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Le dimos vida a personajes de leyendas mexicanas utilizando como referencia carteles de películas infantiles

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México esconde un montón de leyendas e historias detrás de su cultura, pero es probable que muchos volteen a ver la de otros países porque les resulta más interesante. El diseñador e ilustrador Anderson Awvas tomó algunos carteles de películas populares para recrear y promover las historias y personajes de la cultura brasileña. Con esta inspiración, imaginamos cómo lucirían algunas figuras de leyendas mexicanas en carteles de cintas infantiles famosas, con la intención de promover la cultura del país.

Genial.guru te invita a echarle un vistazo a estas increíbles historias y a descubrir cómo se vería el cartel publicitario de las leyendas. Sin duda, México tiene relatos misteriosos, otros llenos de amor, de reflexión y de belleza. ¡No te los pierdas!

1. El amor de Izta y Popo / La bella y la bestia

La historia de amor entre estos dos enamorados es una de las leyendas más famosas de México. Aunque se cuentan varias versiones, todas intentan explicar la existencia de estos dos volcanes. Se cuenta que hace mucho tiempo vivieron Iztaccíhuatl, una princesa tlaxcalteca llena de belleza, y Popocatépetl, un guerrero muy apuesto y lleno de valentía.

Él tenía que partir a la guerra, en donde su pueblo enfrentaría a los aztecas, y antes de irse, pidió la mano de su amada. El padre de Izta fue quien lo envió a la guerra y le aseguró que, si volvía victorioso, podría entregarle a su hija sin problema. Por desgracia, uno de los rivales de este guerrero engañó a la princesa y le dijo que aquel hombre del que estaba enamorada había muerto durante la batalla. Eso causó que Iztaccíhuatl quedara destrozada y falleciera por perder a Popocatépetl. Después de un tiempo, él volvió con el triunfo y dispuesto a casarse con su amada, pero en lugar de festejar que había ganado la guerra, recibió la terrible noticia.

Se dice que fueron días en los que él vagó buscando la mejor manera de honrar a Izta. Al final, decidió llevarla a un monte en donde los dioses la convirtieron en un volcán. Con una antorcha en mano se arrodilló y quiso velar el sueño de Izta, lo que hizo que los dioses le concedieran la oportunidad de convertirse en un volcán para que estuvieran juntos por la eternidad. También se dice que el guerrero ordenó que se construyera una tumba amontonando 10 cerros para elevar una montaña, y que después de un tiempo, fue la nieve la que cubrió los cuerpos y fue así como se convirtieron en estos enormes volcanes.

2. Los aluxes / Blancanieves y los siete enanos

Podría pensarse que se trata de niños por su apariencia y sus travesuras, pero no lo son. Los aluxes son duendes mayas, y suelen aparecer en lugares de la naturaleza, como los campos y las selvas, pero son capaces de moverse a cualquier sitio para recibir sus ofrendas. Ellos también protegen el mundo subterráneo maya y, para ingresar a algún bosque o santuario, las personas deben pedirles permiso, de lo contrario, estas pequeñas criaturas podrían causar accidentes, enfermedades u otros desastres.

También se dice que son ágiles y salen a la luz de la luna para recorrer los campos. En realidad, no son seres malos, pero tienen que ser tratados bien. Se cree que su altura podría acercarse a las rodillas de una persona promedio y que, originalmente, son invisibles. Solo si quieren asustar a los humanos o comunicarse con ellos, es posible que tomen una forma física.

De acuerdo con las leyendas, fueron creados en figuras de barro y solo los chamanes (personas que se comunican con espíritus y ancestros) tienen la capacidad de darles vida, pero si un agricultor tiene una de estas figuras, es necesario que la deje debajo del árbol más viejo y que le haga ofrendas hasta que la figura se desvanezca para saber que el alux está vivo y protegerá los campos. Luego de 7 años, es necesario encerrarlo en su hogar por el día para evitar que se convierta en una criatura malvada.

3. El colibrí maya / Dumbo

Hace mucho tiempo, cuando los dioses estaban creando todas las cosas en la Tierra, fueron otorgando un propósito a cada árbol, animal y piedra. Al finalizar, cayeron en cuenta de que faltaba algo: no había quién transportara los deseos y los pensamientos. Ya no tenían con qué crear a un animal nuevo, pues se había terminado el barro y el maíz, pero tomaron una hermosa piedra de jade y en ella comenzaron a tallar, hasta que consiguieron una flecha muy pequeña.

Cuando acabaron, soplaron en ella y salió volando, pues ya tenía vida y se había transformado en un x ts’unu’um (colibrí). Brillaba bajo el sol, y era tanta la belleza de todos sus colores, que muchos hombres quisieron apoderarse de él para adornarse con sus plumas, pero los dioses fueron claros y ordenaron que nadie los tocara, pues de lo contrario recibiría un castigo. Por eso el colibrí no debería vivir en una jaula o permanecer en la mano de una persona, debido a que se creó para ser el mensajero de los buenos deseos.

4. La princesa y el Maquech / La princesa y el sapo

Cuenta la leyenda que una hermosa princesa llamada Cuzán vivió en la península de Yucatán hace mucho tiempo. Se dice que su cabello era como las alas de las golondrinas, y esa era la razón escondida detrás de su nombre, que significa “golondrina” en maya. Su belleza era admirada, incluso más allá de la ciudad donde vivía y donde gobernaba su padre, Yaxchilán. Cuando cumplió la edad apropiada para casarse, arreglaron su matrimonio con el príncipe Ek Chapat.

Aunque ella estaba dispuesta a contraer matrimonio, las cosas cambiaron repentinamente. Su padre llevó con su hija a un acompañante llamado Chapol para entregarle algunos regalos, y sin poder evitarlo, él y la princesa quedaron profundamente enamorados. Por un tiempo, escondieron su amor, pues sabían que era imposible; pero por desgracia, fueron descubiertos, y el padre de Cuzán lo consideró una traición.

La idea principal del rey era sacrificar al enamorado, pero su hija le rogó que no lo hiciera, así que su padre decidió pedirle a un hechicero maya que convirtieran al muchacho en un maquech (escarabajo yucateco). Fue entregado a la princesa, y ella consiguió algunas de las piedras más hermosas para que el caparazón de aquel escarabajo fuera cubierto con ellas. Posteriormente, estuvo colgado al cuello de la princesa con una cadena de oro. “Juré jamás separarme de ti. Eres un hombre, escucha el latido de mi corazón porque en él vivirás siempre”, le dijo Cuzán.

5. Huitzilopochtli / Coco

La leyenda cuenta que Coatlicue era madre de 400 hijos. A ella le correspondía la tarea de barrer, y un día, mientras lo hacía, desde el cielo cayó una bola de plumas finas; ella inmediatamente la resguardó en su seno. Cuando terminó sus actividades y buscó en el lugar donde la había guardado, ya no había nada. En ese momento, la mujer quedó embarazada. Sus hijos se molestaron con ella porque lo consideraban una deshonra. Querían quitarle la vida, pero una voz desde su vientre le decía que todo estaría bien y no tenía por qué temer.

Dentro de los 400 hijos guerreros que se preparaban para hacerle daño a su madre, uno era infiltrado y le decía todo al ser que se encontraba dentro de Coatlicue. Cuando estaban a punto de llegar, nació aquel que le salvaría la vida a su madre: Huitzilopochtli.

6. El perro y el Kakasbal / Un gran dinosaurio

Esta leyenda es una historia más protagonizada por un humano y por un perro. El hombre siempre estaba de malas y maltrataba a su mascota frecuentemente. Kakasbal, un espíritu malvado, se aprovechó de la situación y se dispuso a hablar con el animal. El espíritu le ofrecía una salida a todo ese maltrato, y lo único que debía hacer el perro era entregarle su alma. La mascota se negaba, argumentando que debía serle fiel a su amo por siempre, y no le importó que Kakasbal fuera insistente y venenoso.

Para quitárselo de encima, el perro decidió tenderle una trampa y le dijo “De acuerdo, me has convencido, ¿qué obtengo si te la doy?”. Como el espíritu le indicó que era posible pedir lo que fuera, el can le aseguró que su deseo era recibir un hueso por cada pelo que tenía. Kakasbal comenzó a contar y cuando había llegado a su cola, el animal decidió moverse, pues había recordado la fidelidad que le debía a su amo. Volvió a mentir diciendo que se trataba de pulgas, pero en realidad, lo que él quería era distraer al espíritu y hacer que perdiera la cuenta todas las veces.

Kakasbal se rindió y aceptó que el perro le había dado una muy buena lección: aprendió que era más sencillo comprar el alma de un hombre, que conseguir la de un perro.

7. Quetzalcóatl / Mulan

Quetzalcóatl, también conocido como “la serpiente emplumada”, es uno de los nombres más importantes en la cultura prehispánica. Se cree que antes de convertirse en un dios, este hombre sumamente inteligente llegó a Tollan (Tula, Hidalgo). Aunque consiguió la aceptación de los toltecas, había un pequeño problema: Quetzalcóatl no aceptaba los sacrificios, y eso enfureció a los dioses. Ellos se encargaron de arruinarlo e hicieron que se fuera del lugar.

Otra versión señala que, cuando la creación del mundo había terminado, el único inconforme era Quetzalcóatl, pues consideraba que las otras deidades se aprovechaban de los humanos. Por ello, decidió adoptar su condición humana y compartirles su conocimiento. Llegó a Tollan e impidió un sacrificio, cosa que enfadó mucho a los sacerdotes. El cielo comenzaba a nublarse y se anunciaba una tormenta, pero Quetzalcóatl les aseguró a todos que no corrían peligro y que, mientras él estuviera allí, la ciudad florecería. Alzó las manos e hizo que el cielo se despejara. Desde ese momento, todos le rindieron culto como a una deidad.

8. El conejo y la Luna / El principito

Seguramente, alguna vez te has preguntado por qué la Luna tiene la silueta de un conejo. Una de las teorías que cuentan las leyendas dice que, un día, el dios Quetzalcóatl salió en su forma humana y dio un paseo por el mundo. Después de caminar demasiado y durante todo un día, comenzó a sentirse hambriento y cansado, pero eso no fue un impedimento para que continuara.

Hasta que anocheció y la Luna se apareció en el cielo, decidió descansar un momento. Se le acercó un conejo que estaba comiendo zacate. El animal le ofreció un poco, pero el dios se negó, argumentando que él no comía eso. El conejo se ofreció para que Quetzalcóatl comiera y no muriera de hambre. Esto hizo que el dios se emocionara y levantara al conejo tan alto que quedó estampado en la Luna. Al bajarlo, le mostró cómo quedaría su silueta plasmada para siempre.

9. Ahuízotl / Coraline y la puerta secreta

Por muy valientes que seamos, todos le tenemos miedo a algo. Según la leyenda, muchos pueblos le temían a una criatura llamada Ahuízotl, un perro de agua que era considerado uno de los seres más impresionantes que habían salido desde el fondo del agua. Una de sus características más especiales era su larga cola, que terminaba en una mano semejante a la humana. Esto hacía más fácil su cacería, y atrapaba a todos los que se acercaran a donde habitaba.

Su ataque suponía que los dioses habían elegido a las víctimas para llevar sus almas al paraíso. A esta criatura le gustaba atraer a los pescadores, y para conseguirlo lloraba como niño y provocaba que peces y ranas salieran expulsados del agua. Casi nadie quería salir solo y las desapariciones eran constantes.

10. El Sol y la Luna / Cómo entrenar a tu dragón 3

Hubo un momento en el que la Tierra estuvo en total oscuridad y siempre era de noche. Antes de eso, ya habían existido cuatro soles, y todos habían perdido la vida en el intento, así que los dioses se reunieron en Teotihuacán para crear un nuevo sol para entregar la luz al mundo. Esto, a cambio del sacrificio de uno de ellos; pero había muchas dudas. Luego de un rato, Tecciztécatl, el señor de los caracoles, se dispuso a hacerlo, y para conseguirlo, tenía que sacrificarse en la hoguera. Este dios era soberbio y se había ofrecido voluntariamente, pero hacía falta alguien más para tenerlo como candidato. Entre todos eligieron a Nanahuatzin, un dios pobre y enfermo que, pese a todo, aceptó la encomienda.

Luego de algunos días, cuando llegó el momento de hacer el sacrificio, el dios soberbio se acobardó y retrocedió. Al ver esto, los dioses le indicaron a Nanahuatzin que era su turno. Sin dudarlo, él se lanzó a la hoguera y comenzó a brillar. Tecciztécatl, lleno de vergüenza, corrió hacia la hoguera, pero justo antes de llegar, se consumió. Nanahuatzin se convirtió en un sol resplandeciente gracias a su ser humilde y noble, mientras que Tecciztécatl apareció también en el cielo con tanta intensidad como el nuevo Sol. Finalmente, los dioses decidieron que el noble y brillante sería para el día, y que el temeroso sería para la noche. Como ellos no se movían, los dioses que quedaban decidieron sacrificarse para darles el movimiento.

¿Qué otro personaje de la cultura mexicana conoces? ¿En el cartel de qué película te inspirarías para diseñar su portada?

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