Genial
Genial

16 Secretos de los frescos de la Capilla Sixtina que desconocen incluso los guías turísticos

El techo de la Capilla Sixtina es una de las obras más grandes del arte renacentista que ha sobrevivido hasta nuestros días. Su superficie es igual al área de 1/6 de un campo de fútbol, y ​​es asombrosa, especialmente considerando que todas las pinturas fueron creadas en menos de 5 años. Curiosamente, Miguel Ángel, quien se consideraba un escultor y no un pintor, nunca antes había experimentado con la pintura mural. Tal vez por eso, el gran italiano no tenía muchas ganas de hacerse cargo de ese trabajo (aunque algunos biógrafos creen que aceptó hacerlo principalmente por el deseo de demostrar sus grandes habilidades).

Genial.guru decidió echar un vistazo a la majestuosa obra del artista, la que es visitada por 30 mil personas a diario.

La Capilla Sixtina, ubicada en la Ciudad del Vaticano, fue construida entre 1473 y 1481 por orden del Papa Sixto IV, y más tarde fue nombrada en su honor. Los artistas más famosos de la época, incluido Sandro Botticelli, fueron invitados a pintar las paredes del lugar, y el techo tampoco fue ignorado: un maestro llamado Piermatteo d’Amelia dibujó estrellas doradas sobre el fondo azul.

En 1504, en el techo aparecieron unas grietas que fueron tapadas con ladrillos. Sin embargo, el papa Julio II decidió volver a decorarlo, y, en 1508, el famoso florentino Miguel Ángel Buonarroti comenzó a crear en él su obra más importante.

Desde 1871, la Capilla Sixtina es el único lugar en donde se lleva a cabo la elección del nuevo papa. Justo encima de ella se libera el humo blanco que anuncia que se ha escogido un nuevo jefe de la Iglesia católica, el cual pronto será presentado a todo el mundo.

  • Contrariamente a la creencia popular, Miguel Ángel pintó el techo no acostado en un andamio, sino de pie, echando su cabeza hacia atrás. Este trabajo afectó seriamente la salud del maestro, quien, al momento de comenzar la obra, en 1508, tenía solo 33 años de edad: desarrolló una infección de oído debido a la pintura que caía en su rostro, contrajo artritis y escoliosis. Además, debido a la falta de iluminación durante el trabajo, Miguel Ángel desarrolló una particularidad: durante un período solo pudo leer levantando los libros por encima de su cabeza.
  • Miguel Ángel hizo uso de la técnica de pintura al fresco: se aplicaba tanto yeso al techo cuanto necesitaba el artista para rellenar con dibujos en un día. A diferencia de la técnica al seco, que implica pintar sobre yeso seco, la pintura al fresco permite crear obras que durarán más tiempo. Si la superficie enyesada no se llenaba de dibujos, la capa se eliminaba y, al día siguiente, se aplicaba una nueva. Sin embargo, algunos de los detalles de las imágenes fueron creados al seco, debido a lo cual, durante su restauración (la cual tuvo lugar entre 1980 y1994), en algunos lugares se perdieron las sombras de las figuras y los ojos.

Junto a la cabeza y el brazo se puede ver el borde del yeso colocado para el trabajo de un solo día.

  • Se cree que Miguel Ángel creó todo el fresco solo. Sin embargo, los datos obtenidos durante la restauración realizada entre 1980 y 1994 sugieren que el maestro fue asistido por al menos tres personas que pintaron los putti (motivos ornamentales consistentes en figuras de niños, típicos del arte del Renacimiento) y la imitación de detalles arquitectónicos.
  • En las partes laterales de las escenas centrales del fresco, Miguel Ángel pintó 7 profetas de Israel y 5 sibilas: personajes que, según las creencias antiguas, predecían el futuro. En total hubo 10 sibilas, y todavía se desconoce por qué el artista solo eligió a 5 de ellas. Según una versión, simbolizaban diferentes lugares de la Tierra.

Sibila Délfica.

  • Gracias a la técnica especial utilizada por Miguel Ángel, parece que las partes de la pintura están separadas por elementos arquitectónicos (pilastras, cornisas, etc.). De hecho, están dibujadas: la técnica pictórica de trampantojo permite crear imágenes pseudotridimensionales en una superficie plana.
  • El trabajo sobre los frescos fue dividido en tres etapas. La primera terminó con el “Sacrificio de Noé”, y la segunda, con “La creación de Eva”. A pesar de que, en general, los frescos se ven armoniosos y, para una persona común, la diferencia no es muy notable, las imágenes de la “tercera etapa” son algo diferentes de la primera y la segunda. El hecho es que después de completar “La creación de Eva”, el andamio fue desmontado para ser transferido a otra parte de la capilla, y Miguel Ángel tuvo la oportunidad de ver su obra desde abajo. El artista pensó que las figuras eran pequeñas y se veían borrosas, por lo que, en la tercera etapa, amplió los personajes y simplificó sus gestos.
  • Para trabajar a gran altura, Miguel Ángel diseñó andamios especiales que se acoplaban a las vigas en las paredes de la capilla. Estos le permitieron trabajar sin molestar a aquellos que estaban debajo: durante el período en el que se pintó el techo, en la capilla se celebraban misas. El genio del Renacimiento pudo contemplar su obra completa desde abajo solo después de su finalización, cuando los andamios fueron desmontados por completo. En el techo, entre otros detalles, aparecen 343 figuras.
  • Las hojas y las bellotas que están en las manos de algunos ignudi (jóvenes desnudos) se consideran un homenaje al papa Julio II. El hecho es que, en el escudo de armas de la familia Rovere, a la que pertenecía el papa, aparece un roble.
  • En las lunetas del techo, el espacio debajo de los arcos circulares ubicados sobre las ventanas, Miguel Ángel pintó a los antepasados ​​de Jesús. Inicialmente había 16 lunetas, pero 2 de ellas, ubicadas en la pared del altar, fueron destruidas por el mismo maestro para dejar espacio para una de las partes más importantes de la composición de “El Juicio Final”.
  • Aunque generalmente se dice que el fruto prohibido fue una manzana, en el fragmento “Caída del Hombre, pecado original y expulsión del Paraíso”, Miguel Ángel representa el árbol del conocimiento del bien y del mal en forma de higuera. Curiosamente, en las partes derecha e izquierda del fragmento, Adán y Eva son representados de manera diferente: después de la caída (a la derecha), sus caras están desfiguradas y distorsionadas con una mueca, mientras que antes de comer el fruto eran hermosos. Por cierto, la serpiente tentadora está representada en forma de una mujer.
  • En ninguna parte de la pintura del techo aparece Jesús como adulto (quizás esté presente solo en la “Creación de Adán”, en donde está pintado de niño). La explicación es muy simple: en el techo, Miguel Ángel pintó escenas exclusivamente del Antiguo Testamento, el cual predice la llegada de Cristo, mientras que la historia de la vida del “Hijo de Dios” se describe en el Nuevo Testamento. Él aparece en el mural del altar “El juicio final”, y, contrariamente a la tradición, sin barba.
  • En 1564, el Papa Pío IV le encargó al artista Daniele da Volterra “vestir” a las figuras más “descaradamente desnudas” en la escena “El Juicio Final”, la cual se encuentra en la pared del altar de la capilla. El fresco, por cierto, fue pintado por Miguel Ángel entre 1536 y 1541, es decir, un cuarto de siglo después de trabajar en el techo. El artista cumplió con las instrucciones del jefe de la Iglesia católica, por lo que recibió el apodo burlón de Il Braghettone, literalmente “el pone calzones”. Sin embargo, durante la restauración, una parte de las figuras “se desnudó”, y hoy en día podemos verlas como eran cuando las pintó el gran florentino.
  • La imagen de Dios en la “Creación de Adán” era absolutamente inusual para aquella época. Antes de Miguel Ángel, nadie lo había pintado en movimiento, e inclusive nunca antes había sido pintado, ya que, como regla general, el “Creador” solo era retratado alegóricamente, en forma de manos. Los investigadores también se plantearon varias preguntas acerca de la figura femenina en el lado izquierdo de Dios: según una de las versiones, se trata de Eva, y las otras figuras representan a los descendientes de Adán y a la humanidad en general.
  • Una hipótesis ampliamente conocida es que los contornos de la tela alrededor de Dios repiten los del cerebro humano, y los bordes de las figuras de las personas que se encuentran a su lado, sus secciones. Sin embargo, existe otra versión, según la cual, la tela representa el contorno del útero, y el velo verde, un cordón umbilical recién cortado. Los investigadores declararon que, de esta manera, Miguel Ángel quiso mostrar el proceso idealizado del nacimiento de una persona, lo que explica la presencia del ombligo en el cuerpo de Adán.
  • Aunque prácticamente todos los frescos de Miguel Ángel fueron pintados a medida que avanzaba a través del techo y los arcos, las imágenes de Dios fueron creadas al final. El artista creía que, antes de comenzar a pintar su figura, necesitaba perfeccionar sus habilidades.
  • En la escena de “El Juicio Final”, al lado de Jesús aparece uno de los apóstoles, Bartolomé, sosteniendo una piel desollada. Se cree que Miguel Ángel pintó su autorretrato para personificar su sufrimiento causado por la renuencia a trabajar en el fresco. Sin embargo, muchos investigadores de las obras del genio del Renacimiento rechazan esta hipótesis.

¿Has tenido la oportunidad de ver la creación de Miguel Ángel con tus propios ojos? ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Qué piensas de esta popular obra? Comparte tus pensamientos con nosotros en la sección de comentarios.

Compartir este artículo