Perrita camina 200 km buscando a los dueños que la abandonaron, pero hay algo que ella ignoraba

Historias
hace 8 meses

Los perros son seres amorosos y fieles que regalan un amor incondicional a quienes consideran sus “dueños”. Cualquiera que haya tenido la suerte de convivir con uno de ellos sabe que su incondicionalidad y apego no tiene límites.

Por esta razón, es de vital importancia asegurarnos de estar completamente preparados para tener uno de ellos antes de decidir traerlo a casa. Lamentablemente, la pareja que adoptó a Maru no se tomó en serio sus responsabilidades como cuidadora de una mascota. Y a esta dulce cachorrita le costó mucho aceptarlo.

Maru es una hermosa bullmastiff que fue criada con mucho amor junto a su mamá y su papá por una cuidadora que le brindó un hogar en una perrera. Ella es una criadora responsable y entregada que dedica todo su tiempo y amor a sus adorables cachorros, se preocupa profundamente por su bienestar y se toma muy en serio su cuidado. La cachorrita Maru, cuyo nombre completo es Manora, tuvo la suerte de pasar los primeros cinco meses de vida bajo su cuidado.

Cuando Maru alcanzó los cinco meses, fue adoptada por una familia que vivía a más de 600 kilómetros de donde nació. Fue así como se despidió de su cuidadora llena de emoción ante la perspectiva de embarcarse en esta nueva aventura.

No pasó mucho tiempo para que Maru se adaptara a su nueva familia y estableciera con ella un vínculo profundo. Y puede que haya sentido que era mutuo, pero desafortunadamente se equivocaba.
Ocurrió que después de pasar seis meses junto a Maru, la propietaria tomó la decisión de devolverla, y se pusieron en contacto con su criadora para informárselo. ¿El motivo? Al parecer, la propietaria le tenía alergia al animal.

Cuando la pareja se comunicó con la criadora, ella les pidió que llevaran a Maru de regreso al que había sido su primer hogar, pero ellos no estaban dispuestos a emprender el viaje, por lo que enviaron a la perrita sola en el tren. En realidad, su único acompañante fue un asistente que había sido contratado específicamente para acompañar a la cachorra. Pero, claro, ella no lo conocía, él no tenía nada que ver con sus dueños.

Aproximadamente a los 200 kilómetros de recorrido, el tren paró en una pequeña estación y Maru entró en pánico. El ruido del tren, el viaje largo y el no comprender qué estaba ocurriendo deben haberla asustado. Cuando la máquina se detuvo, corrió hacia la puerta del compartimento, pateó la manija y saltó a la noche oscura, al bosque denso y repleto de peligros. Desde el tren la llamaron a los gritos, pero no tuvieron ninguna señal de la perrita, que ya estaba corriendo desesperada en busca de sus dueños.

Al darse cuenta de que se había escapado, el acompañante contratado se comunicó con la pareja y ellos a su vez se pusieron en contacto con la criadora simplemente para informarle que Maru se había fugado en el camino y no se sabía nada de ella. La criadora les pidió que fueran a buscarla a la zona donde había desaparecido, pero ellos sin más se negaron. Entonces ella misma se puso en acción, difundió su foto en las redes, pegó carteles, recorrió la zona e hizo todo lo que estuvo a su alcance.

Dos días y medio después, encontraron a Maru en una zona industrial; estaba buscando a sus dueños. La habilidad de esta cachorra para orientarse fue extraordinaria. Aunque geográficamente no tenía puntos referencia en absoluto, estaba yendo en el camino correcto, hacia la casa de sus dueños. Podría haber sido devorada por los lobos o los osos que hay en la región, pero no, la hallaron viva, aunque con algunas heridas.

Maru había caminado algo más de 200 kilómetros y estaba exhausta y maltratada. Sus patas estaban fracturadas, tenía el hocico roto y no podía moverse. Para empeorar las cosas, la familia por la que tanto había luchado para reunirse aún no quería tener relación con ella. Maru, con el corazón roto, fue llevada de regreso a su perrera.

A pesar de haber sido rechazada dos veces por las personas en las que confiaba y creía que la amaban, Maru ahora tiene la oportunidad de vivir con una familia que realmente la ama. Al regresar a su lugar de origen, pudo reunirse con sus padres biológicos y con su criadora, quien la ama profundamente.

Con el pasado dejado atrás, el futuro de Maru se ve esperanzador y lleno de felicidad. Estamos seguros de que esta hermosa perrita tendrá una vida llena de amor y alegría de ahora en adelante. La historia de Maru ha generado indignación hacia sus antiguos dueños, y el dulce cachorro ha recibido una gran cantidad de amor y apoyo.

Hace muchísimos años que los humanos hemos tenido la brillante idea de tener mascotas. Es que la vida junto a ellas sin dudas es mucho más divertida y amorosa. Sí, hasta que no elegimos un animalito para acompañarnos durante muchos años, no nos damos cuenta de lo que ellos son capaces de generarnos, y de todo lo que estaremos dispuestos a hacer por estas adorables criaturas.

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