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Estas cansado, las horas del reloj no pasan y tu mente, cada vez que puede, se escapa a ese lugar de retiro del que has disfrutado. ¿Te suena esta situación? Es lo que se denomina “depresión postvacacional”. Este síndrome suele durar entre 2 y 3 semanas, y lo sufre alrededor de un 30% de la población.
En Genial.guru te desvelamos los síntomas de este tipo de depresión y qué puedes hacer para evitarlos.
La depresión postvacacional es un conjunto de síntomas que nos afectan al incorporarnos a nuestra rutina diaria tras disfrutar de un período de vacaciones. Existe la posibilidad de sufrirla en cualquier momento de nuestra vida, y es qué afecta a aproximadamente a un 35% de la población. Las personas más propensas a pasar por este trastorno son aquellas que tienen trabajos estresantes, mal ambiente laboral, o que sean más sensibles a la presión y los cambios.
Si bien los síntomas y la intensidad de estos pueden variar dependiendo de la persona, estos son los más comunes:
En algunos de los casos más graves, la persona también puede sufrir: taquicardias, hiperventilación, temblores, dolores de cabeza, náuseas o palpitaciones.
Si los síntomas duran más de un mes, es recomendable visitar a un médico especialista, ya que puede estar sufriendo algo más peligroso, como un cuadro de ansiedad o depresión clínica.
Tómate tu tiempo para adaptarte y aclimatarte progresivamente a la rutina antes de que comiences a trabajar. Al volver de vacaciones, necesitas al menos dos días para organizar la ropa de la maleta, las comidas diarias, las compras necesarias y otras cosas rutinarias que debemos realizar antes de volver al trabajo.
En vacaciones, solemos vivir sin horarios fijos, por eso es recomendable que, unos días antes, comiences a establecer unos horarios parecidos a los que tendrás que cumplir en el trabajo, así no se te hará tan cuesta arriba el regreso. Que no se te olvide guardar algo de tiempo para dedicarte a ti mismo, te ayudará a pasar el bache.
Aunque está bien desconectarse del trabajo, no es recomendable desconectar del todo nuestra actividad cerebral. Mientras estés de vacaciones, puedes elegir actividades como leer, visitar museos, realizar crucigramas... cualquier cosa que mantenga activo tu cerebro.
Según algunos expertos, las vacaciones deben durar entre 7 y 10 días. Este es el tiempo perfecto para relajarse y descansar del trabajo diario. Si escoges más días, puede ser que te resulte más difícil regresar a la rutina.
La organización al regresar de vacaciones es primordial, por eso es recomendable hacerte un cuadrante de las tareas a realizar. Divídelas de forma paulatina durante los primeros días y comienza por las más sencillas, te ayudará en la adaptación.
Madrugar un poco más para ir sin prisa es fundamental. Nuestro cuerpo no va a notar demasiado que ha dormido un poco menos, y así evitarás hacer las tareas diarias con estrés por la falta de tiempo.
Aunque pensemos que los primeros días tras el regreso de vacaciones solo podemos sobrevivir con cafeína, esta sustancia solo te hará estar más nervioso y empeorará los posibles síntomas de estrés. Por ello, es recomendable limitar el consumo de café y bebidas energéticas o excitantes.
¿Has sufrido alguna vez este trastorno? ¿Qué te ayudó a superarlo? ¡Coméntanos!