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Por qué la gente se ve tan seria en las fotografías de siglos pasados

En la actualidad, sonreír para una foto nos parece algo sumamente natural, pero esto no fue así en décadas pasadas. Es curioso ver cómo, desde los inicios de la fotografía, la mayoría de capturas muestra a personas con rostros solemnes, incluso a niños. Pero el verdadero motivo de este fenómeno tiene mucha razón de ser.

Genial.guru te invita a dar un paseo por la historia para explicarte por qué las personas no sonreían ante la cámara en los siglos pasados, y para contarte cómo fue que eso cambió.

No se debía a que tenían malos dientes

Algunos creen que, durante más de un siglo, las personas evitaron sonreír frente a las cámaras fotográficas porque sus dientes eran usualmente horribles. Puede que haya algo de verdad en esto, pero también es cierto que la dentadura de la mayoría de la gente no era agradable a la vista por la falta de higiene y cuidado dental. Así que, siendo una característica tan común, una persona podía ser considerada atractiva aun teniendo los dientes descuidados, como lo explicó el diseñador gráfico de la Escuela de Arte de la Universidad de Cambridge, Nicholas Jeeves.

Este es el caso de Lord Palmerston, el primer ministro de la reina Victoria, quien, a pesar de haber perdido varios dientes en sus aventuras de caza, era considerado un hombre muy atractivo, tanto que se ganó el apodo de “Lord Cupido”.

La gente debía posar por mucho tiempo

Una explicación bastante aceptada es que las personas no sonreían ya que tomar una fotografía tardaba mucho tiempo, entre 5 y 30 minutos, por lo que nadie soportaría sostener ese gesto por un rato tan prolongado. Así que, lo más aconsejable era adoptar un gesto facial que fuera fácil de mantener hasta que la imagen hubiera sido capturada.

Esto es cierto para las primeras décadas de 1800, pero, a partir de 1850, la tecnología se desarrolló lo suficiente para poder tomar capturas en solo algunos segundos. Entonces, ¿por qué la gente seguía luciendo seria ante la cámara?

La razón más lógica detrás de los rostros serios

El argumento más aceptado acerca de esto no es complicado de comprender. Si regresamos unos siglos en el tiempo y recordamos cómo era que las personas se retrataban antes de la existencia de la fotografía, se nos hará evidente que el único modo era a través de retratos pintados, los cuales solo podían costear los más adinerados. Estos tomaban semanas e incluso meses en ser terminados, por lo que la persona debía posar durante horas, permaneciendo muy quieta y sin sonreír.

Pero la sonrisa también estaba vetada por una razón cultural: se consideraba una falta de decoro, solo vista en los ebrios, en los lunáticos y en la gente de mal vivir. Además, un retrato era una obra muy costosa y formal, lo cual se reflejaba en el rostro de los retratados.

Entonces, cuando los retratos fotográficos surgieron, las personas siguieron comportándose igual y adoptando las mismas posturas que cuando eran pintadas. Al fin y al cabo, también estaban siendo retratadas.

Hubo algunos fotógrafos y modelos rebeldes

Esta es la fotografía más antigua que se conoce de una persona sonriendo. Data de 1847, y muestra a dos oficiales de la guerra mexicano-americana, con el capitán William H. Chapman sonriendo. No se sabe con certeza quién fue el fotógrafo, pero es evidente que se trató de alguien que no se dejó guiar por las normas sociales de las clases altas de la época, regalando a las futuras generaciones una toma muy valiosa, al igual que el señor de la foto que verás a continuación.

Las sonrisas se expandieron, en gran parte, gracias a Kodak

Actualmente nos parece casi natural sonreír para una foto, pero hacerlo frente a una cámara fue un hábito introducido por la empresa pionera en fotografía Kodak, la cual consiguió que las personas se sintieran cómodas sonriendo al momento de ser fotografiadas.

En una de sus campañas publicitarias, Kodak lanzó el famoso eslogan “Tú presionas el botón, nosotros hacemos el resto”. Esta fue una estrategia que se centró en la felicidad del consumidor con el producto, en el marco de la cual incluso se llegó a mostrar imágenes de personas usando la cámara en sus momentos felices. El mensaje influyó mucho en la gente, y, a partir de 1920, la sonrisa en las fotografías lentamente comenzó a convertirse en un hábito.

¿Cuál de estas razones te convenció más? ¿Crees que, en el futuro, otros gestos faciales serán más fotografiados que la sonrisa? ¿El de lanzar un beso a la cámara, tal vez? ¡Cuéntanos qué opinas en los comentarios!

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