"No te quiero pagar yo pero no quiero que tu traigas dinero"
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Cuando acudimos a una cita, muchos esperamos conocer a nuestra alma gemela. Sin embargo, a veces esos encuentros se convierten en una broma y resulta gracioso o un poco triste recordarlos.

"No te quiero pagar yo pero no quiero que tu traigas dinero"

La chica del zapato debió alegrarse de que al menos el loco no coleccionaba calaveras.
A veces, las historias más curiosas nos esperan justo en el trabajo, porque hay jefes capaces de hacer cosas tan increíbles que te dejan con la boca abierta.











