, la piel se vuelve más seca, las arrugas aparecen más rápido. Por supuesto que no hay que deshacerse del gel o del antiséptico del todo, pero si lo usas con menos frecuencia, podrás prolongar la juventud de la piel.

4. Usamos el jabón en barra en lugares públicos

El jabón se percibe como algo de por sí limpio, pero en la superficie de una barra de jabón hay bacterias. Pueden ser transferidos de una persona a otra por contacto. Por lo tanto, en lugares públicos es mejor dar preferencia al jabón líquido o a toallitas húmedas.

5. Solo hacemos ejercicios cardiovasculares

¡Qué agradable es hacer ejercicio en una caminadora o en bicicleta estacionaria y observar cuántas calorías desaparecen cada vez! En esos momentos pensamos: “Si el ejercicio cardiovascular tiene un efecto tan sorprendente, ¿para qué hacer entrenamiento de fuerza o estiramiento?”. Y dejamos estos para “más adelante”.

Como resultado, los músculos se acostumbran a la carga y el exceso de peso ya no se va tan rápido como nos gustaría. Para que los entrenamientos brinden el máximo beneficio, es necesario alternarlos regularmente y darle descanso al cuerpo, haciendo pausas entre los ejercicios. No lo olvides: el 70 % del éxito al perder peso depende de la nutrición y solo el 30 % del ejercicio.

6. Nos salteamos el desayuno o el almuerzo para comer más cantidad más tarde

Saltarse las comidas de la mañana o de la tarde parece una táctica ingeniosa. Creemos que la falta de calorías en la primera mitad del día se puede compensar fácilmente con una cena rica y sabrosa. ¡Si la cantidad de las calorías es la misma! Por desgracia, no funciona así: el hambre provoca irritabilidad, reduce el tono muscular y la posibilidad de comer en exceso por la noche aumenta dramáticamente. Si no quieres comer mucho en el desayuno o en el almuerzo, reemplaza la tostada habitual con una banana, nueces o un vaso de leche.

7. Solo bebemos agua embotellada

Una botella de agua de la tienda más cercana nos salva de la sed, especialmente en los días de calor. Pero no es bueno excluir del todo el agua común. Lo cierto es que el agua embotellada no contiene fluoruro, que es necesario para tener dientes sanos. Hoy en día, cada vez más personas sufren de la falta de este elemento. Por lo tanto, puedes llevar contigo agua filtrada y usar la embotellada solo en los casos extremos.

8. Tachamos las cosas por hacer en un anotador

Tachar otro quehacer en la lista de las tareas pendientes nos trae alegría, y ver un plan completamente cumplido al final del día es el doble de placentero. Sin embargo, vivir cada día siguiendo el horario programado estrictamente puede ser peligroso para la psique: intentamos hacerlo todo (incluso en detrimento del descanso) y nos preocupamos cuando no lo logramos.

El resultado es un aumento de los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Permítete dejar un par de quehaceres para el día siguiente, y no te reproches no haber hecho todo a tiempo: te volverás mucho más tranquilo y productivo al día siguiente.

9. Nos quejamos con nuestros familiares y amigos

Nos parece que si compartimos un problema con un amigo o con un ser querido, sentiremos alivio. Algunos estudios sugieren lo contrario: una discusión conjunta de problemas aumenta las emociones negativas y contribuye a la depresión. En las mujeres, este tipo de conversaciones aumenta el estrés. Mantener las emociones dentro de uno no es menos perjudicial, pero tampoco hay que excederse con las quejas sobre la vida.

10. Nos humectamos la piel excesivamente

Humectar la piel de las manos o de la cara al sentir que se han resecado es un deseo natural. Pero no te apresures a aplicarte la crema en cada oportunidad que tengas. La hidratación excesiva y regular de la piel lleva al hecho de que deja de producir una secreción de suavizado natural.

Con el tiempo, la piel se vuelve más seca y dependemos de los humectantes. Para evitar esto, limítate a una fina capa de crema hidratante cuando es realmente necesario (por ejemplo, después de limpiar mucho o en la temporada de frío).

11. Agarramos los recibos y las facturas de papel

Controlar las finanzas y las cuentas es un buen hábito. Pero el hecho es que en la superficie de los documentos de papel hay bisfenol A, o BPA, una sustancia tóxica que tiene un efecto destructivo en el sistema endocrino y puede empeorar la salud general.

Esto no significa que no puedas tocar un recibo: el bisfenol puede tener un efecto negativo solo con un contacto prolongado y constante. Por lo tanto, será suficiente con simplemente minimizar la interacción con los cheques impresos, dándole preferencia a los documentos electrónicos cuando sea posible.

12. Nos depilamos los pelitos de la nariz

En cuanto descubrimos unos pelitos en la nariz, comienza a parecernos que los ven absolutamente todos alrededor. No te apresures a deshacerte de los vellos no deseados, porque el folículo sin pelo se vuelve más vulnerable a las bacterias. Al quitar los pelitos, en la superficie interna de la cavidad nasal pueden aparecer heridas. Además, los pelos nos protegen del polvo excesivo y de las partículas dañinas del aire.

13. Nos maquillamos el borde interior del párpado inferior

Una capa de delineador de ojos o lápiz en el contorno interior del párpado inferior le da al maquillaje un aspecto acabado. Pero, si usas lentes de contacto o si tus ojos son sensibles, ten cuidado. Las partículas más pequeñas de los cosméticos se acumulan en la película lagrimal y pueden rayar el ojo o la lente de contacto, causando incomodidad. En algunos casos, incluso es posible contraer una infección ocular.

¿Y tú has notado que este tipo de pequeñas acciones pueden ser perjudiciales para la salud?

Imagen de portada Depositphotos
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