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Una mujer se mudó a Italia y descubrió que era un mundo diferente con sus propias reglas

Italia es un país preciado para los viajeros. Tiene mar, montañas, historia y un paraíso gastronómico. Sin embargo, solo puedes conocer su verdadera esencia si te quedas a vivir allí. Marina se casó con un italiano, vio esta nación desde un ángulo completamente diferente, comenzó a hacer excursiones por la “Ciudad Eterna” y ahora cuenta sobre las peculiaridades locales en su blog, “Marina en Roma”, en la plataforma Yandex.ru y en Instagram.

En Genial.guru no pudimos pasar por alto el blog de Marina y dejar de leer sus historias sobre las peculiaridades de la vida en Italia, que muestran este maravilloso país desde una perspectiva completamente diferente.

Mi nombre es Marina. Desde 2008 vivo en Roma, ¡en la patria de mi alma! Por qué y cómo me mudé a la Ciudad Eterna es una cadena de circunstancias aleatorias. Mi primer encuentro con Roma tuvo lugar en 2002, y me enamoré del lugar inmediatamente. Pero entonces ni siquiera imaginaba que viviría allí. Luego, en 2005, en Tailandia conocí a un italiano que se convirtió en mi esposo. Su verdadero nombre es Claudio, pero todos lo llaman Claude.

El 18 de octubre de 2008, Claude y yo fuimos a vivir a Roma (él mismo es de Turín), donde no teníamos amigos ni parientes ni contactos. De hecho, nadie nos esperaba aquí, ¡excepto Roma! La conquista de la Ciudad Eterna fue idea mía. Claude no creía en esta aventura; sus “buenos” amigos decían que gastaríamos todo el dinero en la capital y volveríamos sin nada. ¡Pero no me conocían bien!

El primer año fue muy difícil, cuando te quedas sin tu círculo social habitual, sin trabajo, todos tus familiares y amigos están a 8 mil km, y tu marido lloriquea porque “no lo lograremos”. ¡Mamma mia! Pensé que nos terminaríamos divorciando.

Pero ahora han pasado más de 10 años, vivimos juntos en la ciudad más hermosa de la Tierra, en nuestra Roma. Por cierto, mis padres también se mudaron a Italia en 2012, y viven junto al mar, a una hora en coche de nuestra casa.

Qué me sorprendió después de mudarme a Roma

  • Los restaurantes, cafés y algunas tiendas se van de vacaciones y tienen un día libre. Al principio no entendía por qué era imposible establecer un horario de turnos para que el local estuviera siempre abierto. Luego mi esposo me explicó que el propietario siempre estaba en la caja y necesitaba descansar al menos una vez a la semana. Y también quería irse de vacaciones. No confiaba en sus empleados. ¡Y hacía bien! Era más rentable para él cerrar la tienda durante sus vacaciones que luego lidiar con todo lo que los empleados podían hacer durante su ausencia.
  • Los italianos llevan a sus hijos en carriolas, les dan un chupón y los dejan usar pañales durante mucho tiempo. Incluso mi sobrino se asombró por eso cuando vino a visitarnos a la edad de 8 años y vio a un niño un poco más chico que él en una carriola.
  • En Roma los semáforos de peatones tienen una luz amarilla. Extraño, ¿no es así?
  • En Italia los pepinos son horribles: grandes, con una piel verde, dura y sin sabor. Todavía es un misterio para mí cómo pueden cultivarse pepinos tan desagradables y por qué solo se vende esta variedad.

En Roma dejé de usar cosas sin las cuales no podría imaginar mi vida en mi país

  • Zapatos con tacón. En mi ciudad natal, casi todos mis zapatos tenían tacón. Pero en el centro histórico de Roma hay adoquines por todas partes. No puedes caminar mucho sobre ellos con tacones. Por lo tanto, mis zapatos de tacón están en casa la mayor parte del tiempo. Solo los uso cuando voy al teatro, a un restaurante o para una sesión de fotos.
  • Bolsos pequeños. Mi exjefa me llamaba “la mujer del bolso pequeño”. Ahora lo recuerdo y es verdad, todas mis bolsas eran pequeñas. Pero generalmente llevaba una de papel bonita adicional, donde ponía documentos y cosas grandes. Cuando me mudé a Roma, comencé a usar bolsas grandes y nada de paquetes de papel. Pasó sin que me diera cuenta.
  • Té caliente. En mi ciudad bebía té siempre y en todas partes: en casa, en cafeterías, en restaurantes, en una fiesta. Italia no es un país de té, aquí las bebidas nacionales son el café y el vino. En cafés y restaurantes te sirven como té un saquito de Lipton. Al principio dejé de pedir té en los establecimientos, pero seguí preparando uno bueno en casa. Sin embargo, hace unos 2 años cambié al agua con jengibre y dejé el té por completo.
  • Coche personal. En mi ciudad no podía imaginarme un solo día sin mi coche. Pero ahora me muevo por Roma en transporte público o a pie. Es más rápido y barato tanto en términos de dinero como de nervios. Otra alternativa interesante es un scooter o una motocicleta.
  • Baño caliente. En mi ciudad me encantaba tomar un baño con espuma y sales aromáticas. En Roma el agua se calienta con una caldera. Alcanzará para llenar la bañera, pero no quedará nada para que una sola persona se lave después, sin mencionar a otros miembros de la familia. En pocas palabras, no me baño en una bañera en casa. Pero en los hoteles trato de reservar una habitación con tina para poder hacerlo allí.

Qué debe haber en cada departamento o casa en Italia

Si un italiano quiere comprar o alquilar un departamento o una casa, verificará la presencia de 2 cosas: persianas en las ventanas y una ventana en el baño. Si estas 2 cosas no están ahí, entonces el trato no se llevará a cabo. Por supuesto que exagero un poco, pero, como dicen, en cada broma hay una parte de verdad.

  • “Marina, ¿por qué en Roma hay persianas en todas las casas?”. A menudo escucho esta pregunta de los turistas. Bueno, ¡porque las contraventanas o las persianas son una panacea para todos los males! Así es como los italianos se protegen del viento, el frío, el calor, el sol, la humedad y las miradas indiscretas. Pero para ser honesta, todavía no puedo acostumbrarme a las persianas completamente cerradas. Cuando Claude intenta bajarlas por completo, inmediatamente grito: “¡No hagas un cementerio de nuestro departamento!”. No puedo estar en completa oscuridad, como en una tumba.
    Aunque poco a poco fui apreciando las persianas enrollables de nuestro departamento. Por ejemplo, en el verano, cuando la luz solar directa atraviesa la ventana, se pueden bajar y brindan una excelente protección contra el calor. Por la noche también bajo nuestras persianas, pero siempre dejo ranuras para no perder la orientación en el tiempo.
  • ¿Por qué hay una ventana en el baño? Nuestro edificio está especialmente construido de tal manera que cada departamento tenga una ventana en el baño. Me di cuenta de que en Italia no hay extractores de aire en las casas, pero siempre hay una ventana en el baño. Me parece que esta es una gran alternativa a una campana extractora y es muy cómodo. Una fittonia crece en la ventana de mi baño. La traje de mi ciudad natal, pero allí era una pequeña planta con hojas opacas. En Roma se convirtió en un arbusto poderoso. Parece que le gusta vivir en la ventana del baño.

Los contras de vivir en Italia

  • Clima. Si crees que en toda Italia es verano durante todo el año, te decepcionarás. Hay 20 regiones en la nación: desde Lombardía y el Valle de Aosta en el norte hasta Sicilia, Calabria y Apulia en el sur. El clima es diferente en todas partes. En el norte de Italia, por ejemplo en Milán, ni hablar de los pueblos de los Alpes, puede hacer mucho frío en invierno. A esto hay que añadir los elevados precios del gas. En consecuencia, la calefacción cuesta bastante dinero. Por eso a menudo hace frío y hay humedad en departamentos y casas. Y en verano, muchas ciudades italianas son calurosas y sofocantes. Me gusta vivir en Roma. La temperatura aquí es ideal para mí de abril a noviembre. Y en invierno, Claude y yo solemos irnos a países cálidos. Aunque en julio y agosto él comienza a languidecer por el calor. Y entonces nos vamos al mar, a la casa de mis padres. Viven en Torvaianica, una pequeña ciudad en la costa del Tirreno, cerca de Roma.
  • Burocracia. ¡Prospera felizmente aquí! La preparación de cualquier documento lleva mucho tiempo. Y esta maravillosa frase: “Ven mañana (en una semana, en un mes)”. Y no se puede hacer nada al respecto. ¡Solo tienes que acostumbrarte! Cuando me acababa de mudar a Italia y tenía que legalizar un montón de documentos, ¡no te imaginas lo mucho que me enfurecía esta frase! Pero ahora siempre sonrío en respuesta y me tomo todo filosóficamente: si no es hoy, será mañana, en una semana, en un mes...
  • Trabajo. Si crees que los empleadores de aquí dan la bienvenida a todos con los brazos abiertos y pagan salarios altos, ¡te sentirás decepcionado! Nadie espera a nadie aquí.
  • Impuestos altos. Si consigues un trabajo como empleado o abres tu propio negocio en Italia, debes estar preparado para el hecho de que aproximadamente la mitad de tus ingresos (pero probablemente incluso más) deberá destinarse al pago de impuestos. Cuando abres un negocio en Italia debes recordar que ya tienes al menos un socio. ¡Y este socio es el estado con el que hay que compartir!
  • Conocimiento obligatorio de la lengua italiana. Según mis observaciones, a los italianos no les gusta mucho aprender idiomas extranjeros. Las ciudades turísticas, los hoteles y los restaurantes cuentan con personal que habla inglés. Pero en todas las demás estructuras (agencias gubernamentales, oficinas de correos, hospitales, supermercados) se comunican solo en italiano. A veces, muy raramente, puedes escuchar inglés, pero esta es una excepción a la regla general. Así que, si quieres vivir en Italia, asegúrate de aprender italiano.
  • Almuerzo y cena... con horario. Los restaurantes en Italia funcionan estrictamente en horarios establecidos. Si quieres comer en un restaurante, debes almorzar y cenar a la hora asignada para ello (almuerzo de 12:30 a 15:00, cena de 19:30 a 22:00). Fuera de los horarios especificados, puedes tomar un refrigerio en bares o cafeterías. Los restaurantes decentes suelen cerrar y no sirven a los clientes.
    ¡Olvídate de las tiendas abiertas las 24 horas! En Italia, los supermercados suelen estar abiertos hasta las 20:00, algunos hasta las 22:00. Y todas las demás tiendas cierran incluso antes. Aunque hay centros comerciales en Roma que están abiertos los 7 días de la semana hasta las 22:00. Y los supermercados Carrefour permanecen abiertos las 24 horas.

Pero Roma para mí es como un ser querido, en cuyo rostro no notas las arrugas, los lunares y los granos. Y seré honesta: ¡es lindo estar justo donde estamos! ¡Deseo que todos vivan exactamente donde quieran! ¡Y de la forma que quieran!

¿Te animarías a mudarte a otro país? ¿Ya lo has hecho? Cuéntanos tus opiniones y experiencia.

Imagen de portada marinavrime / Instagram
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