Siempre he pensado que la persona infiel puede volver a engañarme
Por qué los infieles suelen no tener cura

“El hombre es un animal de costumbres”, dijo Charles Dickens, y su frase forma parte ya de la sabiduría popular. De alguna manera, todos estamos de acuerdo, porque lo hemos experimentado en carne propia. Pero eso no solo significa que podemos adaptarnos a las incomodidades, los cambios y los nuevos caminos, sino que también podemos acostumbrarnos a lo negativo, como ser indolentes, deshonestos, falsos y tramposos, a tal punto que dejamos de sentir culpa por nuestros actos.
Genial.guru quiere compartir contigo este estudio que explica cómo funciona la mente de los engañadores seriales, y por qué posiblemente no sirva de nada darles una nueva oportunidad.
Las mentiras
Hay mentiras pequeñas que resultan perdonables a causa de su intrascendencia. Si nuestra pareja nos miente sobre algo trivial, solemos perdonarla porque las consecuencias de su engaño son mínimas. Por ejemplo: nos dice que en el mercado no tenían lo que le habíamos pedido, cuando, en realidad, se olvidó de comprar lo que le encargamos. ¿Quién puede hacer un reproche por eso? ¿O ver allí un motivo de alarma?
Sin embargo, ninguna mentira es del todo inocente o sana. Puede ser parte de un proceso de adaptación que tu pareja lleva adelante inconscientemente. Es decir, ella puede estar entrenándose, incluso sin saberlo, para convertirse en una futura embustera, en un futuro infiel, y una investigación demuestra por qué.
El estudio
El estudio, llevado adelante por investigadores de la University College London, analizó el comportamiento de 484 personas que estaban en pareja, y llegó a conclusiones interesantes, de las cuales destacamos las siguientes:
- Con cada mentira, el cerebro da un paso más hacia la deshonestidad, hasta que termina adaptándose completamente a ella, y la persona ya no experimenta la misma culpa que al principio.
- En el caso de las infidelidades, ese proceso de adaptación es aún más breve.
- Son pocas las personas que engañan o son infieles y no vuelven a hacerlo. Por lo general, no pueden impedir que las mentiras o el adulterio se detengan.
Explicación
Según explicó Neil Garret (uno de los autores de esta investigación) en una entrevista concedida al medio Elite Daily, la responsable de todo es nuestra amígdala cerebral, un grupo de neuronas encargado de las reacciones emocionales. Cuando mentimos o somos infieles, la amígdala responde negativamente, y es entonces que podemos experimentar culpa o arrepentimiento.
Sin embargo, cuando nos adaptamos a mentir, esta repuesta negativa pierde fuerza, se vuelve cada vez más frágil, y eso nos permite movernos en el engaño o en la infidelidad con mayor frecuencia y mayor comodidad. Por lo tanto, podríamos decir que la honestidad se debilita con cada mentira, con cada adulterio, y perdemos la capacidad para detenernos. Apelando a una metáfora, se diría que la honestidad es un músculo que debemos ejercitar no engañando ni mintiendo.
No obstante, Garret planteó que puede ser que un embustero serial jamás haya sentido culpa por engañar, y, por lo tanto, no haya necesitado de ningún proceso de adaptación a la deshonestidad.
¿Crees que es inútil darle una segunda oportunidad a un tramposo o a un infiel? ¿Piensas que realmente hay una razón científica para no perdonar a esa clase de sujetos? ¿Has perdonado alguna vez a un mentiroso? ¿Te han perdonado a ti? Cuéntanos en los comentarios.
Comentarios
Hay una regla, si lo hace 1 ves, puede q no lo haga mas, si lo hace 2 veces, lo seguira haciendo siempre
Yo sí creo en este estudio
Totalmente de acuerdo con el argumento de que cuanto más mientes menos culpa experimentas
No creo que por haber sido infiel vayas a volver a cometer una infidelidad, igual la persona no era la adecuada
Odio las mentiras en una relación, por muy pequeñas que sean
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