Maneras secretas de usar 27 objetos cotidianos de forma diferente

Curiosidades
hace 7 meses

Un truco: en lugar de poner el rallador verticalmente sobre un plato, hazlo horizontalmente, sin ningún plato debajo, claro. Así no te arriesgarás a rasparte los nudillos, porque solo las yemas de los dedos acabarán tocando el rallador cuando llegues al final del proceso. Además, esto le dará más estabilidad al rallador; de otro modo, tendrás que equilibrarlo o incluso sostenerlo en el aire con la otra mano. Cuando hayas terminado, o cuando haya demasiadas cosas ralladas en la pared inferior del rallador, simplemente ponlo de lado para verter el contenido en el tazón o plato.

Las flores en un jarrón se mantendrían frescas por más tiempo si no fuera por las bacterias, que se reproducen en el agua. Dado que el cobre tiene algunas propiedades antibacterianas, dejar caer una moneda en el agua ayudará a mantener a raya los microbios y te permitirá disfrutar de tus flores por más tiempo. Una forma fácil de checar si tu ropa de cama se ha secado por completo es poner un pequeño espejo entre las capas por unos 5 minutos. Si el espejo se ha empañado cuando lo tomes, significa que las sábanas aún están algo húmedas: deja que se sequen hasta que el espejo deje de empañarse. Una cama húmeda es un precioso caldo de cultivo para hongos y bacterias. Okey, me apunto. Si tienes la costumbre, no muy saludable, de comer delante de la computadora, te sorprenderá la cantidad de migajas y suciedad que hay dentro de tu teclado. Puedes darle la vuelta y sacudirlo enérgicamente, claro, pero eso no es muy bueno para cualquier instrumento de tecnología, ¿sabes? En vez de eso, toma una nota adhesiva y pasa su parte pegajosa por el teclado: recogerá los trocitos de basura como por arte de magia.

Pero una forma aún mejor de hacerlo es tomar un slime y pegarlo en el teclado, luego retirarlo, apretarlo y volver a pegarlo en otra parte. El slime llenará todo el espacio entre las teclas, y sus propiedades pegajosas te permitirán recoger cada pedacito de basura. Separar las yemas de las claras es más fácil usando una botella de plástico. Rompe el número necesario de huevos en un tazón, luego toma una botella de plástico vacía y apriétala. Sostén la botella sobre la yema y suéltala: arrastrará el aire y la yema juntos, dejando la clara en el tazón. Repite la operación con el resto de las yemas, ¡y listo! Y eso no es una yema. Si estás cansado de escupir los huesos al comer cerezas o quieres hacer una pay, empuja los huesos con un popote. Además, muchas prensas de ajo tienen una herramienta especial en el mango que se puede usar precisamente para esto.

Limpiar una licuadora puede ser un fastidio si lo haces manualmente. En vez de eso, llénala de agua caliente y añade algo de jabón líquido o detergente, y hazla funcionar por unos 10 segundos. Enjuágala después, y ya estará limpia. Las paredes de yeso pueden desmoronarse, descascarillarse y esparcir polvo por todo el suelo cuando se incrustan clavos en ellas. Corta una tira de cinta adhesiva y pégala en el lugar donde quieras clavar un clavo. La cinta no dejará que el yeso se agriete y se desmorone, dejando al agujero limpio y ordenado. Los pequeños arañazos y abolladuras en los muebles de madera pueden eliminarse con algo de pasta de dientes o una nuez. Para la pasta de dientes, frota una cantidad del tamaño de un guisante en el arañazo hasta que desaparezca, y luego limpia los restos con un paño húmedo. Si se trata de una nuez, toma la mitad con forma de cerebro y frótala en la abolladura. Luego frota la zona con los dedos y limpia con un paño suave. Esto ayudará a la madera a absorber el aceite de la nuez, haciendo que el arañazo quede sellado y desaparezca.

El residuo pegajoso que queda en los tarros después de quitar las calcomanías no se eliminará fácilmente con agua y detergente. En vez de eso, usa algo de aceite vegetal: empapa un algodón en él y limpia la superficie pegajosa. Deja reposar un rato y luego retira el aceite junto con los residuos. Si no puedes alcanzar cómodamente la mecha de una vela con un encendedor, toma un palo de espagueti. Enciende su extremo y obtendrás un palo que arde y que es fácil de usar para los lugares de difícil acceso. La próxima vez que tu navaja de rasurar se esté desafilando, prueba frotándola hacia atrás en un par de jeans para su mantenimiento regular. No mientras los lleves puestos, claro. Asegúrate también de mantener las cuchillas secas, o incluso guardadas en aceite mineral. Así evitarás que se oxiden. Mantén la mermelada, el kétchup, la mantequilla de maní y la mayonesa frescos por más tiempo en tu refri poniendo los envases bocabajo. Así se crea un vacío parcial en el interior del recipiente, lo que ayuda a evitar la aparición de moho. Si guardas el helado al revés, también evitarás que se queme en el congelador.

Para devolverle la vida a tu marcador permanente, solo tienes que poner unas gotas de alcohol para fricciones en el material de fieltro del interior y agitarlo. Una vez que el fieltro haya absorbido el alcohol por un par de minutos, el marcador estará casi como nuevo. No sigas tirando la lechuga que se ennegrece demasiado rápido. Si la cubres con una toalla de papel seca y la colocas en un recipiente hermético, la mantendrás fresca por mucho más tiempo. Esto es válido para cualquier hoja verde que te haya sobrado. Esa parte afilada que sobresale de la tapa de tu crema favorita está ahí por una razón. Estos tubos suelen estar sellados con papel aluminio, así que, a no ser que te guste romperte las uñas intentando abrirlos, solo dale la vuelta al tapón y empuja. Tus horquillas podrían no permanecer en su sitio si las ranuras no están orientadas en la dirección correcta. Siempre deben estar en la parte inferior, cerca de la cabeza. ¿Todavía se aflojan? Pon una pizca de laca en la horquilla antes de colocarla en el pelo.

Tu paquete de paños de algodón tiene esos hilos, así puedes colgarlo en un práctico gancho en el baño. Pero no hace falta que lo aflojes y lo vuelvas a apretar cada vez. Fíjate en la parte inferior del paquete: tiene una línea perforada. Ábrela con cuidado y ya estará listo. ¿Dos zíperes, demasiado? Tal vez, pero resultan muy útiles como dispositivo antirrobo inteligente. Solo tienes que cerrarlos juntos. Ahora nadie podrá abrir tu mochila. ¿No tienes un candado? También puedes atarlos con una cuerda, o incluso con un clip, ¡cualquier cosa para frenar a los carteristas! Ese pequeño botón de la parte posterior del cuello de la camisa sirve para sujetar la corbata. No querrás que esta se escape por ahí. Los fabricantes de calzado se preocupan por sus clientes, por lo que la mayoría de los tenis tienen un sistema especial antiampollas, preinstalado. Suena intenso, pero es un agujero extra en la parte superior de tus zapatillas. Haz un bucle con el agujero extra, introduciendo el cordón al revés. Cruza los cordones y pásalos por las presillas. Ahora jala los cordones hacia abajo para “encerrar” al pie en su sitio. ¡Ahora corre! Sí, ¡adelante!

Los reposacabezas del auto son una cuestión de comodidad, y los desmontables una cuestión de seguridad. Si sacas el reposacabezas, verás dos robustas barras de metal. Si alguna vez te quedas encerrado o atrapado en un carro, puedes usar las barras para romper la ventanilla y salir. Si tienes un molesto perejil atorado en los dientes, prueba este truco. Puede ser difícil sacarlo todo con el hilo dental suelto. Si necesitas más tensión, haz un nudo con él. No es casualidad que las botellas de salsa de soya tengan dos picos. La salsa es líquida y fluye fuera de la botella con bastante rapidez una vez que le das la vuelta. La mayoría de los amantes de la comida asiática la han derramado al menos una vez en la vida. Por eso, hoy en día los restaurantes prefieren servir la salsa de soya en botellas especiales que tienen dos picos. Este diseño permite controlar cuándo y cuánta salsa saldrá. Solo hay que poner el dedo en una boquilla mientras se vierte la salsa por la otra. Si aprietas el dedo contra la boquilla, la salsa dejará de fluir, y si retiras el dedo, volverá a salir.

Una alisadora de pelo es una herramienta excelente no solo para tratar tus rizos naturales, sino también para arreglar dinero o documentos arrugados. También puedes usar una plancha normal para este fin, solo asegúrate de no activar el modo de vapor, ya que, de lo contrario, corres el riesgo de dañar el papel. Las ligas no solo sirven para peinarse, sino también para abrir un tarro de cristal con comida enlatada. Tus manos pueden resbalar con la tapa bien cerrada, y si no abres la lata desde el primer intento, las palmas de las manos tienden a sudar, haciendo la tarea prácticamente imposible. Así que pon una liga en la tapa para fijar tu mano y hacer más fuerte tu agarre. Una simple bandita elástica también servirá. Ahora es el momento de tomar mis palmas sudorosas e irme.

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